Los premios Casandra: predicciones cumplidas

Michel Camilo durante su actuación en el espectáculo.
Santo Domingo. Sin necesidad de consultar a ninguna pitonisa, en mi artículo pasado predije lo que habría de acontecer en el penoso premio Casandra; quien opine lo contrario, debe saber que Michel Camilo es disco de platino en Europa, viajó 19 horas para apoyar lo nuestro, y es músico importante aquí y en Pekín. Por primera vez deseé que ocurriera un apagón para no ver cuando Anaís se imponía ante este gigante, con aquel vestido y color de pelo, que juraría se lo sugirió su peor enemiga.

De la alfombra todo está dicho, es la gran oportunidad anual para muchas subir su tarifa, aunque a más de una le salga el tiro por la culata y después de aquella metida de pata, olvidando que las luces de la alfombra no tienen como en su habitación un dimer a su conveniencia, terminan perdiendo el templo que la mantiene y odiando a muerte al pájaro que la asesoró.

Los compositores, músicos, técnicos de sonido, e incluso pilares de nuestro arte, son obviados a la hora de repartir las boletas para el evento. Sus asientos los ocupan con regularidad, un pichón de megadiva, la mariquita que le hace el coro, o un estudiante de teatro al módico precio de 3,000 pesos cada uno. Porque la democracia en Acroarte no permite, ni jugando, a quienes desaprueben la unidad de criterios impuesta por la directiva. Su lema: "un buen equipo debe estar de acuerdo en todo".

Ver reconocimientos internacionales improvisados, cual espectáculo que se monta de jueves para domingo, pero comparado con el reconocimiento en palacio a un rapero ligado íntimamente al narcotráfico en USA, no es nada. Sigamos.

Me dijo un amigo productor, ojalá él lo recuerde, que la aceptación de un espectáculo se refleja en los standing ovation. En este hubo muchos, pero standing to go, ya que a medio espectáculo las ausencias en el público eran notorias.

Yo no sé cuánto gasta la Cervecería en esto, pero por lo que se dice, tampoco me imagino en qué se gastan, y si de algo puedo dar fe, es que derroche no hubo de ninguno tipo.

Que reconozcan a Robertico como mejor actor, es una quimera que solo es posible en esta ciudad (¿quien te lo iba a decir?) Fuiquiti fuiquiti fuiquiti.

¿Un Casandra para el mundo? ¿Desde esta dirección geográficamente inespecífica, en algún sitio del tercer mundo? ¡Ok, también tenemos secretarías de Estado, pasteles en hoja, sancocho...!

Que vaya y que venga el que más cuarto tenga. Buen viaje señor presidente de Acroarte, y no olvide que de lo sublime a lo ridículo, hay un paso. Lamento mucho hayan resbalado otra vez.