Angurria, mucho más que murales
El diseñador que convirtió la memoria popular en un símbolo visual
Detrás del seudónimo «Angurria» está Néstor Omar García, diseñador gráfico, publicista y director de arte. Durante casi dos décadas trabajó en agencias de publicidad, una etapa que recuerda con entusiasmo y gratitud.
Fue también por esos años cuando comenzó a preguntarse cómo representar visualmente a República Dominicana, una búsqueda que lo llevó a indagar en su propia historia.
Por primera vez entendió que todo aquello que había visto durante su infancia en Los Alcarrizos también podía formar parte del lenguaje del diseño.
El salón de belleza de su madre, las mujeres con rolos, las sillas plásticas, las chancletas y las escenas cotidianas del barrio dejaron de ser simples recuerdos para convertirse en referencias visuales.
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Con el tiempo, la mujer con rolos se convirtió en una figura recurrente de su obra. No como una representación idealizada de la dominicanidad, sino como un homenaje a escenas y personajes que forman parte de la memoria colectiva.
A través de ella comenzó a reivindicar aquello que suele pasar inadvertido y a convertirlo en parte de un imaginario reconocible.
Su acercamiento al arte tampoco siguió un camino convencional. De joven pensó en ingresar a la academia militar o dedicarse al béisbol. La publicidad apareció casi por accidente y el muralismo mucho después.
Tenía treinta y seis años cuando comenzó a pintar murales, impulsado inicialmente por su interés en el dibujo de letras y por la necesidad de volver a trabajar con las manos.
Pero limitar a Angurria a la categoría de artista urbano sería insuficiente. Con los años ha asumido también el papel de gestor cultural a través del Festival CAYE.
La idea original era realizar un festival de murales en Ciudad Nueva, pero el proyecto fue creciendo hasta convertirse en una iniciativa más amplia capaz de reunir música, teatro, danza y emprendimientos en un mismo espacio.
La apuesta consiste en activar la vida cultural del sector y crear oportunidades de encuentro alrededor del arte.
Como artista multidisciplinario, continúa explorando nuevas formas de expresión, pero hay una constante que atraviesa su obra: la convicción de que, a veces, basta mirar con atención para descubrir que la identidad de un país habita en sus detalles más cotidianos.