Ni los leones son vagos, ni los cuervos traicioneros

Un ejemplar de león asiático macho.
Santo Domingo . De nuevo los políticos usan animales para simbolizar sus virtudes y defectos, y se habla de la holgazanería del león y de su poderoso rugido, y de la traición de los cuervos.

Esto no es nuevo. Desde los inicios de nuestra vida republicana, se han adoptado animales como símbolos de los partidos. Un ejemplo son los "bolos" y los "coluses", que llenaron toda una época y cuya influencia se extiende hasta nuestros días.

Luego de la muerte de Trujillo surgió primero el buey, que ya no se menciona, y luego el gallo, destinado ahora a labores de encaste, a pesar de que sus agrupaciones se mantienen vigentes. En esa época, que algunos añoran con nostalgia, las trampas y trapisondas se atribuían a un solo sector, y los fraudes casi siempre se perpetraban contra los adversarios.

En un artículo anterior (Los buitres cumplen importante labor ecológica; DL, agosto 2004), señalé lo arriesgado e injusto que era atribuir a los animales inconductas exclusivas del hombre. Me quejaba entonces de que se usaran los buitres y las hienas para representar el comportamiento vergonzoso de algunos legisladores, y de que se llamara "perro" al hombre borracho que maltrata a su mujer y no se ocupa de sus hijos, pues hienas y buitres son animales muy útiles que limpian los ecosistemas al eliminar animales putrefactos, y nadie ha visto a un perro borracho atacando a una perra. Por el contrario, en los perros machos funciona un mecanismo inhibitorio que les impide atacar a una hembra aunque tengan la atenuante de la defensa propia.

En lo que se refiere a la "vagancia" de los leones y la "ingratitud traicionera" de los cuervos, se trata de interpretaciones erróneas por desconocimiento del papel adaptativo de la conducta de estos animales.

Sobre el "Rey de la Selva", lo primero que hay que decir es que no vive en selvas, sino en sabanas semidesérticas con poca vegetación, lo que lo obliga a cazar en grupos, caso excepcional de felino gregario. El color de su pelaje es el mismo del terreno, lo cual le permite acercarse a sus presas sin ser detectado. Que sea un rey también es discutible, ya que el elefante impone su presencia descomunal cuando se encuentran en las inmensas estepas africanas.

La fama de vago del león nace del hecho de que son las hembras las que realmente atrapan a las presas. Esto no se debe a que los machos sean holgazanes, sino a que la hembra es más pequeña y ágil. El macho es más corpulento y tiene un "afro" monumental que delata su presencia y le impide acercarse a sus presas. No por ello su papel es pasivo en las jornadas de caza. Estudios recientes revelan que los machos conducen a las presas a las emboscadas que les tienden las hembras, y les avisan, con sonidos que solo ellas entienden, cuando dichas presas se acercan.

En cuanto a los cuervos, lo que ocurre es que a estas aves les atraen los objetos brillantes, los que ofrecen a las hembras en el cortejo. Por eso si una persona se acerca mucho a un cuervo, éste puede picarle los ojos por curiosidad. Pero miente el refrán "cría cuervos y ", pues esto no ocurre entre ellos, ni cuando son criados por humanos desde su nacimiento.

Cuenta Konrad Lorenz, que un ejemplar criado por él desde antes de abrir los ojos, reaccionaba como si él fuera otro cuervo y cuando le acercaba la cara, ponía siempre el pico en dirección opuesta a sus ojos, como para evitar caer en la tentación de picarlos, que es el mecanismo que les impide sacarse los ojos mutuamente.

De todos modos, aunque si los crías desde pequeños no te sacarán los ojos, no trates de criar a ninguna de las dos especies de cuervos que existen en nuestro país (Corvus palmarum y Corvus leucognaphalus) ya que ambas son endémicas de nuestra isla, y hay que dejarlas vivir libres en el monte.