Reorganizando el "Arca" en el Parque Zoológico Nacional
SANTO DOMINGO. En el Parque Zoológico Nacional se respira, luego del nombramiento del nuevo equipo directivo, un aire fresco de entusiasmo y renovación. Se observa por todas partes una actividad febril. Se planifica la corrección de viejos problemas que lucían insolubles; se retoman proyectos congelados, se diseñan nuevos.
Gracias al clima de confianza que empieza a generarse, se recupera el contacto con organismos internacionales, llueven las ofertas de ayuda y las ONG se acercan de nuevo en franca actitud de cooperación.
Además de un remozamiento de todas las áreas del Zoodom, hay un proyecto en marcha para instalar señalizaciones en todo el Parque. Hay ofertas de asistencia del Bronx Zoo de Nueva York, y los técnicos del National Aviary de Pittsburg, Pennsylvania, ya visitaron el Zoodom para ofrecer asesoramiento en la rehabilitación de la Gran Pajarera. Recientemente se firmó un convenio de investigación sobre nuestros mamíferos terrestres endémicos (Solenodón y Jutía) con la Fundación Durrell y en febrero el Dr. Thomas White dará un taller de dos días sobre telemetría. La longitud de la lista excede los límites de espacio de esta columna.
Cuando hablé por primera vez con la nueva directora del Zoodom, Dra. Patricia Toribio, de inmediato comprendí que se trataba de una profesional con una visión clara de cuáles son los objetivos de un zoológico moderno: "Estoy más interesada en invertir en proyectos de conservación de nuestra fauna endémica que en importar elefantes y jirafas", fue lo primero que me dijo. En sus manos sostenía un libro sobre enriquecimiento ambiental (otro objetivo de su gestión), una serie de técnicas que contribuyen a mejorar la salud tanto física como psicológica de los animales, y que es tan importante, que ciertas asociaciones internacionales de parques zoológicos lo ponen como condición para admitir el ingreso de nuevas instituciones.
El Parque Zoológico, tanto el viejo, que funcionaba en el área del Conservatorio de Música, como el nuevo inaugurado hace más de 30 años, forman parte de los recuerdos de infancia de millones de dominicanos. Todos recordamos, como una experiencia mágica que nunca nos abandona, la primera visita al zoológico, casi siempre en compañía de nuestros padres o de nuestros maestros. Por eso quien atenta contra el Zoológico priva a los niños de sus recuerdos más hermosos, sobre todo a los más pobres, que no pueden asistir a costosos centros de recreación.
El primer zoológico del que se tiene noticia fue el Arca de Noé, con la que el patriarca hebreo salvó del Diluvio a todas las criaturas de Dios. Pues resulta que hoy, después de tanta historia y tanta ciencia, la estrategia conservacionista de Noé mantiene intacta su vigencia. Porque después de todo, los zoológicos no son más que réplicas nostálgicas del Arca de Noé, cuya misión principal es mantener poblaciones genéticamente saludables con la esperanza de que pase el diluvio (esta vez de lluvia ácida) y podamos devolver los animales a su ambiente natural. Porque como en aquellos tiempos remotos y conturbados, esa cosa frágil y misteriosa que llamamos vida, corre de nuevo peligro en nuestro hermoso planeta azul.
guerrero.simon@gmail.com
Cuando hablé por primera vez con la nueva directora del Zoodom, Dra. Patricia Toribio, de inmediato comprendí que se trataba de una profesional con una visión clara de cuáles son los objetivos de un zoológico moderno: "Estoy más interesada en invertir en proyectos de conservación de nuestra fauna endémica que en importar elefantes y jirafas", fue lo primero que me dijo. En sus manos sostenía un libro sobre enriquecimiento ambiental (otro objetivo de su gestión), una serie de técnicas que contribuyen a mejorar la salud tanto física como psicológica de los animales, y que es tan importante, que ciertas asociaciones internacionales de parques zoológicos lo ponen como condición para admitir el ingreso de nuevas instituciones.
El Parque Zoológico, tanto el viejo, que funcionaba en el área del Conservatorio de Música, como el nuevo inaugurado hace más de 30 años, forman parte de los recuerdos de infancia de millones de dominicanos. Todos recordamos, como una experiencia mágica que nunca nos abandona, la primera visita al zoológico, casi siempre en compañía de nuestros padres o de nuestros maestros. Por eso quien atenta contra el Zoológico priva a los niños de sus recuerdos más hermosos, sobre todo a los más pobres, que no pueden asistir a costosos centros de recreación.
El primer zoológico del que se tiene noticia fue el Arca de Noé, con la que el patriarca hebreo salvó del Diluvio a todas las criaturas de Dios. Pues resulta que hoy, después de tanta historia y tanta ciencia, la estrategia conservacionista de Noé mantiene intacta su vigencia. Porque después de todo, los zoológicos no son más que réplicas nostálgicas del Arca de Noé, cuya misión principal es mantener poblaciones genéticamente saludables con la esperanza de que pase el diluvio (esta vez de lluvia ácida) y podamos devolver los animales a su ambiente natural. Porque como en aquellos tiempos remotos y conturbados, esa cosa frágil y misteriosa que llamamos vida, corre de nuevo peligro en nuestro hermoso planeta azul.
guerrero.simon@gmail.com