Publicidad digital y cabildeo, los grandes gastos de la campaña en EEUU

Las elecciones de 2020 serían las más caras de la historia

El costo de las elecciones estadounidense de este 2020 se acercará a los US$11 mil millones, según estima el Center for Responsive Politics, entidad que analiza que aunque los comités federales no gasten otro dólar a partir del 1 de octubre, las elecciones de este año seguirían siendo las más caras de la historia.

La anterior campaña electoral de medio término de 2018 en los Estados Unidos costó más de US$5.7 mil millones, el mayor salto en el gasto de las elecciones de mitad de período en al menos 20 años, y se estima que en el presente será de un monto similar. Pero “2020 aplastará absolutamente todo lo que hayamos visto o imaginado antes”, indicó el centro.

Las cifras las destacó Sheila Krumholz, directora ejecutiva del Center for Responsive Politics, una organización sin fines de lucro independiente que rastrea e investiga el dinero en la política estadounidense. Agregó que, a pesar de la pandemia del COVID-19, las elecciones de 2020 registran niveles récord de donaciones pequeñas y las mujeres están dando mucho más que nunca.

En un documento publicado por el Center for Responsive Politics el pasado 1 de octubre se indica que el candidato demócrata Joe Biden informó haber recaudado casi US$10 millones durante el primer debate presidencial de septiembre y la firma demócrata de recaudación de fondos ActBlue reportó haber recaudado US$300 millones desde la aprobación de la jueza de la Corte Suprema Ruth Bader Ginsburg.

¿En qué se está gastando todo ese dinero?, se preguntó Krumholz durante el seminario virtual que ofrecía a periodistas que participan en un programa sobre las elecciones estadounidenses auspiciado por el Departamento de Estado. “Cada vez más la respuesta es la publicidad digital”, respondió.

“Especialmente en una época de COVID, cuando todos estamos sentados en casa, los anuncios políticos en línea son una forma rentable de enviar mensajes y recaudar fondos”, explicó.

“Hay un enorme complejo, un enorme complejo industrial de firmas consultoras que intentan facilitarles a los candidatos la creación de una tienda para armar una campaña. Y cobran mucho dinero, los que tienen éxito en particular”, puntualizó.

Por las restricciones sociales y medidas debido a la actual pandemia, los aspirantes a la presidencia han gastado menos en viajes y eventos en comparación con las elecciones de 2016, pero desembolsaron más dinero en los medios. Trump y Biden están gastando sumas récord en anuncios en línea para motivar al electorado.

Además del gasto en la publicidad digital, Krumholz reporta que, después de varios años de disminución, el cabildeo ha vuelto a aumentar. “El cabildeo es la otra cara de la moneda que compra influencia”, dijo.

La analista explica que el rápido aumento en el dinero que fluye hacia la política estadounidense se debe en parte a la decisión histórica de la Corte Suprema de los Estados Unidos en 2010, que permitió a organizaciones que son nominalmente independientes de los candidatos, recaudar y gastar sumas ilimitadas de cualquier fuente.

“Si bien esta decisión pionera se basó en la noción de que el público puede ver de dónde viene el dinero para disuadir la posibilidad de corrupción, esto no fue ni es cierto”, dijo. “En cada ciclo desde entonces, decenas o cientos de millones de dólares fluyen de fuentes secretas a grupos externos, incluidas organizaciones sin fines de lucro altamente políticas... Esto es lo que se conoce como dinero oscuro, porque si no podemos verlo, nos quedamos en la oscuridad”.

“El candidato que más gasta gana prácticamente nueve de cada 10 veces”, aseguró Krumholz. No obstante, indicó que el dinero no es suficiente por sí solo. También incide la preferencia del electorado y cómo se esté llevando la campaña.

Krumholz comentó que los candidatos han sacado ventaja al señalar cómo la oposición gasta el dinero, ya sea en viajes lujosos o actividades que el estadounidense común se encontraría inapropiadas.

“Recuerdo que en la campaña de 2008, cuando John McCain y Sarah Palin competían contra Barack Obama y Joe Biden, Sarah Palin fue realmente criticada (porque) se reveló que estaba gastando generosamente en su guardarropa”, comentó.

¿Quiénes pueden donar?

Contrario a países como la República Dominicana, donde los partidos políticos reciben financiamiento público, las elecciones estadounidenses son financiadas por fuentes privadas, por individuos, los Comités de Acción Política (PAC, por sus siglas en inglés) y entidades corporativas y laborales.

Pero la mayor parte del dinero proviene de individuos muy activos políticamente, mega donantes, personas muy ricas que dirigen empresas. “Los 100 principales donantes han donado US$756 millones o el 8 por ciento de todas las donaciones”, indicó el Center for Responsive Politics en su reciente publicación.

Krumholz destacó que existía un programa público que financiaba de forma limitada a candidatos presidenciales que recaudaban una cierta cantidad de dinero de un amplio número de personas en cada estado. Pero el programa no satisfizo y no prosperó.

La especialista explicó que solo los estadounidenses o los titulares de la tarjeta verde pueden hacer contribuciones de fondos. Los estadounidenses en el extranjero pueden enviar contribuciones, pero el dinero no puede provenir de fuentes extranjeras.

“Las donaciones anónimas están fluyendo hacia el sistema político de los Estados Unidos, el sistema de financiamiento de campañas, no hay forma de que podamos estar seguros de que el dinero es nacional. Es esencialmente un sistema de honor. Y eso es preocupante porque hemos tenido escándalos en los que se han aportado contribuciones extranjeras a partidos, en el pasado, a candidatos”, dijo Krumholz.

Indicó que hay dificultades para perseguir esas brechas ya que la Comisión Federal Electoral no tiene la capacidad de hacerlo.

Entre donantes destacados citó a los millonarios hermanos Charles y David Koch, considerados de los mayores donantes políticos del país. Estos con conocidos por haber invertido millones de dólares para apoyar propuestas conservadoras y medidas para desregular la economía.

También, mencionó a Sheldon Adelson, un magnate de los casinos, que ha gastado con su esposa cientos de millones de dólares a lo largo de los años para apoyar a candidatos conservadores.

En la izquierda se está registrando más dinero proveniente de grupos liberales.

Los pequeños donantes, esos individuos que donan US$200 o menos, representan el 22 % de la recaudación de fondos de todos los comités, indicó el Center for Responsive Politics. Esto es más que el 14 % en el ciclo electoral de 2016.

“La campaña de Trump ha recaudado US$252 millones de pequeños donantes, la mayor cantidad de cualquier candidato presidencial en la historia. Hasta finales de agosto, la campaña de Biden ya había recaudado más dinero de pequeños donantes que Hillary Clinton en toda su campaña de 2016”, indicó la entidad.

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Jefa de Redacción de Diario Libre. Anteriormente, editora de Economía desde 2021. Se ha especializado en periodismo de investigación, multimedia y de datos, y ha sido docente de periodismo. Ganadora de una Mención Honorífica en el Premio a la Excelencia Periodística de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), entre otros reconocimientos.