La Colección Bellapart muestra en Europa el mejor arte dominicano
Luisa Auffant mostró estos tesoros en Cádiz, París y Bruselas
SD. Luisa Auffant ha viajado medio mundo con el goce y la responsabilidad de mostrar el arte dominicano, especialmente el que contiene la Colección Bellapart, cuyo museo dirigió durante 11 años. Este año, uno de los destinos era Cádiz, ciudad española que con motivo de celebrar el bicentenario de la Constitución de 1812, organizó un calendario cultural repleto de referencias a Iberoamérica.
Tanto la colección de Arte Taíno, de la Fundación Eduardo León Jimenes, como lo mejor de la Colección Bellapart despertaron allí genuina curiosidad por su calidad y originalidad.
Luisa Auffant es una experta en esto de mover colecciones por aeropuertos, puertos y museos, tras sus 20 exposiciones internacionales. Este año, además de Cádiz, París y Bruselas han podido conocer una escuela artística que les resultaba lejana.
P: ¿Qué arte dominicano ha elegido mostrar?
R: Para Bruselas y París hice una historia de la pintura dominicana, empezando por los maestros modernos Yoryi Morel, Darío Suro y Jaime Colson, siguiendo por los pintores de la Escuela de Bellas Artes: Granel, Gaussachs, Vela Zanetti y finalmente las Vanguardias. Esas primeras tendencias, esos primeros lenguajes de discípulos dominicanos fueron realmente originales en su manera de expresarse tomando como base lo que aprendieron en las academias y lo que llegaba al país finalizando Trujillo.
P: ¿Y a Cádiz?
R: He escogido cinco obras que expresan algunos de los principales eventos de nuestra vida sociopolítica contemporánea. Por ejemplo, el Sacrificio de El Chivo de Eligio Pichardo, y explico su connotación socio política. O una obra sobre papel de Colson, que se titula: "Primer pensamiento, Héroes de la Libertad, La Masacre de la Calle Espaillat". Una acuarela pequeña de Ramírez Conde sobre la Revolución de Abril. Y otra de Papo Peña, un Baquiní...
P: El Arte explicando la vida...
R: Todo tiene relación. Para Don José Bellapart, la exposición de Cádiz tenía un sentido especial. Ese fue el último puerto que tocó, cuando emigró de España, camino de América.