VibrArt: el trío que reinventa la música de cámara

Formados en la Escuela Reina Sofía, los integrantes del trío español viven la música de cámara como un espacio de creatividad, conexión y disfrute compartido sobre el escenario

Miguel Colom, Juan Pérez Floristán y Fernando Arias crearon el Trío VibrArt en 2015. (Fuente externa)

El Trío VibrArt se presentará por primera vez en República Dominicana el próximo 14 de junio, a las 6:00 de la tarde, en la Sala Carlos Piantini del Teatro Nacional Eduardo Brito, con un concierto gratuito presentado por la Unión Europea y la Fundación Sinfonía.

Integrado por músicos formados en la Escuela Superior de Música Reina Sofía, este aclamado conjunto español ha construido una sólida identidad camerística que combina la personalidad artística de cada integrante con una intensa conexión musical sobre el escenario.

En conversación con Diario Libre, Juan Pérez Floristán desde Japón, y Miguel Colom y Fernando Arias desde Madrid comparten detalles sobre el repertorio que traerán a Santo Domingo, la esencia de su propuesta artística, su amor por la música de cámara y el vínculo que los une desde hace más de una década.

¿Qué significa para VibrArt presentarse por primera vez en República Dominicana y tocar en un escenario como el Teatro Nacional y qué tiene de especial el repertorio con el que nos sorprenderán?

Fernando: Para nosotros, como españoles, existe una afinidad muy especial con Latinoamérica y Centroamérica. Compartimos una cercanía cultural y de idioma que hace muy significativo poder llevar nuestra música allí.

Queremos compartir nuestra pasión con el público dominicano a través de un repertorio muy representativo para trío, con obras de Beethoven y Mendelssohn, al menos lo más ‘canónico’, además de un arreglo realizado por Juan sobre la “Danza ritual del fuego”, de Manuel de Falla, para darle el punto español y esa conexión especial que tenemos como culturas hermanas.

El grupo inició en 2015. ¿En qué momento sintieron que la química musical y la amistad entre ustedes podían convertirse en un proyecto como VibrArt?

Juan: La conexión surgió bastante pronto. El trío nació en Berlín en 2015, mientras estudiábamos y coincidíamos en una etapa muy formativa de nuestras vidas. Había una intuición de que podíamos funcionar muy bien juntos, tanto musical como personalmente.

La música de cámara en Alemania tiene una importancia enorme y nosotros compartíamos una formación muy similar, además de una gran amistad. Fue una especie de laboratorio porque no se trataba solamente de ‘ensamblar’ sino de aprender los unos de los otros.

Con el tiempo entendimos que no éramos simplemente tres solistas tocando juntos, sino un verdadero trío con identidad propia.

¿Cómo logran mantener el proyecto, considerando que cada uno desarrolla carreras individuales tan activas?

Juan: Bueno, el trío con piano permite cierta flexibilidad. No funciona igual que un grupo de rock o un cuarteto de cuerda que requieren una convivencia casi permanente.

Nosotros mantenemos nuestras carreras individuales, pero cuando nos reunimos existe una visión artística común y una cohesión muy sólida. Eso es lo que hace que el proyecto continúe funcionando después de tantos años.

Te puede interesar

El piano suele tener mucha presencia dentro de la música clásica. Juan, ¿cómo logras encontrar el equilibrio dentro de una formación como VibrArt?

Juan: Requiere mucha práctica y mucha escucha. El piano tiene un sonido muy potente, por lo que hay que aprender a equilibrarlo con el violín y el violonchelo.

Lo interesante del trío es precisamente conservar la personalidad de cada instrumento y, al mismo tiempo, conseguir que los timbres se fusionen. Ahí es donde aparece la verdadera magia de la música de cámara.

Miguel, además de tu trabajo como concertino de la Orquesta Nacional de España, mantienes una intensa carrera camerística. ¿Qué cambia pasar de liderar una gran orquesta a tocar en un formato tan íntimo como un trío?

Miguel: La principal diferencia es la flexibilidad. En un trío existe una libertad enorme para experimentar musicalmente al no tener un director o un grupo de músicos detrás.

Ensayar con colegas y amigos es una de las experiencias más bonitas para un músico. Siempre digo que tocar música de cámara es como irme de vacaciones, porque disfrutamos muchísimo el proceso creativo juntos.

Las interpretaciones de VibrArt suelen sentirse muy cercanas por ese formato íntimo. ¿Qué les interesa provocar en el público más allá de la técnica?

Miguel: Nosotros creemos profundamente en el mensaje de los grandes compositores. Lo que intentamos es servir a esas partituras, darles vida en el siglo que estamos y transmitir toda la emoción y profundidad que contienen. La idea de nuestro nombre, VibrArt, refleja precisamente esa conexión y esa capacidad de transmitir emociones.

