"Mujeres en 4 posiciones": lo que no viste
¿Quieres colarte tras bastidores horas antes del estreno de esta comentada obra? Acompáñanos… Estuvimos allí y sus protagonistas nos contaron todo sobre su experiencia.
Luisa y Samantha discuten acaloradamente, hasta el punto que Luisa se vale de un par de malas palabras para dar peso a su posición. Mientras tanto, "La Bebé" trata de calmar a sus amigas y Marina mira la escena, inmóvil y con cara de angustia. Yamilé, Carmen Elena, Luz y María del Carmen se están robando el show y el público parece estar muy feliz de haber acudido en masa al auditorio Patrick Hudson del Domínico Americano a conocer las cuatro posiciones de estas talentosas mujeres.
El estreno de la anticipada obra de teatro que protagonizan estas figuras del arte nacional fue todo un éxito. La audiencia llenó el salón y rió a carcajadas durante las casi dos horas que duró el montaje. "Qué chulo el teatro", dirán muchos y es cierto. Sólo que detrás de ese escenario colorido y de las divertidas actuaciones es mucho lo que hay. Antes del momento de la representación de una pieza teatral se trabaja incansablemente y se viven momentos de nervios y angustias, aunque también de mucha emoción.
Tras bastidores
A las 6:30 de la tarde del viernes 8 de septiembre llegamos al Instituto Cultural Domínico Americano, en cuyo auditorio principal se llevaría a cabo dos horas después el estreno de "Mujeres en 4 posiciones", la obra dirigida por la respetadísima Germana Quintana y estelarizada por Yamilé Scheker, Luz García, Carmen Elena Manrique y María del Carmen Hernández. "Un retablo de vivencias de la vida cotidiana, con matices de comedia y tintes musicales", según doña Germana.
Todo estaba tranquilo. Al menos mucho más de lo que esperábamos. Tras el telón soló había unas pocas personas además de los actores (las madres de Luz García y Carmen Elena, entre otros allegados), que se preparaban en los camerinos.
La primera con quien nos topamos fue con la veterana de las tablas, Karla Hatton, actriz invitada y "una de las sorpresas de la obra", como ella misma se catalogó. La actriz nos contó que éste ha sido su papel más corto en teatro, "salgo como 4 minutos", explicó, y sin embargo, el impacto de su participación en la obra fue todo menos que fugaz. Ella protagonizó uno de los momentos más dramáticos de "Mujeres en 4 posiciones", pero a pesar de lo intenso de su papel, Hatton lucía tranquila y relajada mientras se aplicaba ella misma el maquillaje.
En el camerino contiguo se arreglaban Luz, María del Camen, Yamilé y Carmen Elena, y en la atmósfera que reinaba en el pequeño cuarto no se sentía ni una pizca de estrés. "Lo manejamos muy bien", dijo riendo Yamilé ante el comentario de lo tranquilas que lucían para estar a punto de estrenar una obra. Pero es que además de manejarlo muy bien, las cuatro tienen ya bastante experiencia en esos menesteres. Unas son actrices consumadas, otras tienen años trabajando en la televisión y todas coincidieron en que "ya es costumbre".
Lo que sí es innegable es que también todas estaban emocionadísimas, pues "Mujeres en 4 posiciones" era un proyecto muy personal para la mayoría de ellas. Exceptuando a María del Carmen, todas las protagonistas fungieron también como productoras, junto a Miralba Ruíz. "Para mí esto es más que un sueño", nos dijo Carmen Elena. "Me llena de mucho orgullo, no solamente el hecho de que seamos 4 mujeres interpretando vidas maravillosas con nobleza, sino el apoyo que a mí, como extranjera, me ha dado el pueblo dominicano", explicó la venezolana, quien fue la creadora de la historia original. "En la obra vas a ver de todo. Es drama, comedia, habrá musica, vamos a cantar, a bailar, a disfrutar… vamos a llegarle más allá al público", dijo con orgullo, y así fue. En la obra se vio un poco de todo.
Lo bueno y lo "difícil"
n No cabe duda de que hacer una obra de teatro no es precisamente pan comido. Se trabaja muchísimo y casi siempre se vive más de un momento de angustia y estrés. "El público sólo ve la parte bonita, el resultado final. No ve esto, el caos, la histeria, las depresiones, los problemas que uno tiene en la casa, las crisis, si tu carro se dañó o si un familiar se murió y de todos modos tienes que hacer la función", explica Yamilé. Por ejemplo, en los últimos días antes del estreno, el elenco y el equipo de producción prácticamente no durmió. La última noche, según nos contó ella misma, Luz durmió sólo tres horas. "Me acosté a las 7 de la mañana".
