Los muchachos provocan y la policía...
Hay que establecer líneas más claras...
La Policía graba y lo hace con propósito mediático, de relaciones públicas y de propaganda. La idea es contar el cuento a su manera.
En imágenes se ven los agentes actuando de manera correcta, con decencia y protocolo. Los comandantes llenan el cometido.
Como el patrullaje se lleva a cabo de noche, al igual que la luna tiene dos caras: una luminosa y otra oscura. Una cara que se ve y otra que se oculta.
El toque de queda por igual provoca dos reacciones. La del policía que persigue e impone orden y la del ciudadano que toma nota de los excesos. Inquietan por tanto los desbordes de autoridad que se escenifican con frecuencia. La gente del barrio no sabe ahora a qué atenerse.
Si el problema es estar en la calle después de las cinco de la tarde, o mantenerse despierto, aun sea dentro de la casa. Los incidentes se repiten, y se repiten a causa de una jurisdicción ampliada.
Por ejemplo, ahora las azoteas forman parte de la calle, y no se puede tomar el fresco, como antes. Tampoco celebrar en el interior de la casa.
Las unidades proceden, y mucho más si las provocan, y se sabe que la muchachada del barrio goza con hacerlo.
