Pensando en la ciudad
El gran reto para los alcaldes que resulten electos mañana es la planificación urbana.
Hemos llegado a un punto de colapso y de degradación de la calidad de vida que si no se actúa con rapidez va a ser ya muy tarde para recuperar espacios, vías, convivencia, parques, lógica urbana, sostenibilidad...
En el Distrito Nacional y el Gran Santo Domingo la falta de orden, el incumplimiento de las normativas, de planificación para el crecimiento nos empuja a una degradación sostenida.
La aprobación de proyectos que no cumplen las normas hacen legal lo ilegal a capricho de unos funcionarios que no han sido capaces ni de mantener limpios mercados, cementerios o parques. Y eso es lo mínimo que tenían que hacer.
Crecen los edificios sin vías de salida proporcionales, se aprueban barrios enteros sin drenaje ni alcantarillado. Nunca hay seguridad de que el entorno en el que usted invirtió y decidió vivir no se va a convertir en otra cosa por capricho de un alcalde.
¿Un edificio de 40 pisos? ¿Y qué si esa altura es ilegal? Basta con que el Ayuntamiento lo “apruebe”... y por arte de magia problema resuelto. Y eso pasa con las bombas, los conciertos, las invasiones de espacios y aceras y los ruidos.
Planificación urbana. La gran asignatura de los pueblos y ciudades dominicanos, incluyendo los puntos turísticos que se arrabalizan a la vista de todos.
Es hora de que obliguemos a los políticos a cumplir con su obligación, no solo con sus promesas.
Que dicho sea de paso... raramente coinciden.
IAizpun@diariolibre.com
Inés Aizpún