Una mirada a un año de promulgada la Ley del Libro y la Lectura (I)
Hay más cibernautas que lectores de libros, dice Manuel Núñez; eso no está previsto en la Ley
SD. Uno de los logros del Ministerio de Cultura dominicano ha sido, sin lugar a dudas, la promulgación de la Ley del Libro y la Lectura, el 29 de diciembre del 2008, a tres días de que concluyera el Año del Libro y la Lectura. Se trata de una ley que tiene, como pocas, un fuerte acento social.
Diómedes Núñez Polanco, director de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña ha llamado a los ministerios de Cultura, Educación y Hacienda a iniciar una amplia campaña para que la población conozca las ventajas de la Ley 502-08, llamada a jugar un papel de primer orden en el desarrollo de la educación, la lectura y el Sistema Nacional de Bibliotecas.
Muestra de ello es que el historiador Bernardo Vega no conoce a fondo el contenido de la Ley. "Falta promoción", dijo a DL, vía telefónica.
El poeta y director de la Academia Dominicana de la Lengua, Bruno Rosario Candelier, confiesa que no la conoce. "Conocí de ella cuando se estaba redactando, pero después no supe si se le hicieron cambios. Ha faltado promoción".
Para el historiador Manuel Núñez, " se está cumpliendo lo de los impuestos, ya que en algunos casos los libreros han reducido los precios. Pero hay que señalar que está incompleta, porque fue escrita sólo para el libro impreso, así que falta la protección de los derechos de autor en soporte digital y ver lo referente a la piratería. Luego está la difusión y comercialización de materiales por Internet. Otra cosa, falta cumplir el aspecto de las bibliotecas y del depósito legal de los libros que se producen aquí, es decir que de cada título que se imprime llegue a las bibliotecas del país".
Diómedes Núñez Polanco, director de la Biblioteca Nacional, destacó el aspoyo dado por el presidente Leonel Fernández a la cultura en general. "Hay que resaltar el apoyo que da permanentemente a la Biblioteca Nacional, y a todo el proceso de su remodelación física y desarrollo institucional. De seguir todo así, este año tendremos la reinauguración de la biblioteca", afirmó.
Andrés L. Mateo, escritor, opina que en sentido general "es una buena ley, pero a un año de su vigencia, casi ninguno de los aspectos positivos se han puesto en práctica, y cito tres: no se han aplicado las exenciones de impuestos a la importación de libros; 2do. no se ha establecido una normativa general para la aplicación de otros beneficios como el derivado del acápite que trata el fomento a las bibliotecas. Porque se establece que el % de las empresas dedicadas a este fomento, sólo se aplicará a empresas con mil empleados, lo que reduce el ámbito a cuatro o cinco empresas en el país; tampoco se ha creado la estructura de captación del llamado Fondo del Libro, porque esta normativa que genera un 0.5% para ese fondo, aún no se ha creado. Muchos otros aspectos de la ley están sin aplicación, y se puede decir que es una ley todavía virgen, sin ninguna realización concreta en el país, aunque repito es positiva, muy positiva".
Algunos datos
"Esa ley señala los objetivos prioritarios de la política cultural y educativa del Estado dominicano", precisa Nuñez Polanco tras indicar que esa legislación establece normas y principios dirigidos a colocar las bases de una política integral que permita la democratización del acceso al libro en el país.
La ley crea el Consejo Intersectorial del Libro (Conlibro), así como el Fondo Especial para el Fortalecimiento del Sistema Nacional de Bibliotecas (Fondolibro).
La Ley 502-08 dispone que en el presupuesto de toda obra pública cuyo valor total, incluido impuesto, que sea igual o superior a mil salarios mínimos mensuales, se incluya el porcentaje del 0.5% para fomentar las bibliotecas.
Asimismo, ponderó las opiniones de especialistas internacionales que aseguran que la Ley del Libro y Bibliotecas es una de las más completas y estimulantes de América Latina y de Europa, y dice que es un gran logro de la gestión cultural del Gobierno del presidente Leonel Fernández, en beneficio de los escritores, editores, libreros y lectores del país.
Esta Ley del Libro y Bibliotecas fue promulgada por el presidente Leonel Fernández, el 29 de diciembre del 2008, justo en el año del libro y la lectura.
El poeta y director de la Academia Dominicana de la Lengua, Bruno Rosario Candelier, confiesa que no la conoce. "Conocí de ella cuando se estaba redactando, pero después no supe si se le hicieron cambios. Ha faltado promoción".
Para el historiador Manuel Núñez, " se está cumpliendo lo de los impuestos, ya que en algunos casos los libreros han reducido los precios. Pero hay que señalar que está incompleta, porque fue escrita sólo para el libro impreso, así que falta la protección de los derechos de autor en soporte digital y ver lo referente a la piratería. Luego está la difusión y comercialización de materiales por Internet. Otra cosa, falta cumplir el aspecto de las bibliotecas y del depósito legal de los libros que se producen aquí, es decir que de cada título que se imprime llegue a las bibliotecas del país".
Diómedes Núñez Polanco, director de la Biblioteca Nacional, destacó el aspoyo dado por el presidente Leonel Fernández a la cultura en general. "Hay que resaltar el apoyo que da permanentemente a la Biblioteca Nacional, y a todo el proceso de su remodelación física y desarrollo institucional. De seguir todo así, este año tendremos la reinauguración de la biblioteca", afirmó.
Andrés L. Mateo, escritor, opina que en sentido general "es una buena ley, pero a un año de su vigencia, casi ninguno de los aspectos positivos se han puesto en práctica, y cito tres: no se han aplicado las exenciones de impuestos a la importación de libros; 2do. no se ha establecido una normativa general para la aplicación de otros beneficios como el derivado del acápite que trata el fomento a las bibliotecas. Porque se establece que el % de las empresas dedicadas a este fomento, sólo se aplicará a empresas con mil empleados, lo que reduce el ámbito a cuatro o cinco empresas en el país; tampoco se ha creado la estructura de captación del llamado Fondo del Libro, porque esta normativa que genera un 0.5% para ese fondo, aún no se ha creado. Muchos otros aspectos de la ley están sin aplicación, y se puede decir que es una ley todavía virgen, sin ninguna realización concreta en el país, aunque repito es positiva, muy positiva".
Algunos datos
"Esa ley señala los objetivos prioritarios de la política cultural y educativa del Estado dominicano", precisa Nuñez Polanco tras indicar que esa legislación establece normas y principios dirigidos a colocar las bases de una política integral que permita la democratización del acceso al libro en el país.
La ley crea el Consejo Intersectorial del Libro (Conlibro), así como el Fondo Especial para el Fortalecimiento del Sistema Nacional de Bibliotecas (Fondolibro).
La Ley 502-08 dispone que en el presupuesto de toda obra pública cuyo valor total, incluido impuesto, que sea igual o superior a mil salarios mínimos mensuales, se incluya el porcentaje del 0.5% para fomentar las bibliotecas.
Asimismo, ponderó las opiniones de especialistas internacionales que aseguran que la Ley del Libro y Bibliotecas es una de las más completas y estimulantes de América Latina y de Europa, y dice que es un gran logro de la gestión cultural del Gobierno del presidente Leonel Fernández, en beneficio de los escritores, editores, libreros y lectores del país.
Esta Ley del Libro y Bibliotecas fue promulgada por el presidente Leonel Fernández, el 29 de diciembre del 2008, justo en el año del libro y la lectura.
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