No buscamos llegar al público de una manera superficial, sino a través de la fuerza de la propia música y de las obras que interpretamos, que tienen la capacidad de emocionar y conectar profundamente con quien las escucha.

¿Por qué decidieron dedicarse a la música de cámara?

Fernando: La música de cámara siempre ha sido un laboratorio para los grandes compositores. Muchas de las obras más profundas e innovadoras nacieron dentro de este formato íntimo. Para nosotros representa una manera muy especial de comunicarnos entre nosotros y con el público.

Es una música que tiene una capacidad de trascender como pocas, aunque quizá su mayor desafío es que solo logra hacerlo cuando se interpreta con la actitud adecuada: con exigencia, profundidad y un profundo respeto tanto por la obra como por el compositor, por encima incluso de nosotros mismos como intérpretes.

Para nosotros la música de cámara representa una manera muy especial de comunicarnos entre nosotros y con el públicoFernando AriasViolonchelista y catedrático del Conservatorio Superior de Música de Madrid

¿Qué pueden adelantar de su próxima producción discográfica, después de haber publicado “Schubert - Shostakovich”?

Juan: Estamos ahora en pleno proceso de edición de nuestro segundo disco, que incluirá obras de Mendelssohn y Dvorák. Nos entusiasma mucho este nuevo proyecto porque representa una evolución natural del trabajo que hemos venido desarrollando como trío.

Fernando, también combinas la enseñanza con una intensa agenda de conciertos internacionales. ¿Cómo se complementan ambas facetas?

Fernando: Se enriquecen mutuamente. Enseñar obliga a reflexionar profundamente sobre lo que uno hace como músico, mientras que la experiencia sobre el escenario aporta herramientas muy valiosas para la docencia.

Son dos carreras o caminos que me apasionan y que, en pildoritas, un poco de cada uno es como mejor me siento.

El repertorio de VibrArt abarca desde Mozart hasta compositores contemporáneos. ¿Qué retos implica llevar obras tan distintas al escenario?

Fernando: Los retos son infinitos y dependen de la obra en concreto. Mozart exige una precisión extrema; Mendelssohn tiene otra complejidad distinta; y la música contemporánea plantea otros lenguajes y búsquedas sonoras.

Eso es precisamente lo fascinante de la música de cámara: cada obra obliga a reinventarse y encontrar nuevas maneras de comunicar. Pero nos gustan los retos. Por ejemplo, el arreglo que ha hecho Juan, es un reto también. Es una obra orquestal arreglada para tres personas que esperemos que funcione muy bien.

¿Qué tan importante es aportar una visión propia a obras tan reconocidas del repertorio clásico?

Juan: Todo músico interpreta y versiona de alguna manera una obra cada vez que la toca. Lo importante es partir desde la honestidad, el respeto al compositor y la conexión personal con la música.

Uno puede partir del rigor, del no querer aburrir al público y ser fiel a uno mismo. Pero no sabes cuál será el resultado final. Las interpretaciones evolucionan con el tiempo, porque también evolucionamos nosotros como artistas y como personas.

En tiempos donde todo parece consumirse tan rápido, ¿cómo consiguen acercar la música de cámara a las nuevas generaciones?

Miguel: Creo que la clave está en la pasión. Cuando uno ama profundamente lo que hace, eso se transmite. Nosotros intentamos compartir esa emoción y esa autenticidad con el público, tanto en el escenario como a través de nuestras plataformas y redes sociales.

Pero la esencia es que nos encanta lo que hacemos y eso se transmite.

¿Qué mensaje le darían al público dominicano para invitarlos al concierto?

Juan: Queremos invitarlo a disfrutar de un programa muy fresco y especial. En general, en Latinoamérica nunca he sentido la necesidad de hacer un esfuerzo enorme para conectar con el público, porque existe una gran apreciación y muchas ganas de escuchar buena música y asistir a conciertos.

Eso es algo que, a veces, no ocurre de la misma manera en Europa, donde ciertas cosas suelen darse un poco más por sentadas. Así que esperamos que el público venga y disfrute con nosotros, porque creemos profundamente en el programa que llevamos. Es un repertorio increíble, que prácticamente se defiende por sí solo.

De la Escuela Reina Sofía a los grandes escenarios

El Trío VibrArt está integrado por músicos formados en la Escuela Superior de Música Reina Sofía y destaca por una sólida identidad camerística que preserva la personalidad artística de cada integrante. 

Sus miembros cuentan con reconocidas trayectorias individuales: el pianista Juan Pérez Floristán es ganador de los concursos Santander y Rubinstein; el violinista Miguel Colom es concertino de la Orquesta Nacional de España; y el violonchelista Fernando Arias es catedrático del Conservatorio Superior de Música de Madrid.

Periodista, con más de 30 años de experiencia en revistas. Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra, España. Actualmente, dirige la sección Revista de Diario Libre en la República Dominicana.