Preocupan los avistamientos del avión del fin del mundo de Estados Unidos

Solo hay cuatro aviones E-4B en servicio activo, todos en alerta permanente para responder a amenazas nacionales y catástrofes

El Boeing E-4B Nightwatch, conocido como el “avión del fin del mundo”, es una de las plataformas militares más singulares y reservadas de Estados Unidos.

Su reciente aterrizaje en el Washington D. C. y, posteriormente, en aeropuertos civiles como Los Ángeles, ha vuelto a poner atención sobre una aeronave diseñada para operar cuando casi todo lo demás ha colapsado.

El E-4B cumple la función de Centro Nacional de Operaciones Aerotransportadas. Su misión principal es garantizar la continuidad del mando político y militar de Estados Unidos en caso de una emergencia nacional extrema, como un conflicto nuclear, un ataque masivo o la destrucción de los centros de comando terrestres.

  • Está concebido para ser utilizado por el presidente, el secretario de Defensa y el Estado Mayor Conjunto.

Desde el punto de vista técnico, el E-4B es una versión profundamente militarizada del Boeing 747-200.

Está propulsado por cuatro motores turbofán General Electric CF6-50E2, cada uno con un empuje aproximado de 52,500 libras. Mide 70.5 metros de largo, tiene una envergadura de 59.7 metros y una altura cercana a los 19.3 metros. Su peso máximo de despegue ronda los 360,000 kilogramos.

La aeronave está diseñada para operaciones de largo alcance. Puede permanecer en el aire alrededor de 12 horas sin reabastecerse y cuenta con capacidad de repostaje en vuelo, lo que le permite extender su autonomía de forma indefinida si la situación lo requiere.

  • Estas características la convierten en un puesto de mando móvil capaz de operar lejos de cualquier base terrestre.

Diseño y capacidades del E-4B

En su interior, el E-4B puede transportar hasta 112 personas, entre tripulación de vuelo, personal de mando, especialistas en comunicaciones, seguridad y mantenimiento.

El avión está dividido en seis áreas funcionales claramente definidas: zona de trabajo de comando, sala de conferencias, sala de información, área de operaciones, centro de comunicaciones y zona de descanso. Todo el diseño interior está orientado a mantener la operatividad durante crisis prolongadas.

Uno de sus elementos clave es la protección. El E-4B está reforzado contra los efectos del pulso electromagnético, cuenta con aislamiento térmico especial y sistemas diseñados para resistir entornos hostiles derivados de explosiones nucleares.

Su red eléctrica y de comunicaciones está adaptada para soportar equipos avanzados y redundantes, con enlaces satelitales que permiten mantener contacto global incluso si las infraestructuras convencionales quedan inutilizadas.

Actualmente existen solo cuatro aeronaves E-4B en servicio activo, todas asignadas a una unidad especializada con base en Nebraska.

Al menos una de ellas permanece en alerta permanente las 24 horas del día, los siete días de la semana. Su despliegue se activa ante amenazas nacionales, conflictos armados o grandes catástrofes naturales, y también puede brindar apoyo a agencias civiles en escenarios de desastre.

Importancia del E-4B en situaciones de crisis

Por estas características, el E-4B rara vez es visto en operaciones abiertas o en aeropuertos comerciales. Cada aparición pública suele generar atención porque recuerda su función esencial: garantizar que el mando de Estados Unidos pueda seguir operando incluso en el peor de los escenarios imaginables.

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