Un camino sorprendente

El préstamo entre lenguas viene de antiguo

El préstamo entre lenguas viene de antiguo. A veces se produce entre lenguas que están en contacto geográfico o cuyos hablantes conviven en una situación de bilingüismo, como sucede en los países iberoamericanos en los que existe población indígena que habla las lenguas originarias. Otros préstamos están relacionados con la influencia cultural o económica de una sociedad sobre otra.

La semana pasado hablamos de préstamos que calcan el sentido de una palabra de otra lengua en una palabra propia. Hoy nos vamos a fijar en un curioso tipo de calco en el que la lengua adopta la estructura del extranjerismo y hace casi una traducción literal de su significado para crear una nueva palabra.

En ingles se formó la voz skyscraper para designar a los edicios de muchas plantas y gran altura. Este sustantivo está compuesto por las palabras inglesas sky ‘cielo’ y scraper ‘rascador’ y tras él está la metáfora que nos hace ver estas torres altísimas casi arañando el cielo. El español adopta la metáfora y la forma de componer la palabra y crea el calco rascacielos. Y no somos los únicos; lean si no el francés gratte-ciel, el italiano grattacielo o el portugués arranha-céu. También hay una metáfora en el origen del término inglés headhunter, compuesto de head ‘cabeza’ y hunter ‘cazador’. En español lo adoptamos traducido a nuestra forma como cazatalentos, para referirnos a la ‘persona encargada de buscar individuos idóneos para una determinada actividad’. También han hecho algo similar con el francés chasseur de têtes, el italiano cacciatore di teste y el portugués caçador de cabeças.

Términos originados en la creatividad de los hablantes que acaban, gracias al calco léxico, convirtiéndose en neologismos en otras lenguas. Los caminos que recorren las palabras no dejan de sorprendernos.

María José Rincón González, filóloga y lexicógrafa. Apasionada de las palabras, también desde la letra Zeta de la Academia Dominicana de la Lengua.