Tamarindo

Tamarindus indica L.

Es un favorito en todos los países de Centroamérica y el Caribe. El jugo de la pulpa de tamarindo es bueno y refrescante. Pero sobre todo tiene propiedades medicinales importantes. Se usa la pulpa del fruto, las hojas del árbol, la cáscara del tronco y las flores.

Composición. Su pulpa es rica en glúcidos (65%) y en ácidos orgánicos (cítrico, tartárico y málico), así como en pectina.

Nota: Muchos creen que porque siguen un régimen naturista y toman algunas hierbas naturales todo está bien. Lo "natural" no es necesariamente sano o seguro. Siempre es aconsejable consultar al especialista.

USOS:

Antiviral. La cáscara del tronco del tamarindo junto a las hojas del granadillo y el cadillo de tres pies hacen un buen equipo antiviral, específicamente par las hepatitis B y C. Tomando el cocimiento dos y tres veces por día durante seis meses.

Antihelmíntico y vermífugo. Las hojas en infusión destruyen los parásitos intestinales.
Preparación: 30 gramos de hojas por litro y se ingieren tres tazas al día.

Laxante suave. Por su contenido en glúcidos y pectina la pulpa en jugo es un laxante suave. Tiene la particularidad de ayudar a evacuar suave y sin producir cólicos.
Preparación: 30 gramos de la pulpa diluidas en agua, tomar hasta tres vasos al día.

Colerético y colagogo suave. El jugo de la pulpa es muy buen aliado en los tratamientos de las afecciones biliares y hepáticas, por su capacidad para descongestinar el hígado y favorecer el vaciamiento de la vesícula biliar.

Refrescante y tonificante. Se recomienda el jugo de tamarindo en las afecciones febriles y durante los entrenamientos deportivos.


Las flores:

Hemorroides. Para éstas se usa la decocción de flores de tamarindo.

Gargarismos. En caso de faringitis y dolores de garganta.


Uso externo: La decocción de las hojas se usa para lavar úlceras y limpieza de ojos en conjuntivitis.
Hay quienes asegura que sirve para expulsar las piedras de los riñones. Esto no está comprobado.

Fuente: Secretos de Plantas
Medicinales. Apuntes para la Fitoterapia Dominicana
Autor: Dr. Wilfredo Mañón Rossi