De sede de Pfizer a megaproyecto residencial: la historia del edificio de Manhattan que casi colapsó
Las autoridades establecieron un perímetro de seguridad mientras se evalúa el riesgo de colapso en el edificio de 37 pisos
El rascacielos que durante años albergó las oficinas de la emblemática farmacéutica Pfizer en Manhattan, Nueva York, dio señales de un posible colapso estructural el pasado martes, lo que provocó evacuaciones, cierres de calles y un amplio operativo de emergencia en plena hora pico de la mañana, en los alrededores de la estación Grand Central Terminal.
Según varios medios estadounidenses, el antiguo edificio corporativo, de 37 pisos y ubicado en el 235 de la calle 42 Este, cerca de la Segunda Avenida, fue evacuado después de que dos columnas de soporte comenzaran a deformarse entre los pisos 21 y 22 durante las obras de conversión del inmueble en un complejo residencial.
El proyecto de transformación, iniciado en 2024, es desarrollado por las compañías Metro Loft Development y David Werner Real Estate, y está previsto que concluya en 2027.
La iniciativa contempla una renovación integral de la torre, incluido el reemplazo completo de su fachada, además de una ampliación de 19 pisos en el edificio contiguo, ubicado en el 219 de la calle 42 Este.
Una vez finalizado, el desarrollo contará con aproximadamente 1,602 apartamentos de alquiler, de los cuales 400 estarán destinados a viviendas asequibles. El complejo también incluirá locales comerciales en la planta baja y unos 9,300 metros cuadrados de amenidades, entre ellas tiendas, un gimnasio y una piscina en la azotea.
De acuerdo con registros del Departamento de Edificios de Nueva York, revisados por el New York Post, el proyecto había recibido siete infracciones entre julio y diciembre de 2025, acumulando más de 32,000 dólares en multas por distintas violaciones relacionadas con la obra.
Evaluación de seguridad
Aunque no se reportaron heridos, las autoridades establecieron un perímetro de seguridad de nueve manzanas mientras especialistas evaluaban el riesgo de un posible colapso.
Ronald Hamburger, ingeniero estructural con cinco décadas de experiencia y miembro del equipo federal que investigó el colapso del World Trade Center tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, explicó que las columnas deformadas ahora soportan solo una fracción de la carga para la que fueron diseñadas, lo que aumenta la presión sobre el resto de la estructura.
Según el especialista, será necesario instalar soportes temporales para estabilizar el edificio y sustituir las columnas dañadas antes de continuar con los trabajos de remodelación. Sin embargo, advirtió que primero deberá completarse una evaluación integral de la seguridad del inmueble.
Sobre las posibles causas del incidente, Hamburger señaló que las columnas pudieron haber sido sometidas a una carga superior a la prevista o que, durante la construcción, se retiraran o dañaran elementos estructurales esenciales para su estabilidad.
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