"El virtuosismo es algo que uno trabaja día a día"

Aysha, única en su curso en el Royal College of Music en Londres, con beca completa de 50 mil dólares al año.

SANTO DOMINGO. La joven violinista Aisha Sayed tiene un regalo navideño: "Pasión latina", su primer álbum discográfico, que será presentado a la prensa el 17 de diciembre.

P. ¿Por qué "Pasión latina"?

R. Yo quería que fuese algo bien honesto y bien "yo". Si bien soy violinista clásica, porque ése es mi repertorio, quería aportar al mundo mi rendición a estas piezas latinoamericanas y españolas, ya que esa es la música que llevo en mi sangre y además quiero ser embajadora de la música latinoamericana alrededor del mundo.

"Pasión latina" es una compilación de composiciones latinoamericanas y españolas, como bien dije, y hay una dominicana de Julio Alberto Hernández llamada "El primer beso". Ha tenido gran acogida. Ya hemos estado en Washington, Miami, Berna (Suiza), en Holanda y en Londres, promocionando el disco y haciendo conciertos.

En Miami "Primer Impacto" me hizo un reportaje en marzo de este año, también CNN me hizo un reportaje, "Acceso total" en Telemundo, de manera que ha tenido una acogida super grande. En iTunes se ha vendido mucho, y el track de mayor acogida ha sido el de Paganini.

P. ¿Se considera una violinista virtuosa?

R. Cuando era pequeña debuté con la OSN a los 11 años de edad, con el Concierto de Max Bruch, un concierto que lo tocan los violinistas más grandes cuando tienen 30 o 40 años. Entonces, a veces miro para atrás y definitivamente sí. Si me veo como otra persona que me está enjuiciando, digo sí, yo era una niña prodigio. Pero el virtuosismo es algo que uno trabaja día a día. Y no importa la edad que uno tenga, uno puede ser un virtuoso. Me encanta descubrir cosas nuevas y mejorar día a día. Creo que siempre podemos mejorar.

P. ¿Qué siente cuando escucha interpretaciones de Perlmann, Stern, Jehudi Menuhin, el lituano Leonidas Kavakos o la armenia Ara Malikian?

R. He conocido a Perlman y le he tocado. Cuando tenía 10 años, mi mentor y profesor aquí, Caonex Peguero, me recomendó tratar de entrar a la Menuhin School y me dijo: "Yo no sé si podrás lograrlo, porque allá nunca ha habido un latinoamericano". Gracias a Dios entré y duré allí casi siete años estudiando. Fui la primera latina en la Jehudi Menuhin School en Londres.

De hecho, el 8 de junio del 2013 será mi concierto de cierre de gira mundial en el Menuhin Hall.

P. Entre las distintas escuelas del violín, están los rusos, los norteamericanos, los ingleses...

R. En la Menuhin School fui entrenada por una de las pedagogas más grandes del mundo, Natasha Boyarski. El mismo Jehudi Menuhin fue a Rusia y dijo: "Esta señora tiene que venir a mi escuela, ella es la mejor". Cuando comencé con Natasha Boyarski -yo siempre tuve esta agilidad de tocar rápido, y por alguna razón se me desarrollaron los dedos y se oía como si fuese un adulto quien estaba tocando-, desde las primeras lecciones me dijo: "No, empezamos desde cero". Los rusos tienen una técnica, que es la que uso ahora también, que es super específica en todo. Duré con ella casi 7 años, y son años que todavía añoro. Físicamente había cosas en la postura, en la mano que había que arreglar. Natasha es una maravilla con eso. Otro de mis profesores fue Daniel Rowland, líder del famoso Cuarteto Brodsky. Y Rostropóvich, con quien tuve la oportunidad de compartir muchísimas veces porque él era el presidente de la Jehudi Menuhin School, incluso él me dirigió en un concierto cuando tenía 16 años.

P. ¿Cuál es su concierto favorito?

R. El de Beethoven, que salió de lo clásico para entrar en lo romántico. Ahí está esa fusión de lo elegante con la pasión y el fervor. Acabo de tocarlo este año en el Amaryllis Fleming Concert Hall. Este año, gracias a Dios ha sido fabuloso, toqué Chaikovsky en febrero, Beethoven en marzo y acabo de tocar a Brahms.