José Antonio Molina transforma la música en una experiencia filosófica y humana
La Orquesta Sinfónica Nacional celebró su 85 aniversario con una velada que unió arte, pensamiento y sensibilidad espiritual
El maestro José Antonio Molina cree en el poder de la música más allá de toda comprensión. El director de la Orquesta Sinfónica Nacional habló del impacto de este arte desde perspectivas artísticas, filosóficas y neurocientíficas.
Al protagonizar el concierto conversatorio "Conversaciones con el maestro Molina" en el Teatro Nacional se hizo acompañar del reconocido neurocirujano dr. José Joaquín Puello y Margarita Miranda de Mitrov, presidenta de la Fundación Sinfonía, quienes reflexionaron sobre la profunda conexión entre la música y el cerebro humano.
Durante su intervención, luego de dirigir una pieza de su autoría con la Sinfónica, Molina planteó la imposibilidad de definir la música de forma absoluta, al considerarla una experiencia que trasciende el pensamiento humano.
“No existe una definición para la música. Sí podemos definir el sonido, pero el sonido no es la música. La música es una vivencia”, expresó el director.
Explicó que, aunque la música requiere orden, estructura y ensayo para su ejecución, su verdadera esencia ocurre en el instante irrepetible de la interpretación.
Otro de los temas abordados fue la influencia de la lengua materna en la composición musical. Molina destacó que el idioma imprime una identidad particular en el sonido de cada compositor, estableciendo diferencias perceptibles entre las escuelas musicales francesas y germánicas.
De hecho, en tono de humor señaló que el 'cantaito rápido' del hablar dominicano tiene que ver con la música que sale de la güira y la tambora.
“El compositor aprende primero su lengua materna y luego comienza a construir su universo musical. Esa lengua tiene un peso específico sobre el sonido de sus obras”, sostuvo.
La ciencia de la música
Desde la perspectiva científica, el doctor José Joaquín Puello ofreció datos interesantísimos entre música y neurociencia, asegurando que actualmente se conoce la existencia de circuitos cerebrales especializados en la música.
Destacó además que los músicos desarrollan ciertas regiones cerebrales con mayor intensidad debido al entrenamiento constante, particularmente en el lóbulo temporal izquierdo. De hecho, afirmó que los músicos tienen a vivir más años de los que no lo son, hasta 10 años, lo que revela la importancia en el bienestar y de introducir a los niños en el interés por las artes.
Puello también se refirió a la permanencia de la memoria musical en pacientes con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
“Pacientes que pierden incluso la facultad del habla conservan la memoria musical prácticamente hasta el final de sus vidas”, indicó.
El especialista dominicano reconocido internacionalmente explicó el papel de las llamadas neuronas espejo, responsables de la sincronización entre músicos durante una interpretación colectiva:
“Con una mirada o un gesto, los músicos logran sincronizarse de manera extraordinaria”.
En uno de los momentos más personales del conversatorio, Molina compartió cómo ha evolucionado su visión como director de orquesta a lo largo de los años.
“El director joven sueña con ser otro. Con el tiempo dejé de querer parecerme a alguien más y entendí que soy José Antonio Molina”, comentó el maestro que dirige la Sinfónica desde hace 18 años.
Para describir la dinámica entre el director y la orquesta, utilizó analogías vinculadas al pilotaje de aviones y a la equitación, señalando que el director guía el proceso, pero que finalmente la música adquiere vida propia durante la ejecución.
La actividad, organizada por el Ministerio de Cultura, la Dirección General de Bellas Artes y la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), se realizó en el marco de la celebración del 85 aniversario de la institución musical.
Molina comparó la naturaleza efímera de la música con la propia existencia humana, afirmando que cada nota nace, vive y muere, igual que el ser humano.
“La música literalmente nos hace sentir y vivir la muerte, una experiencia espiritual y humana".
Asimismo, la definió como “el más misterioso lenguaje de las almas”, capaz de unir simultáneamente sentimientos opuestos como la alegría y la tristeza.
En la velada, Molina, Puello y Miranda instaron a que como política de estado se acerque la música clásica a las nuevas generaciones y de mantener los ensayos abiertos a estudiantes y jóvenes interesados en el arte.
La velada concluyó con la ejecución de las composiciones del maestro José Antonio Molina a cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección del maestro Santy Rodríguez.
Perú concluye escrutinio de elecciones y confirma segunda vuelta entre Fujimori y Sánchez
Trump evita comentar sobre investigación contra Raúl Castro e insiste en diálogo con Cuba
Bruselas celebra el nuevo fondo de Trump para la ONU pero pide ayuda sin condiciones
Suspenden grabación del programa “Survivor Grecia” en RD tras grave accidente de un concursante