Ureña Rib presenta hoy Textos Berlineses
La puesta en circulación será hoy a las 7:30 p.m. en APEC
SANTO DOMINGO. Entre la pintura y la escritura, entre el pincel y la palabra, Fernando Ureña Rib (República Dominicana, 1951) cuenta sus historias.
Su nuevo libro, Textos Berlineses, que tiene reminiscencia de Las mil y una noches que el autor lee desde niño, será presentado hoy en el Salón José María Bonetti de la Universidad APEC.
Ureña Rib, que se declara un devoto de la palabra precisa y de la brevedad, concedió esta entrevista en que se refiere a su quehacer literario, a su labor diplomática en Berlín, Alemania, y a su nuevo libro.
¿Desde cuándo ha estado escribiendo este libro y qué tipo de textos son los que integran esta obra?
Son cuentos sobre todo son relatos breves, yo me he especializado últimamente en relatos breves, porque en estos tiempos agitados a la gente le gusta tener una concepción clara de una historia en un tiempo relativamente corto. Pero no por eso, simplemente, a mi me gusta la brevedad, no adornar demasiado, ni poner palabras de más. Me gusta utilizar las palabras precisas.
Yo tengo ya dos años viviendo en Berlín, soy agregado cultural en la embajada dominicana y en ese tiempo he estado escribiendo este tipo de cosas.
Usted cuando escribe ¿piensa en algún tipo de público?
Yo no pienso en alguien específico, sino en la historia misma. Es la historia la que me va llevando. Cuando yo escribo un texto generalmente hay una frase que sirve de guía durante todo el proceso, durante todo el trayecto del cuento y eso es realmente lo que más me gusta desarrollar.
Usted alterna la pintura y la escritura, ¿en cuál de estas dos artes se considera usted mejor?
Yo pinto y escribo desde que soy muy pequeño y las dos vocaciones siempre han estado en mi. Yo he publicado no desde hace tanto tiempo otro tipo de cosas como críticas, ensayos, pero mis cuentos no los había publicado hasta mi primer libro de cuentos que se llama Fábulas urbanas, cuya primera edición y hubo una segunda edición, lo cual en nuestro país es ya un éxito.
He estado trabajando las dos cosas simultáneamente. Cuando me canso de escribir pinto y cuando me canso de pintar, escribo. La dos cosas. Alterno las dos disciplinas que, de hecho, son muy parecidas. Porque yo creo que cuando uno escribe tiene prácticamente que visualizar, tiene que ser algo que una se pueda imaginar.
¿Son los textos berlineses textos de nostalgia porque usted está viviendo en un país extranjero?
Hay un poco de todo. No hay anécdotas ni es un libro de viajes. Se llama Textos Berlineses porque fueron escritos allí, pero sí la nostalgia es siempre un factor presente en mi literatura, y no solo en la mía, sino en la de una gran cantidad de escritores. Hay siempre la nostalgia como una fuente de inspiración y de reflexión, de meditación sobre la realidad de cada cual.
El estereotipo del diplomático es de una persona muy medida de palabras... ¿hay algún evento del ámbito diplomático que, a pesar de eso, se refleje en el libro?
Bueeeno (risas). No creo, porque la labor que yo hago como diplomático tiene que ver con la cultura. Por ejemplo, yo organicé la participación domicnaian en el Día E, que es el día del idioma español en Berlín, que es auspiciado por el Instituto Cervantes, o la participación dominicana en la Feria del Libro de Fráncfort, que son cosas a las que yo me dedico, sobre todo allí. Y el resto de la labor diplomática que yo hago tiene que ver más bien con conocer personas del mundo intelectual y del mundo del arte en Berlín y asistir a eventos de la vida cultura berlinesa.
¿Es usted un escritor de los que se asocian a gremios o es más intimista, más de creación solitaria?
Creo que soy más intimista. No me he asociado, pero tengo buenos amigos que son escritores. De hecho, en mi vida siempre ha habido grandes personalidades de las letras asociadas. Una de ellas, yo diría que fue don Pedro Mir, a quien yo visitaba con frecuencia y de quien aprendí muchas cosas respecto al arte de escribir. Pero asociarme así como gremio, como institución, no. Yo creo que el escritor debe ser muy libre en cuanto a su opinión para no ser arrastrado para una dirección o para otra, sino que pueda explorar su propia percepción de la realidad.
A propósito, ¿usted cree en la literatura de compromiso social?
Si es buena, si es una literatura que no es panfletaria, que es una literatura que tiene un peso y una profundidad. Digamos, una literatura como la de Sartre, podríamos decir que era una literatura comprometida y sin embargo es una gran literatura, un gran escritor como quiera que sea y así como el podría mencionar a otros que tienen sus compromisos políticos y no dejan de ser grandes escritores. Y hay otros que hacen mucho ruido y no son grandes escritores o grandes poetas. Esa no es la parte fundamental del escritor. El escritor tiene que ser muy fiel a sí mismo y muy fiel a su cultura, a su idioma.