Inteligencia es sinónimo de dedicación y perseverancia

Desde la época de los romanos y los griegos se viene investigando sobre la inteligencia. Aun cuando ya desde el hombre de las cavernas se establecía diferencia entre los seres pensantes y los no pensantes. Fue un gran pensador romano, Cicerón, quien utiliza el termino "intelligentia" para identificar la capacidad de entender, comprender e inventar. Este término proviene de "intus lego" que significa leer dentro de mí. Los griegos también hicieron un aporte magnífico en la investigación sobre la inteligencia. Aristóteles, fundador de la escuela peripatética, establecía que la diferencia principal entre el animal y el hombre residía en la perfección de la inteligencia. Estableciendo lo racional como propio del ser humano. Observa la inteligencia como la más penetrante de todas las facultades capaz de revelar aspectos del ser que son invisibles para los sentidos. Ellos establecían que el pensamiento se generaba en el corazón. Sócrates también nos da su aporte en referencia a la dialéctica, estableciendo el autoconocimiento como importante para el ser pensante. Platón, discípulo de Sócrates y maestro de Aristóteles nos entrega una comparación única sobre la inteligencia. Compara la inteligencia como un cochero que lleva las riendas del coche. Con dos corceles, uno llamado voluntad y el otro emoción. Ambos tiran con fuerza del carro, son su fuerza locomotora. Deben ir al unísono para no voltear el carro. Platón establece además las diferencias individuales a través de la genética. Indica que la regresión genética es una constante de la naturaleza. "Los hijos de padres inteligentes tienden a ser menos inteligentes que sus padres" en nuestro vocabulario cotidiano esto sería como un salto atrás.

"Durante siglos, se han realizado investigaciones científicas, en el área del funcionamiento del cerebro humano. Elaborándose innumerables instrumentos de medición de la inteligencia e inclusive métodos para activar los hemisferios cerebrales a partir de experimentos", tal y como lo explica la doctora Annie Zielinski, programador neurolinguista, al abordar el tema de la inteligencia.

Dice que las teorías de los tipos de inteligencia son aceptables, que todas poseen parte de la verdad. Fisiológicamente comprendemos el funcionamiento orgánico de esta área tan importante. Sede de nuestros pensamientos y de áreas tan indispensable como la cognoscitiva.

"Pero aun falta mucho por descubrir de la actividad cerebral y sus múltiples posibilidades de acción. Así mismo se han realizado diversas investigaciones en el área emocional. Y aun estamos en tinieblas al respecto. Aun nos sorprende la reacción del ser humano. Nos duele pensar y nos sorprende muchas veces, el grado de crueldad al cual se puede llegar, "abunda.

Como también –continúa- nos magnifican las reacciones de grandeza que otros tienen. Las emociones son tan diversas, como lo son los seres humanos. El coeficiente mental elevado no es nada, si no se tiene un elevado coeficiente emocional.

La naturaleza en una constante y ritmo determinado desarrolla la inteligencia de los seres humanos.

"Conociendo esta fórmula podremos desarrollar nuestra inteligencia en forma constante, sin limitación. Para esto debemos conocer el funcionamiento de los hemisferios cerebrales y su influencia en la personalidad e inteligencia", explica Zielinski, además de las herramientas que accionan el desarrollo de la inteligencia en su máximo potencial.

Se pueden construir nuevas habilidades y desarrollar destrezas independientemente de su edad, abunda la experta en el tema.

Seguir su individualidad, liberar sus bloqueos emocionales por registros negativos, parámetros educacionales incorrectos o traumas. Además de las acciones asociadas a la inteligencia y su efecto en la calidad de vida. "Podemos realizar las más grandes proezas con solo creer que podemos hacerlo y nos dedicamos a desarrollar las destrezas para ello. Los logros son inmediatos. Inteligencia no es sinónimo de sagacidad o voracidad, es sinónimo de dedicación y perseverancia, con humildad y seguro de si mismo.

¿De qué nos sirve una gran inteligencia si no entendemos a los demás?

Las emociones son necesarias para darle sentido a nuestra existencia. Y si a ello agregamos un desarrollo cognitivo elevado, tendremos ante nosotros a un ser único, muy inteligente. Pero aun le faltaría la aplicación de esas dos áreas de la inteligencia. ¿De que sirve una gran inteligencia cognitiva y emocional? Es la aplicación, el darle una utilidad y servicio, lo mas importante. Desarrollar la capacidad de grandeza en acciones que beneficien a la humanidad y a nosotros mismos. El dar y recibir equitativamente es importante. Debemos aprender a dar y al unísono aprender a recibir. Es actuar con verdadera inteligencia. Tener la sensación de haber dado su contribución a este mundo y sus habitantes, de dejar el mundo mejor de lo que lo encontramos. De qué me sirve ser inteligente si tengo que trabajar gratuitamente para otros. Ver las necesidades de los demás, sin ver las propias no es inteligente. No es egoísmo, sino un compartir equitativamente, ser sanamente ambicioso. El obtener satisfacción por la labor realizada a través de una justa compensación, es un estímulo inteligente.

Experimentando, en las últimas décadas, sobre el desarrollo de la inteligencia, me ayudó a obtener algo de conocimiento, que puede ayudar a otros. En mi Conferencia y en mi libro sobre el desarrollo de la inteligencia, coloco las experiencias exitosas obtenidas tanto con niños con problemas de aprendizaje como con adultos. Como investigador empírico transmito mis experiencias. Sin ánimo prepotente de considerarme mas o menos inteligente que otras personas, en este proceso de redescubrir lo cual ya sabemos. Como un humilde aporte para quienes puedan utilizar esta experiencia. La inteligencia y su desarrollo no tienen edad ni distingos de clases sociales, raza, credo ni religión. Desarrollarla es solo una tarea más en esta gran escuela de la vida. Todo depende de cada uno de nosotros. De accionar los mecanismos que pongan en marcha esta gran capacidad dormida. Para esto no debemos confundir las aptitudes naturales con las adquiridas. Las primeras se dan sin esfuerzo alguno, casi inconscientemente, la segunda es producto de esfuerzo y constancia. Las actitudes positivas o las manifestaciones de ánimo ayudan en grado sumo. Es la postura con respecto a los hábitos y costumbres la que pondrían una disposición extraordinaria a nuestro servicio adquirida por la repetición y la constancia. Que no se confundan las actitudes positivas como la aceptación de la manipulación por parte de seres del entorno, a sus conveniencias o satisfacciones.

Las habilidades y capacidades en cualquier área se pueden desarrollar.

Por: Annie Zielinski, Programador Neurolinguista