Locas y atrapadas

"Locas y atrapadas", de Alfonso Rodríguez va a ser un exitazo de taquillas. Se trata de una indagación deliciosa en ciertos resortes de la psicología femenina, a partir del encierro.

Melymel, con canción incluida, se adueña de la pantalla en un drama donde florecen las verdades de cada una de las mujeres que junto a ella quedan atrapadas en un ascensor por espacio de unas 12 horas. En ese encierro, los acentos de humor los aporta mayormente el personaje de Melymel, que es, en esencia, ella misma.

Sabrina Gómez y Denise Quiñones -siempre resplandeciente, no importa lo que haga- Silvana Arias y Dulcita Lieggi se encargan bastante balanceadamente de mostrar en distintos grados de temperatura actoral los avatares de sus personajes, y el afán por salir vivas de esa forzada "montaña rusa" en la que convierte Alfonso -cosas del cine- un elevador.

El planteamiento es interesante psicológica y sociológicamente hablando. La fórmula de que las mujeres salgan ganando en un mundo tan salvajemente machista, es taquilleramente beneficioso.

La película tiene también otros ganchos, como el pase lésbico entre el personaje que hace Sabrina, y el que asume en su debut en pantalla grande la ex Miss RD, Eva Arias, muy segura en el rol, por cierto.

Destaco la banda sonora, la efectividad de los suspensos, la aceptable fotografía, y la truca, que es capaz de hacer cinematográficamente creíble el endiablado ascensor, a pesar de que hay escenas que se repiten una y otra vez.

Pero la película hubiese necesitado algunos meses más en solera. Hacerlas al vapor es un riesgo. Hay cortes bruscos, descuidados, que podrían haber sido diferentes con un poquito más de tiempo. Y luego ese final dilatado que no tiene sentido, a no ser por el gancho de la saga... porque por ahí viene "Locos y atrapados".

Hay actuaciones secundarias torpemente asumidas y otras (como las de Victoria Fernández, Javier Grullón y Carlos Alfredo), más convincentes. Por lo general, los papeles que hacen los técnicos del elevador y los de seguridad del edificio son cogidos con hilos. El personaje de Héctor Aníbal, que pudo ser más rico, no se sustenta dramatúrgicamente; su cambio sin anestesia, de dulce hombre comprensivo al ogro que le cae a golpes a la mujer, no se justifica.

No obstante "Locas y atrapadas" tiene todos los condimentos para ser un exitazo de taquillas, y el potencial para que la segunda parte sea aún mejor.