Mónika Despradel, Directora General del Ballet Clásico Nacional

"Recordaremos los mejores momentos de la danza en RD"

Mónika Despradel ha dedicado su vida a la danza pero aún no está satisfecha. El camino recorrido no es suficiente y todavía le "falta mucho" por dar. Con el entusiasmo a cuestas de una artista que hoy se enfrenta a un nuevo desafío, lleva a escena la "Gala 25 aniversario" de la principal institución de danza del país, el Ballet Clásico Nacional Dominicano.

Adelántanos algo del espectáculo de hoy y mañana.

Llevaremos a escena en el Teatro Nacional Eduardo Brito un espectáculo que unirá la línea de danza de hace 25 años y la de ahora, mostrando la fusión del ballet con otros bailes, inclusive contemporáneos. Habrá una amplia variedad de números musicales para recordar los mejores momentos de la danza en R.D.

¿Qué números destacan y quiénes son los coreógrafos?

Entre otros, el programa tiene las piezas Suite Clásica, Para Andrés, El Último Encuentro: homenaje a las Hermanas Mirabal, Naboria Daca, Mande y Son. La coreografía estará a cargo de cinco destacados profesionales: Carlos Veitía, Juan Fidel Gautreaux, Patricia Ascuasiati, Guillermo Cordero e Imgard Despradel.

¿Son suficientes 25 años para que el Ballet Clásico Nacional Dominicano tenga su propia identidad?

Si, el Ballet Clásico Nacional ha tenido excelentes directores y cada uno ha dado y aportado lo que cree es mejor para la danza.

¿Cómo debe actuar "la cabeza" de una compañía?

Actualizando a los profesores, las influencias, la elección de las piezas, incentivando a los bailarines y proyectando su trabajo en la comunidad.

¿Hay mucho de ti en esta Escuela?

Los bailarines que he encontrado aquí vienen de otras escuelas, por tanto no hay una influencia fuerte de Mónika como escuela, pero sí creo que, en estos años, lo que yo he sido como bailarina y mi fuerte en la danza se lo he pasado a ellos: la fuerza danzando en la interpretación, saber captar al público, cuándo lo estamos cautivando o no y ese no dormirse en un momento importante de la música.

El Ballet Nacional es la mejor escuela para forjar las grandes figuras, ¿cuál es tu apuesta?

El Ballet Clásico Nacional debe tener las mejores figuras, porque es la entidad de mayor calidad en cuanto a ballet en RD. Hay muchos grupos y escuelas de ballet privadas que han nutrido nuestra escuela y también tenemos la Escuela Nacional de Danza, que nos ha dado soporte por tres generaciones, porque la carrera de un bailarín es de ocho años. Tenemos bailarines de mucha calidad como Armando González, Michael Acosta, Elvis Guzmán, Silvia Crespo, Pastora Delgado, Grisbel Piedra y Alihaydée Carreño, además de solistas principales excelentes.

¿Se aprecia suficientemente la importancia que tiene esta institución en nuestro propio país?

Todavía no. Estuvimos hace poco en el Festival Internacional de Miami con la Opera de París, con la Escuela de Milán y el New York City Ballet, y nos ovacionaron. Para mí fue una gran satisfacción ver que estábamos con grandes figuras internacionales y, aún así, fuimos de los más aplaudidos, igual que en Colombia.

¿Falta en el país cultura de la danza?

Ya hay mucha gente que evalúa, critica y sabe de danza. Todavía no llega a las masas, pero hay incentivos. Después de la temporada del TN, vamos a Santiago, a La Vega y La Romana en noviembre. Me encantaría desarrollar un proyecto para montar funciones en los parques todos los fines de semana. También aquí, en la Sala Manuel Rueda hacemos funciones gratis y hemos bailado al aire libre en Plaza España y Cotuí.

¿En qué momento está el ballet dominicano?

En un buen momento, de crecimiento, de unión, de reunión. Ahora aquí hay cinco coreógrafos: Carlos Veitía, Juan Fidel Mieses, Imgard Despradel, Patricia Ascuasiati y Guillermo Cordero.

¿Es tan dura la carrera de bailarina como dicen?

Es muy dura, y por lo tanto debe ser más apreciada. Un bailarín, aún con 35 ó 40 años, seguirá siendo estudiante. Es una carrera en la cual debes dejarte dirigir todos los días. Tienes que manejar el peso y hay que trabajar con el cuerpo.

¿Practicar ballet casi toda tu vida, te ha cambiado en algo?

Como he sido bailarina siempre, no sé qué sería si no lo fuera. Amo la danza, extraño el escenario y creo que lo que he adquirido en la danza no lo hubiera obtenido en otro lado.

¿Quiénes son tus bailarin@s más admirad@s?

Rudolf Nureyev y Marcos Fountain, que ya no viven; Mijail Barishnikov, José Manuel Carreño, Natalia Makarova, Silvie Guillem y Julio Bocca.

¿Qué tipo de papeles prefieres?

Me gustan los neoclásicos, que permitan un poco más de libertad. Ahora, dentro de lo clásico, me encanta "Gisselle" y "Carmen", no me gustan los demasiado románticos.

¿Danza clásica o moderna?

Prefiero una danza bien hecha. Una buena obra, no importa si es clásica o moderna, siempre es exquisita.

La danza es expresión, pero ¿habrá algo que no pueda expresarse a través de ella?

Lo puede expresar todo y sin palabras. El bailarín es un intérprete, y como actor debe saber interpretarlo todo: las guerras, el amor y desamor, la paz, la familia, la patria, la sangre.

¿En el arte la realidad supera la ficción, o viceversa?

En la danza clásica la ficción predomina, pero en las piezas contemporáneas la realidad se hace presente todo el tiempo, y el público exige a los artistas un poco más de realidad. Depende de la historia.

¿Seguías un ritual especial antes de salir a escena?

Me gustaba estar un tiempo sola, no me quitaba los calentadores hasta el último momento, cuando me veía sin ellos me preocupaba y encomendaba mi baile a Dios. Además, siempre visualizo cómo quiero bailar, y me ha dado un resultado impresionante.

¿Cómo debían estar las zapatillas?

Limpias, pulcras, adecuadas. El bailarín debe estar impecable, producido de acuerdo al papel que va a representar.