Halcones migratorios en la Ciudad Colonial

Relámpagoatrapó una paloma en una ventana de Toronto, a su regreso de Santo Domingo
Parque Zoológico Nacional, Santo Domingo. A finales de 1996, mientras participaba en una evaluación de la Plaza de "San Antón", en la Ciudad Colonial, observé un ave que sobrevolaba a gran altura las ruinas de San Francisco. Aunque me resultaba muy difícil identificarla sin los binoculares, era evidente, por la longitud de la cola y la forma puntiaguda de las alas, que se trataba de un ave de la familia de los halcones.

Como la "Cuyaya" o "Cernícalo" (Falco sparverius) es el único representante de esta familia residente en el país, y la silueta que veía planear en círculos lucía unas pulgadas más grande, supuse que se trataba de un Merlin o "Halcón de Palomero" (Falco columbarius), depredador migratorio que se reproduce en Norteamérica, y emigra en invierno a Suramérica y el Caribe.

En efecto, se trataba de un ejemplar de esta especie, fácilmente distinguible al vuelo, por las barras blancas que se observan en su cola. Como sé que esta especie tiene una predilección tal por las palomas domésticas (Columba livia) que éstas se mencionan en su nombre científico (Falco columbarius significa en latín "Halcón Palomero"), resultaba evidente que las palomas eran el motivo de sus vuelos circulares. Como veía venir un conflicto, ya que las palomas son un símbolo del amor y la paz en los países hispanoparlantes, y la literatura infantil les ha creado una mala reputación a los depredadores, se me ocurrió tocar el tema en una de las charlas que preparamos para la junta de vecinos de San Antón.

En esa ocasión, expliqué a los moradores de la zona que estos halcones, además de no constituir una amenaza real para la supervivencia de las palomas, contribuían a mejorar la salud de la población, ya que ellos cazan, mayormente, los ejemplares enfermos y más viejos (y los más mansos que se dejan atrapar), permitiendo así que sobrevivan y se perpetúen los más fuertes y sanos.

También les expliqué que no hay que preocuparse por la extinción de las palomas, pues es una especie muy exitosa que ha logrado establecerse en casi todas las ciudades del mundo. De hecho, su proliferación excesiva constituye un problema muy serio, ya que son portadoras de enfermedades transmisibles a los otros animales y al hombre, y los ácidos contenidos en sus heces fecales corroen el material de los edificios. En algunas ciudades como Roma han tenido que electrificar los techos de los edificios monumentales para ahuyentarlas. En ciertos parques de Londres se leen avisos que aconsejan no dejar que los niños las toquen. De modo que los halcones, al limitar las poblaciones de palomas, funcionan como un control biológico gratuito, evitando posibles brotes epidémicos y contribuyendo a la preservación de los monumentos.

Algo que ocurrió en la misma barriada me confirmó que mis temores estaban justificados: un vecino dio muerte a un ave de rapiña que estaba atacando a las palomas. Por la descripción es casi seguro que se trataba de un Halcón Palomero.

El halcón peregrino

En el otoño del 2002 se repitió la historia, pero el protagonista fue un Halcón Peregrino (Falco peregrinus), otro depredador migratorio que visita nuestras costas en esa época. El conflicto fue mayor pues se trataba de un ave nacida en cautiverio en Canadá que fue liberada por la Fundación Peregrino, y que es el cazador aéreo más veloz y eficiente, favorito de los amantes de la cetrería (caza con halcones). Aunque en las Antillas esta especie es más común en las costas, este halcón que había aprendido a cazar palomas en la ciudad, se instaló en un parque de San Francisco de Macorís, donde encontró altas torres desde las cuales se lanzaba en picada tras sus presas. La primera reacción de la gente fue de rechazo y algunos hablaron de matarlo. Sin embargo, primó la sensatez y la gente comprendió la importancia ecológica de esta ave legendaria. Lightning (Relámpago), como se llamaba el halcón, regresó a Canadá vía Houston, luego de hacer escalas en Cuba y en Yucatán. Este final feliz sirvió de promoción a nuestro país, ya que miles de personas seguían la trayectoria de "Relámpago" vía internet.

Los halcones migratorios forman parte de nuestra fauna, aunque se reproduzcan en el Norte, ya que pasan más tiempo en nuestra isla que en sus áreas reproductivas. Estas aves no pueden ser cazadas en ninguna época del año, ya que son muy útiles como control de plagas. Como rezaba un afiche conservacionista, "Somos Aves de Rapiña, pero no somos Dañinas".