Carmen Elena también asegura que han trabajado muy duro y que "han sido días y noches interminables", pero lo dice con un gesto que denota más satisfacción que cansancio. Y es que a pesar de todo el esfuerzo y el trabajo, ellas están muy orgullosas de este proyecto. "Cuando estás haciendo lo que te gusta, cuando haces las cosas con amor, aunque no sea una tarea fácil, no lo sientes como un sacrificio", explica Yamilé, quien aclara que todo ha sido menos difícil por el equipo que compone la obra. "Aquí ha habido muchos deseos de trabajar, de hacer un trabajo digno, de que el público salga satisfecho con el trabajo que se está haciendo", asegura.
Un elenco unido
Algo que también llamó nuestra atención fue el ambiente de camaradería que había en los camerinos: "el buen ánimo y la buena vibra", como lo describe Luz García. Y no es que esperábamos que se llevaran mal, ni nada por el estilo, sino que estas mujeres tan distintas en todo (edad, personalidad, etcétera) parecían las mejores amigas del mundo. Hacían bromas, se echaban una mano, si a una le sonaba el celular y estaba ocupada, la otra lo contestaba con toda la naturalidad, en fin, se apoyaban la una a la otra.
Hubo un momento muy especial en que el equipo recibió la mala noticia de que a raíz de un problema con la impresión de los programas, no estarían listos para esa noche. En ese instante a Carmen Elena parecía que iba a dar un infarto, pues ¿qué iban a decir a los patrocinadores? Se puso roja como un tomate, se le llenaron los ojos de lágrimas y no sabía qué hacer. Pero de inmediato, Luz tomó el control de todo. "Cuidadito con llorar", le dijo, "desconéctate, tú tienes que pensar en la obra, así que olvídate de eso, que ahora lo solucionamos". Entonces hizo una llamada, pidió que le imprimieran la lista con los patrocinadores y se la llevaran cuanto antes: al final de la obra, pedirían excusas y leerían la lista, sugirió alguna. De repente, volvió a reinar la paz. En fin, armonía y compañerismo en su máxima expresión.
Por eso no es de extrañar que las 4 estén más que felices con la experiencia de trabajar juntas. "Ha sido excelente, no me puedo quejar", aseguró Yamilé. "Estas son mujeres disciplinadas, trabajadoras, con un gran concepto de perfección. Lo han demostrado en sus programas y lo han demostrado durante todo el desarrollo del proyecto". María del Carmen también quedó con una muy grata impresión de sus compañeras, y las considera "súper profesionales y entregadas en cuerpo y alma" a lo que hacen. Pero con una de ellas en especial, la buena impresión vino combinada con sorpresa. Y fue con Carmen Elena. "Nosotras, que somos compañeras de la comunicación, no sabíamos que era tan artista. Es una mujer que canta, baila y actúa de una manera sorprendente", dijo con visible orgullo.
Pero el equipo no estaba compuesto sólo por ellas cuatro. Como explicamos anteriormente, la dirección estuvo a cargo nada más y nada menos que de doña Germana Quintana, de quien tanto Yamilé como Luz, Carmen Elena y María del Carmen sólo tienen maravillas para decir. Pero además de ella, en la obra trabajaron muchos otros excelentes profesionales: la coreografía fue de Chiqui Haddad, la escenografía de Fidel López, la musicalización fue de Pachi Carrasco, luces de Lillyanna Díaz y el guión, de Ransés Richardson. Como invitados especiales, estuvieron los actores Karla Hatton y José Manuel Rodríguez, además de Junior Abréu. "Yo creo que mejor, imposible. El equipo fue como mandado a hacer; aquí no faltó ni sobró nadie. Estoy muy feliz ", dijo Carmen Elena.
Últimos momentos
Terminaron las entrevistas, se acerca la hora cero. En cuestión de 10 ó 15 minutos ya tendrán que subir a escena y aunque todas aseguran que sufren de las famosas cosquillitas en el estómago, aún lucen imperturbables. "No, ya verás. Cuando bajen las luces y ya estemos detrás, esperando por empezar, le empiezan a uno las ganas de hacer pipí, aunque ya haya hecho", insiste Yamilé entre risas. "Vengan... ¿están todos?", dice alguna. Es hora de reunir a todo el equipo para la oración final, a solo instantes de subir el telón. "Ese es un momento en el que uno se entrega al Señor y le pide que todo fluya, que no se te olvide ninguna línea", explica María del Carmen y Yamilé la secunda. "Pedimos por el éxito de la producción y agradecemos la oportunidad de estar compartiendo esta experiencia. Es un momento muy hermoso", dice. Listo. Ya se hizo la oración de grupo y está todo preparado para empezar, así que todos los que habíamos estado invadiendo el área tenemos que irnos, buscar nuestros asientos y prepararnos para ver la obra.
