Burkina Faso celebra elecciones con inseguridad por el terrorismo yihadista

Tiga Cheick Sawadogo

Uagadugú, 21 nov (EFE).- Casi 6,5 millones de votantes están llamados a las urnas mañana en Burkina Faso en unas elecciones presidenciales y legislativas que tienen lugar en un contexto de inseguridad por el terrorismo yihadista, que en el último lustro ha causado más de mil muertos y un millón de desplazados internos.

Un total de 21.155 colegios electorales abrirán sus puertas desde las 06.00 a las 18.00 hora local (igual GMT), aunque no en todo el territorio nacional.

Por primera vez, Burkina Faso -país de unos 20 millones de habitantes en la región del Sahel- organiza unos comicios en los que no puede votar todo el electorado debido a la crisis de seguridad por los ataques yihadistas y los conflictos intercomunitarios.

Según la Comisión Electoral Nacional Independiente (CENI), que organiza la votación, quince comunas no participarán en el proceso.

'En 15 comunas de 351 las elecciones no tendrán lugar. Esto representa alrededor de un 6 % de las 9.299 localidades y zonas que componen nuestro país', explicó el presidente de la CENI, Newton Ahmed Barry.

'Son las comunas que están en el epicentro de la crisis las que no van a celebrar las elecciones. La mayoría de las aldeas han sido abandonadas. Es inútil ir a un lugar donde no hay nadie', añadió Barry.

Según fuentes de seguridad contactadas por Efe, se desplegarán 48.000 efectivos de las Fuerzas de Defensa y Seguridad para asegurar el proceso electoral.

TRECE CANDIDATOS PARA UN SILLÓN PRESIDENCIAL

Roch Marc Christian Kaboré (63 años), presidente saliente y candidato del gobernante Movimiento Popular para el Progreso (MPP), opta a un segundo mandato de cinco años frente a otros doce aspirantes (once hombres y una mujer, la empresaria Yéli Monique Kam).

Kaboré llegó al poder en diciembre de 2015, después de una transición tras el levantamiento popular de octubre de 2014, que provocó la caída del entonces presidente burkinés, Blaise Compaoré.

Antiguo mano derecha de Compaoré, el mandatario tiene un balance de su gestión ensombrecido por el deterioro de la situación de seguridad, que año tras año no deja de empeorar.

Sin embargo, se ve favorecido frente a una oposición fragmentada, pero que firmó un acuerdo político el pasado 18 de agosto en caso de que se celebre una segunda vuelta.

Para ser elegido, el presidente de Burkina Faso debe obtener la mayoría absoluta en la primera vuelta y, en su defecto, los dos candidatos con mayor número de votos tendrán que concurrir a una segunda ronda.

El principal contrincante de Kaboré es el líder de la opositora Unión por el Progreso y el Cambio (UPC), Zéphirin Diabré.

Diabré se presentó por primera vez a las elecciones presidenciales de 2015 y quedó segundo, con un 29,6 % de los votos.

El líder de la UPC quiere conquistar el poder, pero se ha visto debilitado por una ola de renuncias en su partido justo antes de la apertura de la campaña electoral, que comenzó el pasado 31 de octubre y terminó en la medianoche de este viernes.

Otro contrincante destacado es Eddie Komboïgo, del Congreso para la Democracia y el Progreso (CDP), el partido del expresidente Compaoré, en el poder durante 27 años hasta que fue expulsado por la insurrección popular de octubre de 2014.

NEGOCIACIONES CON YIHADISTAS Y REGRESO DE COMPAORÉ

A pesar de la pandemia de covid-19 en un país donde -según las cifras oficiales- hay 2.686 casos, 68 fallecidos y 2.476 recuperados, los candidatos han viajado por todo el país, seguidos por las multitudes en sus mítines, donde no se guarda una distancia social y el uso de la mascarilla no es obligatorio.

Las dos grandes cuestiones que han alimentado la campaña electoral han sido las estrategias de lucha contra el yihadismo, en particular la eventual negociación con los terroristas; y el posible regreso de Compaoré, refugiado en Costa de Marfil desde su caída.

'No negociaremos con quienes planean desmantelar Burkina Faso y socavar nuestra convivencia', declaró durante la campaña Kaboré, quien este viernes, durante su último mitin en Uagadugú, capital del país, arremetió contra la oposición por contemplar el diálogo con los terroristas para conseguir la paz.

'Pero si no los conoces (a los grupos terroristas), ¿cómo vas a negociar? (...). Tenemos integridad y por nuestro país estamos dispuestos a morir', dijo ayer el presidente saliente.

Si Diabré es elegido presidente, hablará con los grupos armados. 'El fusil por sí solo no puede luchar contra el terrorismo. Se necesitan otras estrategias. Y estamos listos para negociar con quienes nos atacan', prometió el líder de la oposición.

Esta posición es compartida por Komboïgo, quien aseguró que 'negociaremos valerosamente con las diversas fuerzas del mal'.

Burkina Faso fue atacada por primera vez en abril de 2015, pocos meses después de la caída de Compaoré, cuyo Gobierno tenía un pacto con los yihadistas que permitían al país, a diferencia de sus vecinos, estar a salvo de esa amenaza.

Burkina Faso es uno de los cinco países que componen el G5 del Sahel, junto a Mali, Mauritania, Níger y Chad, grupo que combate el terrorismo yihadista en la región.

El regreso de Compaoré, quien sigue siendo popular entre algunos burkineses, también ha sido evocado por los candidatos con la esperanza de unir a sus partidarios, a pesar de que está siendo perseguido por una orden de arresto en relación con el asesinato del expresidente Thomas Sankara (1983-1987), su amigo y compañero de armas a quien, tras su muerte, sustituyó en el poder.

La votación, cuyo resultado se prevé que se publique la próxima semana, contará con la supervisión de misiones internacionales de observación electoral, como las de la Unión Africana (UA) y la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO). EFE

20201121 https://www.diariolibre.com

Temas

+ Leídas