Drogas en el arte, una mutual de muerte
La sociedad americana ha sido por mucho tiempo el ejemplo de lo dañino que pueden ser la fama. Allí el mercado es lo importante
Santo Domingo. La mutual estupefaciente-arte, ya no sólo se limita a los artistas underground o rockanroleros, la droga ha llegado a niveles sociales insospechables, así que para nadie sería una sorpresa. Pero la noticia de que el director de la más reputada sinfónica del mundo, murió producto de una sobredosis o que el funcionario que la trafica fue apresado, al menos a mí, me dejarían en estado de coma.
La sociedad americana ha sido por mucho tiempo el ejemplo de lo dañino que pueden ser la fama, sobre todo en un mercado donde lo único a tomar en cuenta es el rating a cualquier precio: Michael Jackson, Marilyn Monroe, Pamela Anderson y el más reciente y penoso de todos los casos, Britney Spears, y digo penoso por que debemos de recordar que la niña de Disney, hace menos de un año, era el icono juvenil mas importante del mundo. La princesa que hoy sale drogada, enseñando sus partes íntimas, con la cabeza rapada e intentos de suicidio. Tanto brillo... para ser aluminio.
Pero esto, ¿a que se debe? Ser figura pública puede ser agradable por un día, a la semana es una pesadilla en un medio de aduladores, oportunistas y muchas veces artistas frustrados, que están en el medio cual megaestrella. ¿Que talento poseen? Es el secreto mejor guardado, a menos que se le llame talento a la capacidad de quitarle la sopa a un "malograo" por escalar.
Abundancia, admiración y fama, en una mente poco capaz y centrada, es un bomba de tiempo; de ahí que muchos se inician en el mundo de las drogas, en su recién estrenado jet set, en fiestas donde todo los que son 'in' van cada 20 minutos al baño, y el recién famoso que no entiende bien la jugada, pero por no ser calificado de 'out', como dice la chica que no para de masticar chicle, porque según ella, le ayuda a disimular los incoherentes movimientos de su mandíbula aunque para la opinión de quien no se haya dado la misma cantidad de pases, sea quien esta a punto de destronar a Jim Carey, en una competencia de morisqueta y golpes de quijá. Pero le acepta la invitación he inhala por primera vez el polvo, que tuvo la capacidad de dejar en bancarrota a una artista que en tan sólo un año produjo más de 200 millones de dólares: Whitney Houston. Lo que hará con el cantante de pueblo no es ninguna trivia.
Son pocas las recepciones sociales y gubernamentales donde más de uno, no te deleite con el famoso Bery Bery de quijada, y una sinfonía de morisqueta, claro, las visitas al baño tan consecutivas, que hasta para un poliúrico sería un caso extraño, y ya esto es tan normal en nuestro medio que el raro termina siendo uno.
Y quiero dejar claro que esa maravillosa sustancia, que muchos utilizan para envolver y manipular, deja un saldo aterrorizador: depresión, impotencia, irritabilidad, ansiedad, insomnio, incapacidad de concentración, alucinaciones, paranoia, psicosis, esquizofrenia, esto tan sólo en el usuario, ya que no es menos lo que sufre el entorno del adicto.
Después de ver los resultados reales de este vicio sólo pediré dos cosas: compasión para el que tropezó, y justicia para la piedra.
Abundancia, admiración y fama, en una mente poco capaz y centrada, es un bomba de tiempo; de ahí que muchos se inician en el mundo de las drogas, en su recién estrenado jet set, en fiestas donde todo los que son 'in' van cada 20 minutos al baño, y el recién famoso que no entiende bien la jugada, pero por no ser calificado de 'out', como dice la chica que no para de masticar chicle, porque según ella, le ayuda a disimular los incoherentes movimientos de su mandíbula aunque para la opinión de quien no se haya dado la misma cantidad de pases, sea quien esta a punto de destronar a Jim Carey, en una competencia de morisqueta y golpes de quijá. Pero le acepta la invitación he inhala por primera vez el polvo, que tuvo la capacidad de dejar en bancarrota a una artista que en tan sólo un año produjo más de 200 millones de dólares: Whitney Houston. Lo que hará con el cantante de pueblo no es ninguna trivia.
Son pocas las recepciones sociales y gubernamentales donde más de uno, no te deleite con el famoso Bery Bery de quijada, y una sinfonía de morisqueta, claro, las visitas al baño tan consecutivas, que hasta para un poliúrico sería un caso extraño, y ya esto es tan normal en nuestro medio que el raro termina siendo uno.
Y quiero dejar claro que esa maravillosa sustancia, que muchos utilizan para envolver y manipular, deja un saldo aterrorizador: depresión, impotencia, irritabilidad, ansiedad, insomnio, incapacidad de concentración, alucinaciones, paranoia, psicosis, esquizofrenia, esto tan sólo en el usuario, ya que no es menos lo que sufre el entorno del adicto.
Después de ver los resultados reales de este vicio sólo pediré dos cosas: compasión para el que tropezó, y justicia para la piedra.
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