Empieza la música, es una de esas canciones "dance" que ponen en las discotecas y en los gimnasios, y se abre el telón. Efectivamente, el escenario es un gimnasio. Comienza la obra.
A las 6:30 de la tarde del viernes 8 de septiembre llegamos al Instituto Cultural Domínico Americano, en cuyo auditorio principal se llevaría a cabo dos horas después el estreno de "Mujeres en 4 posiciones", la obra dirigida por la respetadísima Germana Quintana y estelarizada por Yamilé Scheker, Luz García, Carmen Elena Manrique y María del Carmen Hernández. "Un retablo de vivencias de la vida cotidiana, con matices de comedia y tintes musicales", según doña Germana.
Todo estaba tranquilo. Al menos mucho más de lo que esperábamos. Tras el telón soló había unas pocas personas además de los actores (las madres de Luz García y Carmen Elena, entre otros allegados), que se preparaban en los camerinos.
La primera con quien nos topamos fue con la veterana de las tablas, Karla Hatton, actriz invitada y "una de las sorpresas de la obra", como ella misma se catalogó. La actriz nos contó que éste ha sido su papel más corto en teatro, "salgo como 4 minutos", explicó, y sin embargo, el impacto de su participación en la obra fue todo menos que fugaz. Ella protagonizó uno de los momentos más dramáticos de "Mujeres en 4 posiciones", pero a pesar de lo intenso de su papel, Hatton lucía tranquila y relajada mientras se aplicaba ella misma el maquillaje.
En el camerino contiguo se arreglaban Luz, María del Camen, Yamilé y Carmen Elena, y en la atmósfera que reinaba en el pequeño cuarto no se sentía ni una pizca de estrés. "Lo manejamos muy bien", dijo riendo Yamilé ante el comentario de lo tranquilas que lucían para estar a punto de estrenar una obra. Pero es que además de manejarlo muy bien, las cuatro tienen ya bastante experiencia en esos menesteres. Unas son actrices consumadas, otras tienen años trabajando en la televisión y todas coincidieron en que "ya es costumbre".
Lo que sí es innegable es que también todas estaban emocionadísimas, pues "Mujeres en 4 posiciones" era un proyecto muy personal para la mayoría de ellas. Exceptuando a María del Carmen, todas las protagonistas fungieron también como productoras, junto a Miralba Ruíz. "Para mí esto es más que un sueño", nos dijo Carmen Elena. "Me llena de mucho orgullo, no solamente el hecho de que seamos 4 mujeres interpretando vidas maravillosas con nobleza, sino el apoyo que a mí, como extranjera, me ha dado el pueblo dominicano", explicó la venezolana, quien fue la creadora de la historia original. "En la obra vas a ver de todo. Es drama, comedia, habrá musica, vamos a cantar, a bailar, a disfrutar… vamos a llegarle más allá al público", dijo con orgullo, y así fue. En la obra se vio un poco de todo.
Lo bueno y lo "difícil"
n No cabe duda de que hacer una obra de teatro no es precisamente pan comido. Se trabaja muchísimo y casi siempre se vive más de un momento de angustia y estrés. "El público sólo ve la parte bonita, el resultado final. No ve esto, el caos, la histeria, las depresiones, los problemas que uno tiene en la casa, las crisis, si tu carro se dañó o si un familiar se murió y de todos modos tienes que hacer la función", explica Yamilé. Por ejemplo, en los últimos días antes del estreno, el elenco y el equipo de producción prácticamente no durmió. La última noche, según nos contó ella misma, Luz durmió sólo tres horas. "Me acosté a las 7 de la mañana".
Carmen Elena también asegura que han trabajado muy duro y que "han sido días y noches interminables", pero lo dice con un gesto que denota más satisfacción que cansancio. Y es que a pesar de todo el esfuerzo y el trabajo, ellas están muy orgullosas de este proyecto. "Cuando estás haciendo lo que te gusta, cuando haces las cosas con amor, aunque no sea una tarea fácil, no lo sientes como un sacrificio", explica Yamilé, quien aclara que todo ha sido menos difícil por el equipo que compone la obra. "Aquí ha habido muchos deseos de trabajar, de hacer un trabajo digno, de que el público salga satisfecho con el trabajo que se está haciendo", asegura.
