¿Las relaciones bonitas existen o son un cuento de hadas?

Sí existen hombres y mujeres que se preocupan genuinamente por su pareja. Personas que cuidan, respetan, escuchan y buscan el bienestar del otro sin anularse

Las relaciones sanas y el amor basado en el respeto, la fidelidad y el cuidado mutuo sí existen, pero no son fruto de la suerte, sino de una elección diaria y un trabajo emocional consciente. (Shutterstock)

Estamos tan acostumbrados a las relaciones rotas, tóxicas y dolorosas, que hemos formado la idea peligrosa de que: las relaciones sanas no existen. Que amar sin destruirse es un mito. Que la infidelidad, el maltrato emocional, la indiferencia y el desgaste son parte inevitable de la vida en pareja.

Y desde ahí, muchas personas han dejado de creer, de intentar o incluso de desear construir una relación sana.

Pero no, no es cierto. Las relaciones sanas y bonitas sí existen, no son un mito. Pero requieren trabajarlas y construirlas. Y eso pocos quieren hacerlo.

Relaciones sanas

Sí existen hombres y mujeres que se preocupan genuinamente por su pareja. Personas que cuidan, que respetan, que escuchan, que buscan el bienestar del otro sin anularse.

Personas que aman sin necesidad de controlar, que no hieren para sentirse poderosas, que no juegan con la estabilidad emocional del otro. Existen personas fieles, comprometidas, capaces de sostener la palabra dada incluso cuando amar implica esfuerzo, paciencia y sacrificio.

Lo que ocurre es que estas relaciones no hacen tanto ruido. No viven del drama, no necesitan espectadores, no se alimentan del conflicto constante.

Son relaciones que se construyen en lo cotidiano: en el respeto, en el perdón, en la lealtad, en el cuidado mutuo. Y en una sociedad acostumbrada al caos, lo sano parece aburrido o irreal.

También es verdad que una relación sana no surge por arte de magia. No es suerte ni casualidad. Es una elección diaria. Requiere madurez emocional, disposición a crecer, capacidad de diálogo y voluntad de sanar heridas propias.

Amar bien implica aprender, desaprender y responsabilizarse de cómo se ama. Por eso no todo el mundo está dispuesto a sostener una relación sana, aunque diga que la desea.

Creer que el amor sano no existe es, muchas veces, una forma de protegerse del miedo a intentarlo otra vez. O una manera de justificar quedarse en relaciones que duelen porque “eso es lo normal”. Pero adaptarse a lo que hiere no es realismo; es resignación.

Luchar por construir una relación sana es válido. Apostar por un amor donde no tengas que defenderte, que invalidarte, que esconderte ni sobrevivir emocionalmente es legítimo. No es idealismo. Es valentía.

Psicóloga clínica y terapeuta familiar y de pareja. Directora del Centro de Sanidad Emocional y Psicoterapia. Contacto de consulta: 809-848-7008