La otra cara del cuento, a propósito de un libro de Jaime Tatem Bache

La otra cara del sueño (Cocolo Editorial, 2004) ya se encuentra en librerías del país

Jaime Tatem Brache
Alfonso Quiñones

Santo Domingo . El cuento corto se lee dos veces. La primera, de prisa, lo obliga su brevedad. La segunda, para reponerse de la turbación que produce. Una antología de cuentos breves debe ser una enciclopedia de lo implícito.

El cuento corto se parece a la poesía en el nivel de sugerencia que posee y se diferencia de ella en que cuenta una historia, aunque hay ciertos poemas que también lo hacen.

"Cuando uno acaba de leer un cuento puede imaginarse lo que se le ocurra del antes y el después, y todo eso seguirá siendo parte de la materia y la magia de lo que leyó", ha escrito Gabriel García Márquez.

Un libro para leer más de una vez

El tema viene a colación con la aparición de un libro de cuentos del escritor dominicano Jaime Tatem Brache titulado "La otra cara del sueño" (Cocolo Editorial, 2004). En apenas 81 páginas, su autor, nacido en Salcedo en 1962, demuestra una capacidad de síntesis y a la vez una carga lírica notables. El poder captar en pocas líneas todo un universo y transmitir su esencia a base de golpes de sugerencia, es uno de los ejercicios de lucidez intelectual más respetables.

Destacan textos como "Humedales" (de los más logrados), "Sombras al filo del espejo", "La última puesta de sol", "Homo scriptor", "Identidad", "El viejo", "Rutinas y rituales", algunos de ellos incluso susceptibles de ser aún más breves, como es el caso de "La última puesta de sol".

Esta modalidad narrativa tuvo en el guatemalteco Augusto Monterroso, autor del más celebre de los cuentos cortos, a un paradigma difícil de igualar: "Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí".

Otros maestros han dado bríos al género, como Juan José Arreola, quien en una línea resume toda una telenovela "La mujer que amé se ha convertido en fantasma". Mientras García Márquez no quiso quedarse atrás: "Aquel hombre era invisible, pero nadie se percató de ello".

Antón Chéjov, George Simenon, Thomas Bayley, Max Aub y muchos otros han ayudado a darle prestigio a una modalidad del género, que ha tenido mucha receptividad en Argentina, aunque a veces tal parece que es una moda o una competencia de líneas ingeniosas. Existe hasta un concurso que lleva por nombre "Juana de América" dotado con US$50 .00.

El dominicano Tatem Brache incursiona en la modalidad con buen acierto. Suyo es este cuento corto titulado "Sombras al filo del espejo": "Siempre me pasa lo mismo. Llego a casa del trabajo y sólo me espera mi imagen frente al espejo, mi imagen que se desborda hasta volverse sombras".