Museo de la Familia Dominicana una mirada al siglo XIX

Abre de lunes a sábado de 9:00 a.m. a 8:00 p.m.

Ambiente de la institución cultural. Foto: Maglio Pérez
Santo Domingo. La casa señorial que durante la colonia perteneció a Francisco del Tostado, acoge en sus interiores una muestra auténtica del estilo de vida burgués de las familias dominicanas del siglo XIX.

Recorrer los salones de la mansión donde en una ocasión también vivió Buenaventura Báez, "es acercarse un poco más a las personalidades, formas de vida y costumbres de los dominicanos en el siglo XIX. A personalidades del pasado reciente, como Salomé Ureña de Henríquez y Ortega Frier", expresa Vicky Jáquez de Stanley, directora del museo.

Ubicado en la calle Padre Billini esquina Arzobispo Meriño, acoge muebles auténticos de estilo puro, y los utensilios que demandaba la vida en ese período: pozuelos con pieza en su parte superior que permitían ingerir la bebida sin afectar los profusos bigotes de la época; escupideras en porcelana donde los señores reunidos en la biblioteca escupían al fumar sus tabacos y pipas; el fonógrafo que aún toca los viejos discos de pastas...

En la parte baja, los salones donde discurría la vida social hace dos siglos: la sala de té, donde en las tardes se reunían las familias; la biblioteca donde se hacían prolongadas tertulias; el comedor con sus muebles de marquetería y madera de cerezo, vajillas y accesorios; la cocina con sus hornos de carbón y enseres.

En el segundo piso, muebles que pertenecieron a la familia Henríquez y Carvajal; la sala de mimbre, el taller de costura donde se conserva una de las primeras máquinas Singer introducidas al país, y la sala de los novios, donde se aprecia cómo la novia recibía a su prometido bajo la supervisión de la madre en el salón contiguo.