Moradores del barrio Los Cerros claman solución por inundaciones de sus viviendas cuando llueve
Vecinos han tenido que abandonar casas y negocios por los daños de las aguas
En el sector Los Cerros, kilómetro 18 de la autopista Duarte, varias familias tienen cuatro años “con el agua al cuello”. Cada vez que llueve por las inundaciones y malos olores de una cañada que se ha convertido en un problema crónico que atenta contra su salud y propiedades.
Ante la situación, algunos propietarios han tenido que abandonar sus casas y cerrados negocios por las inundaciones, que, además, dificultan el acceso al sector desde la autopista Duarte.
Carmen Peña, presidenta de la junta de vecinos, describe el panorama con preocupación: calles anegadas durante días, imposibilidad de transitar y una comunidad al borde del colapso.
Indicó que en varias ocasiones han visitado el lugar el alcalde Francisco Peña y personal del Ministerio de Obras Públicas, pero el problema en vez de mejorar se agrava. Es que la cañada por donde debe correr el agua pluvial está estrangulada debajo de una construcción y el agua se acumula.
“Esto no es vida, aquí el agua se queda estancada por días. Vivimos con mosquitos, con enfermedades, con miedo y ya no queremos promesas, queremos soluciones”, expresó.
Las inundaciones no solo afectan la movilidad, sino también la salud. Los residentes alertan sobre la proliferación de enfermedades como dengue, infecciones en la piel y afecciones respiratorias, producto del contacto constante con agua contaminada.
En muchas viviendas, el agua entra sin previo aviso. Eladio Mejía, uno de los afectados, relata cómo ha perdido electrodomésticos y pertenencias en múltiples ocasiones.
“He tenido que sacar cosas en la cabeza para que no se dañen. El agua entra a la casa, dura horas o días. A veces es agua sucia, con residuos. Eso es desesperante”, cuenta.
La situación ha obligado a los comunitarios a tomar medidas improvisadas: levantar paredes, colocar bloques en las entradas y comprar bombas para extraer el agua. Sin embargo, estos esfuerzos no son suficientes.
Lucía García explica que ni siquiera esas soluciones evitan las filtraciones. “Aunque uno cierre la casa, el agua se mete por el piso. Aquí no dormimos cuando llueve, vivimos en zozobra constante”, afirma.
Abandonan sus viviendas
El impacto también se refleja en el abandono de viviendas. Algunas familias han optado por irse, dejando atrás sus hogares ante la imposibilidad de seguir enfrentando las inundaciones.
A pesar de múltiples visitas a instituciones y promesas de solución, aseguran que las autoridades no han dado una respuesta efectiva. “Nos dicen que el proyecto viene, que está aprobado, pero aquí seguimos igual o peor”, denuncian.
Ante la falta de acción, los líderes comunitarios advierten que podrían radicalizar sus protestas, incluyendo el cierre de la autopista Duarte que comunica a 14 provincias de la región del Cibao con el Distrito Nacional.
Mientras tanto, en Los Cerros, cada lluvia representa una amenaza. No solo para las casas, sino para la salud, la estabilidad y la dignidad de quienes aún resisten en medio del agua.
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