Un elenco unido
Algo que también llamó nuestra atención fue el ambiente de camaradería que había en los camerinos: "el buen ánimo y la buena vibra", como lo describe Luz García. Y no es que esperábamos que se llevaran mal, ni nada por el estilo, sino que estas mujeres tan distintas en todo (edad, personalidad, etcétera) parecían las mejores amigas del mundo. Hacían bromas, se echaban una mano, si a una le sonaba el celular y estaba ocupada, la otra lo contestaba con toda la naturalidad, en fin, se apoyaban la una a la otra.
Hubo un momento muy especial en que el equipo recibió la mala noticia de que a raíz de un problema con la impresión de los programas, no estarían listos para esa noche. En ese instante a Carmen Elena parecía que iba a dar un infarto, pues ¿qué iban a decir a los patrocinadores? Se puso roja como un tomate, se le llenaron los ojos de lágrimas y no sabía qué hacer. Pero de inmediato, Luz tomó el control de todo. "Cuidadito con llorar", le dijo, "desconéctate, tú tienes que pensar en la obra, así que olvídate de eso, que ahora lo solucionamos". Entonces hizo una llamada, pidió que le imprimieran la lista con los patrocinadores y se la llevaran cuanto antes: al final de la obra, pedirían excusas y leerían la lista, sugirió alguna. De repente, volvió a reinar la paz. En fin, armonía y compañerismo en su máxima expresión.
Por eso no es de extrañar que las 4 estén más que felices con la experiencia de trabajar juntas. "Ha sido excelente, no me puedo quejar", aseguró Yamilé. "Estas son mujeres disciplinadas, trabajadoras, con un gran concepto de perfección. Lo han demostrado en sus programas y lo han demostrado durante todo el desarrollo del proyecto". María del Carmen también quedó con una muy grata impresión de sus compañeras, y las considera "súper profesionales y entregadas en cuerpo y alma" a lo que hacen. Pero con una de ellas en especial, la buena impresión vino combinada con sorpresa. Y fue con Carmen Elena. "Nosotras, que somos compañeras de la comunicación, no sabíamos que era tan artista. Es una mujer que canta, baila y actúa de una manera sorprendente", dijo con visible orgullo.
Pero el equipo no estaba compuesto sólo por ellas cuatro. Como explicamos anteriormente, la dirección estuvo a cargo nada más y nada menos que de doña Germana Quintana, de quien tanto Yamilé como Luz, Carmen Elena y María del Carmen sólo tienen maravillas para decir. Pero además de ella, en la obra trabajaron muchos otros excelentes profesionales: la coreografía fue de Chiqui Haddad, la escenografía de Fidel López, la musicalización fue de Pachi Carrasco, luces de Lillyanna Díaz y el guión, de Ransés Richardson. Como invitados especiales, estuvieron los actores Karla Hatton y José Manuel Rodríguez, además de Junior Abréu. "Yo creo que mejor, imposible. El equipo fue como mandado a hacer; aquí no faltó ni sobró nadie. Estoy muy feliz ", dijo Carmen Elena.
Últimos momentos
Terminaron las entrevistas, se acerca la hora cero. En cuestión de 10 ó 15 minutos ya tendrán que subir a escena y aunque todas aseguran que sufren de las famosas cosquillitas en el estómago, aún lucen imperturbables. "No, ya verás. Cuando bajen las luces y ya estemos detrás, esperando por empezar, le empiezan a uno las ganas de hacer pipí, aunque ya haya hecho", insiste Yamilé entre risas. "Vengan... ¿están todos?", dice alguna. Es hora de reunir a todo el equipo para la oración final, a solo instantes de subir el telón. "Ese es un momento en el que uno se entrega al Señor y le pide que todo fluya, que no se te olvide ninguna línea", explica María del Carmen y Yamilé la secunda. "Pedimos por el éxito de la producción y agradecemos la oportunidad de estar compartiendo esta experiencia. Es un momento muy hermoso", dice. Listo. Ya se hizo la oración de grupo y está todo preparado para empezar, así que todos los que habíamos estado invadiendo el área tenemos que irnos, buscar nuestros asientos y prepararnos para ver la obra.
Empieza la música, es una de esas canciones "dance" que ponen en las discotecas y en los gimnasios, y se abre el telón. Efectivamente, el escenario es un gimnasio. Comienza la obra.
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