Lecciones de la pandemia para las universidades

  • Una combinación de educación en línea y en persona podría convertir el aprendizaje en una opción para todas las edades y para todas las clases
$!Lecciones de la pandemia para las universidades
Muchos niños y adultos están estudiando vía online.

Hace seis meses, pocos académicos a nivel mundial habían enseñado una clase en línea. Actualmente casi todos lo están haciendo. Yo les pregunté a docenas de ellos acerca de sus experiencias. Mi conclusión: la educación en línea no reemplazará la educación en persona, sino que la complementará.

La enseñanza universitaria después de la pandemia será mixta: una combinación de ambos métodos. Eso pudiera revolucionar las universidades, ayudarlas a sobrevivir a la crisis económica y llevar la educación superior a decenas de millones de personas que nunca han acudido a un campus.

La mayoría de los académicos con los que he hablado no están disfrutando la enseñanza en línea. Ellos se lanzaron al experimento global sin capacitación, en un contexto de niños en el hogar, de wifi deficiente y de ansiedad por el confinamiento. Algunos estudiantes en las clases en línea se sienten avergonzados por la apariencia de sus hogares o experimentan dificultades siguiendo las presentaciones de PowerPoint en los teléfonos móviles.

Falta el factor humano: Zoom le elimina la comicidad a la mayoría de los chistes. Un profesor me comentó que la experiencia le había asegurado que nunca sería reemplazado por un robot. Estos recuentos se ajustan al récord a largo plazo de la educación en línea: aunque ha crecido, las tasas de deserción escolar siguen siendo altas.

El anhelo de regresar al aula es razonable, pero también refleja el tradicionalismo de la mayoría de las universidades. Los académicos, los padres, los exalumnos y los empleadores inevitablemente les otorgan estatus a los tipos de aprendizaje que ellos mismos experimentaron décadas antes. Alguien de 1800 que hubiera entrado a una universidad el año pasado habría reconocido la mayoría de los métodos de enseñanza.

El antiguo modelo del campus probablemente funciona adecuadamente para las personas de entre 18 y 24 años con varios años libres por delante y con familias acomodadas. Sin embargo, incluso esta pequeña y privilegiada cohorte acaba de recibir un golpe económico. En el mercado académico más grande, EEUU, menos familias actualmente pueden gastar hasta US$200,000 o más en un título. Los estados con problemas de liquidez no los ayudarán. Y es probable que algunas universidades cierren sus puertas.

Pero la educación mixta, o aprendizaje semipresencial, pudiera expandir el mercado universitario a todas las edades, clases y países. Según los datos del Banco Mundial, en un sinnúmero de los países más pobres, incluyendo a China y a India, menos de una persona de cada 20 mayores de 15 años había completado educación superior en 2010. A muchos adultos sin experiencia universitaria alrededor del mundo les encantaría aprender desde casa, obtener títulos y cambiar sus vidas, particularmente si la pandemia los ha dejado sin empleo.

Necesitamos más estudiantes adultos. Sus números en el Reino Unido casi se redujeron a la mitad entre 2004 y 2016, han escrito Andrew Scott y Lynda Gratton en “The New Long Life” (La nueva larga vida).

David Blake y Kelly Palmer de Degreed, una compañía de tecnología educativa, han señalado que si se le pregunta a alguien acerca de su salud actual, la respuesta “corrí un maratón hace 20 años” no tendría sentido. Sin embargo, si se le pregunta a las personas acerca de su educación ellas te dirán dónde estudiaron hace 20 años.

Conforme la expectativa de vida se expande y la tecnología cambia, debiéramos complementar nuestra educación a lo largo de las décadas, mientras mantenemos nuestros trabajos y nuestras familias. La universidad se desperdicia en los jóvenes.

La enseñanza mixta pudiera ayudar a más estudiantes a ingresar a la educación superior, ha argumentado Chris Stone, de la Escuela de Gobierno Blavatnik de la Universidad de Oxford. Él ha propuesto un modelo en el que algunos estudiantes pasan un mes en el campus, y luego meses estudiando desde casa, antes de regresar al campus para las últimas semanas de estudios. Eso les permitiría a las universidades enseñarles a múltiples cohortes al año, reduciendo los costos de matrícula.

El Sr. Stone cree que este modelo podría proporcionarles a los estudiantes los siete elementos de una educación universitaria: conocimiento (¿qué es la física cuántica?); habilidades (hacer un estudio de caso en una escuela de negocios); contenido; una credencial; conexiones (con otros estudiantes, profesores o exalumnos); una afiliación institucional (”soy un alumno de la Universidad de Duke”); y, en algunos casos, ingreso a la élite social (”mi compañero de cuarto de la universidad es senador”).

Anita Pilgrim, quien enseña en la Universidad Abierta del Reino Unido — la cual fue pionera en el aprendizaje mixto — ha advertido que los alumnos remotos necesitan mucho apoyo. Su universidad cuenta con asesores educativos que les ayudan a los estudiantes a encontrar un equilibrio entre la vida normal y la estudiantil, a solicitar fondos, a acceder a recursos para la dislexia, etc.

La Sra. Pilgrim siempre trata de conocer a los estudiantes en persona cuando es posible. “No puedes simplemente esperar que tengan una computadora portátil e inicien sesión y continúen con su educación. Probablemente pasan su primer año descifrando cómo estudiar”, comentó ella.

Otros académicos, quienes están innovando diariamente, me dieron ejemplos de métodos en línea que son prometedores. Uno es recurrir a la modalidad de “aula invertida”: los estudiantes primero ven una conferencia por medio de vídeo en casa, luego hacen tareas en una clase en línea, durante la cual el maestro puede ayudarlos. La función de “chat” de Zoom puede lograr que los estudiantes tímidos hablen. El valor agregado de un aula es la interacción, por lo que cualquier cosa que no sea interactiva debiera hacerse fuera del aula.

Los académicos han reportado que ellos han estado buscando tener más contacto con los estudiantes confinados a través de correos electrónicos o de llamadas de Zoom. Ellos están invitando a oradores estrella para que realizan apariciones como invitados; deshaciéndose de los rígidos horarios a favor de dar conferencias cortas cuando sea apropiado; y grabando vídeos que responden las preguntas de los estudiantes. Algunos incluso han reelaborado sus chistes para que funcionen en Zoom.

La enseñanza en línea tiene deficiencias, pero la enseñanza en persona también las tiene. Patrick McDevitt, un historiador de la Universidad de Buffalo, comentó: “Muchos profesores no son oradores brillantes. Muchos estudiantes no acuden a las clases o las pasan en sus teléfonos o soñando despiertos”.

Personalmente, yo he adoptado la educación en línea. Mi esposa y yo hemos creado una “universidad” gratuita para la era del confinamiento, Pandemonium U (https://www.facebook.com/PandemoniumUniversity), que está ofreciendo acceso a expertos oradores a las personas atrapadas en sus hogares a nivel mundial. La experiencia me ha dado una idea de cuántos adultos siguen anhelando aprender.

20200518 https://www.diariolibre.com

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