Problemas del negocio del disco y sus implicaciones
Las grandes empresas han robotizado sus cadenas en EEUU con los mismos 30 artistas y 40 éxitos de los 80 y 90
SD . La penosa realidad es que en estos instantes el mundo del entretenimiento (léase música y disco) que tanto nos hace falta se minimiza a pasos agigantados. Los culpables: los medios de comunicación (prensa y radio), la tecnología (con la piratería a niveles alarmantes) y la falta de creatividad de las discográficas multinacionales para buscar y crear nuevos talentos.
En un país tan avanzado como Estados Unidos creeríamos que los medios de comunicación, la radio en este caso, estarían a la altura del crecimiento que se merece una sociedad moderna, pero tanto en el ámbito radial anglosajón como en el latino es una penosa realidad que la música causa aburrimiento, ya que las grandes empresas radiodifusoras se han encargado de robotizar sus grandes cadenas de costa a costa con los mismos 30 artistas y sus 40 éxitos de catálogo de las décadas de los 80 y 90, los cuales pasan por el famoso "Research" (excusa para ver qué tanto tiempo tiene un promotor dando vueltas en las oficinas de las emisoras de radio). Esta modalidad es un negociazo redondo para esas pocas compañías que ofrecen este servicio a las grandes cadenas de radio.
Las empresas de "research" nunca han funcionado ni funcionarán, aunque son un negocio muy lucrativo para todas las partes envueltas en el mismo. Y no es mucho decir que el "research" a fin de cuentas lo manejan los ejecutivos de estas empresas con los vicepresidentes de programación de las cadenas o los programadores de las emisoras. El poder del convencimiento lo tienen aquellos promotores "independientes" que logran "convencer" que el tema salió bien en el "research" y luego "entra" en programación y después de ocho semanas, desaparece con el mismo ímpetu que entró en rotación. Por favor ese cuento es demasiado fuerte de masticar, el pueblo no se traga ese engaño y por ende no compra música.
Los jóvenes en el banco de espera
Hay demasiados jóvenes baluartes de Estados Unidos y Latinoamérica que están esperando una oportunidad y que con el talento y esfuerzo que crearon ese sencillo, el programador se fije en su CD y no termine en la basura o como un regalo a un amigo que le gustó el disco "porque se veía bien".
Entre las conclusiones más importantes de este análisis están que, si no tocan música nueva con esencia y sabor, no crean nuevos artistas; si no crean nuevos artistas, la gente se verá obligada a ir a grabar música pirata en Internet y dejar de escucharlos. Luego, los famosos ratings no estimulan a nuevos comerciantes que deseen anunciarse con estas cadenas poderosas que tienen la sartén por el mango, etc.
Pero al fin de cuentas, el artista no se crea y termina en la oscuridad; si el artista no se crea, no puede vender actividades y la gente no tiene a donde salir para deshacerse de la presión que vive cotidianamente en nuestra sociedad. Los comerciantes de bares y discotecas no tienen a quien contratar para atraer a clientes y ¿a donde llegamos? A que por causa de diez poderosos ejecutivos de la industria radial latina, la economía de la industria del entretenimiento cae a pedazos, no se venden discos y no se venden bailes.
Los jóvenes en el banco de espera
Hay demasiados jóvenes baluartes de Estados Unidos y Latinoamérica que están esperando una oportunidad y que con el talento y esfuerzo que crearon ese sencillo, el programador se fije en su CD y no termine en la basura o como un regalo a un amigo que le gustó el disco "porque se veía bien".
Entre las conclusiones más importantes de este análisis están que, si no tocan música nueva con esencia y sabor, no crean nuevos artistas; si no crean nuevos artistas, la gente se verá obligada a ir a grabar música pirata en Internet y dejar de escucharlos. Luego, los famosos ratings no estimulan a nuevos comerciantes que deseen anunciarse con estas cadenas poderosas que tienen la sartén por el mango, etc.
Pero al fin de cuentas, el artista no se crea y termina en la oscuridad; si el artista no se crea, no puede vender actividades y la gente no tiene a donde salir para deshacerse de la presión que vive cotidianamente en nuestra sociedad. Los comerciantes de bares y discotecas no tienen a quien contratar para atraer a clientes y ¿a donde llegamos? A que por causa de diez poderosos ejecutivos de la industria radial latina, la economía de la industria del entretenimiento cae a pedazos, no se venden discos y no se venden bailes.
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