Vacunas contra la viruela repiten patrón de COVID, según expertos

Ninguno de los países ricos ha anunciado planes para compartir las dosis con África

En esta imagen de archivo, un cartel pide la distribución de vacunas contra la viruela símica durante una protesta en San Francisco, el 18 de julio de 2022. (AP Foto/Haven Daley, archivo)

Las medidas tomadas por las naciones ricas para adquirir grandes cantidades de vacunas contra la viruela símica, mientras se niegan a compartir las dosis con África, podrían dejar a millones de personas desprotegidas frente a una versión más peligrosa de la enfermedad y elevar el riesgo de que el virus siga propagándose a humanos, advierten las autoridades de salud públicas.

Los críticos temen que se repitan los catastróficos problemas de desigualdad vistos durante la pandemia del coronavirus.

“Los errores que vimos durante la pandemia del COVID-19 se están repitiendo ya”, lamentó la doctora Boghuma Kabisen Titanji, profesora adjunta de Medicina en la Universidad de Emory.

Aunque los países ricos han encargado millones de vacunas para frenar la viruela símica dentro de sus fronteras, ninguno de ellos ha anunciado planes para compartir las dosis con África, donde se está extendiendo una forma más letal de la enfermedad que la que existe en Occidente.

Desde mayo y hasta la fecha, se han registrado más de 21.000 casos de la viruela en casi 80 países, con alrededor de 75 presuntas muertes en África, en su mayoría en Nigeria y Congo. El viernes, Brasil y España reportaron decesos ligados a la enfermedad, los primeros fuera de África.

“Los países africanos que han enfrentado brotes de viruela símica desde hace décadas han sido relegados a una nota al pie de página en las conversaciones sobre la respuesta global”, apuntó Titanji.

Los científicos sostienen que, a diferencia de las campañas para frenar el COVID-19, contra esta enfermedad no se necesitará una vacunación masiva. Creen que el uso selectivo de las dosis disponibles, junto con otras medidas, podría impedir la expansión de una epidemia que la Organización Mundial de la Salud calificó recientemente de emergencia global.

Aunque la propagación de la viruela símica es mucho más difícil que la del COVID-19, los expertos advierten que si la enfermedad llega a la población general —actualmente, en Europa y América del Norte circula casi exclusivamente entre hombres homosexuales y bisexuales— la necesidad de vacunas podría aumentar, especialmente si el virus se asienta en nuevas regiones.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades en África pidieron el jueves que se dé prioridad al continente a la hora de recibir las vacunas, alegando que, una vez más, se está quedando atrás.

“Si nosotros no estamos seguros, el resto del mundo no está seguro”, declaró el director interino de la agencia, Ahmed Ogwell.

Aunque la enfermedad ha sido endémica en algunas zonas de África desde hace décadas, en la mayoría de los casos llega a los humanos desde animales salvajes infectados y no suele propagarse mucho más allá del continente.

Los expertos sospechan que los brotes de América del Norte y Europa pudieron haberse originado en África mucho antes de que la enfermedad empezara a propagarse por vía sexual en dos fiestas rave en España y Bélgica. En la actualidad, más del 70% de los casos registrados en todo el mundo están en Europa y el 98% se dan en hombres que habían mantenido relaciones sexuales con otros hombres.

La OMS está desarrollando un mecanismo de reparto de vacunas para las naciones afectadas, pero ha revelado pocos detalles sobre su funcionamiento. La agencia de salud de Naciones Unidas no ha garantizado la prioridad para los países pobres de África y solamente dijo que las dosis se dispensarán en función de las necesidades epidemiológicas.

Algunos expertos están preocupados porque el mecanismo pueda replicar los problemas que tuvo el COVAX, creado por la OMS y sus socios en 2020 para tratar de asegurar que las naciones con menos recursos obtenían las vacunas contra el COVID-19, pero repetidamente no pudo cumplir sus objetivos de distribución a los países pobres y, en ocasiones, dependía de las donaciones.

“Simplemente, pedirles a los países que compartan no va a ser suficiente”, advirtió Sharmila Shetty, asesora de vacunas para la organización Médicos sin Fronteras. “Mientras más circule la viruela símica, mayores probabilidades de que entre a nuevas reservas de animales o se disemine” a la población humana, agregó. “Si eso sucede, la vacuna tiene que cambiar sustancialmente”.

En la actualidad hay un único productor para la vacuna más avanzada contra la viruela símica: la empresa danesa de biotecnología Bavarian Nordic. Su capacidad de producción para este año es de alrededor de 30 millones de dosis, de los cuales cerca de 16 millones están ya disponibles.

En mayo, Bavarian Nordic le pidió a Estados Unidos que liberara más de 215.000 dosis que iba a recibir “para asistir a un pedido internacional que la compañía había recibido” y Estados Unidos accedió, de acuerdo con Bill Hall, portavoz del Departamento de Salud. Estados Unidos aún recibirá las dosis, pero posteriormente.

La compañía — enfocada en el desarrollo, fabricación y comercialización de vacunas para enfermedades infecciosas e inmunoterapias contra el cáncer— declinó especificar a cuáles países va a distribuir las dosis.

Hall dijo que Estados Unidos no ha hecho ninguna otra promesa de compartir vacunas. Estados Unidos hasta ahora ha hecho el mayor pedido de dosis, con unos 13 millones reservadas, aunque solamente 1,4 millones han sido entregadas.

Algunos funcionarios africanos dijeron que sería sabio almacenar algunas dosis en el continente, especialmente dadas las dificultades que los países occidentales estaban teniendo para frenar la viruela símica.

“Realmente no pensé que se diseminaría muy lejos porque la viruela símica no se disemina como el COVID”, explicó Salim Abdool Karim, epidemiólogo de la Universidad KwaZulu-Natal en Sudáfrica. “África debería procurar algunas vacunas en caso de que las necesitemos, pero debemos priorizar diagnósticos y monitoreo para saber a quién apuntar”, agregó. “Normalmente, uno puede adelantarse a una enfermedad como la viruela símica, pero me preocupa que el número de casos nuevos no ha bajado aún”.

La doctora Ingrid Katz, experta de Salud Global en la Universidad de Harvard, dijo que las epidemias de viruela símica eran “potencialmente manejables” si las limitadas vacunas eran distribuidas adecuadamente. Ella cree que aún es posible evitar que la enfermedad se convierta en una pandemia, pero dijo: “necesitamos que ser sensatos en nuestras estrategias de prevención y rápidos en nuestra respuesta”.

En España, que tiene el mayor brote en Europa, la demanda de vacunas excede ampliamente a los suministros.

“Hay una gran brecha entre el número de vacunas que tenemos disponibles y las personas que pudieran beneficiarse”, dijo Pep Coll, director médico de un centro de salud en Barcelona que estaba realizando inoculaciones esta semana.

Daniel Rofin, de 41 años, estaba muy feliz de que se le hubiera ofrecido una dosis recientemente. Dijo que decidió vacunarse por las mismas razones que se inmunizó contra el COVID-19.

“Me siento seguro de que es una manera de frenar la diseminación”, afirmó. “Los hombres gays somos un grupo en riesgo”.

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Los periodistas de The Associated Press Joseph Wilson y Renata Brito en Barcelona, Chris Megerian en Washington y Cara Anna en Nairobi, Kenia, contribuyeron a este reportaje.

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