Susana Bisonó de Batista, Pasterlería Del Jardín

"Lo que más disfruto de mi trabajo es el contacto directo con el cliente"

El negocio familiar que han levantado endulza la vida de muchas personas. Un banquete visual que componen docenas de opciones que abren el apetito y satisfacen el paladar. Susan Bisonó nos cuenta la historia de La Pastelería del Jardín, con una sonrisa que sólo compite con la dulzura de sus postres.

Cuéntanos de tu pasión por el azúcar. ¿Cuándo te enamoras de la pastelería?

Mi mamá es una apasionada de la cocina. Desde pequeñas, tanto a mi hermana como a mí nos enseñó trucos, recetas y el amor por la cocina y los detalles. En cuanto a la pastelería, recuerdo que para el 14 de febrero de 1989, como una forma de halagar a amigos y compañeros de curso, decidimos regalar unas galletas en forma de corazón hechas en casa. Al otro día todos llamaron para saber dónde las habíamos comprado y comenzaron los pedidos.

¿Cómo fueron los inicios?

Comenzamos trabajando en la cocina de la casa, que nos quedaba pequeña. En vista de la situación, nuestros padres decidieron habilitarnos un espacio en el patio y ahí empezamos a trabajar formalmente. Por eso esta pastelería se llama "del jardín", porque los primeros clientes atravesaban literalmente el jardín de la casa y nos tocaban la puerta. Con el tiempo, también ese espacio resultó pequeño y nuestros padres decidieron habilitar entonces el frente de la casa.

Eran tan jóvenes. ¿No se enfrentaron con situaciones difíciles?

Realmente todo ha sido gradual, en etapas. Mi hermana y yo siempre hemos estado juntas y nuestros padres nos han apoyado en todo. Pero recuerdo un momento muy difícil donde escaseó al mismo tiempo la harina, el azúcar, el combustible y la energía eléctrica. Imagínate la situación. En esa época teníamos unos 17 años y ya nos enfrentábamos a eso. Otro reto era conseguir que nos dieran crédito en las empresas. Era nuestro padre el que nos representaba. Con el tiempo, nuestros hermanos varones también se unieron al negocio. Pastelería del Jardín es una empresa familiar legalmente establecida a partir del 1993.

¿Cómo es la dinámica familiar?

Mi mamá nos asesora con la imagen, recetas, opiniones y mucho apoyo.

Somos cuatro hermanos. Rafael es el gerente administrativo; Luis es encargado de logística, mantenimiento de equipos e informática. Ana María es la Gerente de Producción y yo soy la Gerente de Ventas y desarrollo nuevas líneas de negocios. ¿Que si peleamos? Claro, pero conocemos nuestras responsabilidades, nos sentimos bien trabajando juntos y sobre todas las cosas, nos queremos.

Me imagino que han tenido que adaptar sus vidas y estudios para esto. Cuéntanos.

Ana María estudió Administración de empresas y yo Mercadotecnia. Con el desarrollo del negocio y las especializaciones, hemos seguido estudiando y haciendo cursos dentro y fuera del país, a la vez que nos dedicamos en cuerpo y alma a nuestras familias. El proceso de planificación y crecimiento ha sido divertido. Los clientes han ido pidiendo, nosotros nos hemos ido adaptando.

Unos años atrás solo existía una oferta tradicional de repostería. De un tiempo a la fecha han surgido docenas de negocios y nuevas opciones. ¿Cómo se han mantenido a la vanguardia?

En este negocio no sólo se necesita ofrecer un producto que a la gente le guste. Tienes que ser capaz de mantener la calidad todo el tiempo, innovar con recetas y presentaciones, pero sobre todo, dar servicio. En nuestro caso, ya no somos sólo pastelería; tenemos muchas líneas complementarias: bocadillos, panadería, accesorios y los productos que ofrecemos en el coffee shop a partir de las 7:30 a.m.

Es curioso que viviendo en un mundo "light", la gente no deja de comer dulces. ¿Cómo se adaptan ustedes a esta tendencia global?

La idea del coffee shop surgió para ofrecer productos que no fueran sólo dulces y abundan las opciones integrales y ligeras que se pueden adaptar a regímenes de adelgazamiento. También tenemos dulces especiales "fat free" y para diabéticos.

MUY PERSONAL

-Susan está casada con Francisco Batista, con quien ha procreado dos hijos: Alejandro de cinco y Esteban de dos años.
- Extraña inmensamente a su padre, fallecido hace dos años.
-Para mantenerse delgada, como tiene que probar de todo, se ejercita diariamente. De hecho, es uno de sus hobbies, junto con la fotografía.
-¿Su postre favorito? El crocante.