Infinitivo infinito
La gramática es el esqueleto de nuestra lengua, sin él lo que decimos no tiene músculo ni corazón.
Siempre es saludable volver a la gramática. Dice el Diccionario de la lengua española que gramática es la parte de la lingüística que estudia los elementos de una lengua, así como la forma en que estos se organizan y combinan.
¿Qué les parece si les prestamos un poco de atención a nuestros verbos? Todos los que estudian nuestra lengua como segundo idioma les tienen un «cariño» especial; será por su complejidad a la hora de conjugarlos.
Nosotros tenemos la ventaja de haberlos aprendido «con la leche materna», como decía don Quijote, pero nunca está de más conocerlos mejor.
Nuestro protagonista de hoy es el infinitivo. Por su forma lo distinguimos porque siempre termina en -r en la escritura (aunque esa erre suele aspirarse o suprimirse en la lengua hablada de muchas variedades dialectales, como, por ejemplo, en la dominicana, especialmente en la lengua coloquial).
Hoy es 10 de marzo
El infinitivo es, junto al gerundio y al participio, una de las tres formas no personales del verbo. Se llaman así por lo que no tienen.
Al contrario que otras formas verbales, el infinitivo no tiene flexión de persona (no cambia de forma según su sujeto sea yo, tú o nosotros); no cambia de tiempo ni de modo (no podemos conjugarlo en presente, pasado o futuro ni en indicativo o subjuntivo); y tampoco tiene flexión de número.
No, no han viajado en el tiempo y no, no han vuelto a la butaca de su salón de clases.
Aunque solemos asociar los conocimientos gramaticales con la formación escolar, no es recomendable dejarlos aparcados cogiendo polvo; conocer la gramática y comprenderla nos ayudará siempre a mejorar nuestro uso de la lengua de una forma consciente.
Volvamos a nuestros infinitivos. Con ellos llamamos a nuestros verbos. Si los buscamos en el diccionario, esa será la forma que utilizaremos: hablar, leer, escribir.
Los infinitivos tienen además una curiosa naturaleza, que mezcla características de los nombres y características de los verbos. A veces se comportan como verbos: ¡Qué importante es repasar la gramática!; y otras veces como sustantivos: El ir de un lado a otro me vuelve loca.
Que sea una forma no personal no impide que nuestro infinitivo tenga su sujeto, aunque este suele ser tácito, suele estar sobrentendido: Siempre se enorgullece de animarnos a la lectura.
En este ejemplo, la persona que se enorgullece y la que anima a la lectura es la misma y, aunque no aparece formalmente en la frase, sobrentendemos un él o ella.
Sin embargo, hay ocasiones en las que el sujeto del infinitivo está expreso. Lo adecuado es que ese sujeto expreso, si es necesario, vaya después del infinitivo.
En cambio, en el español dominicano se escuchan con mucha frecuencia construcciones con el sujeto expreso antepuesto al infinitivo:
Después de nosotros organizarlo todo, tuvimos que cancelar. ¿Será, una vez más, influencia o calco del inglés? Comprobemos cómo mejorarlo: Después de organizarlo todo, tuvimos que cancelar; o, si queremos destacar que fuimos nosotros, Después de organizarlo todo nosotros, tuvimos que cancelar.
Sutilezas de nuestra gramática, pero convendrán conmigo en que acercarnos a ella, entender cómo funciona y utilizarla para mejorar nuestra expresión oral y escrita sigue estando en nuestra mano.
La gramática no es una tarea escolar, la gramática es el esqueleto de nuestra lengua, sin él lo que decimos no tiene músculo ni corazón.