¿Qué árboles deben sembrarse en la ciudad y cuáles están causando daños urbanos?
Expertos alertan sobre árboles tóxicos e invasores en la capital
Elegir el árbol adecuado para una ciudad puede marcar la diferencia entre una urbe fresca, habitable y amigable con el medio ambiente o una llena de aceras rotas, tuberías dañadas, árboles peligrosos y especies invasoras.
Durante años en las calles y avenidas de ciudad se han plantado árboles sin criterios técnicos, solo con el atractivo visual sin tomar en cuenta los efectos dañinos a la salud de la gente y al medio ambiente.
En el 2010 en una alianza entre la Alcaldía del Distrito Nacional (ADN), la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (Jica), el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec) se publicó el libro: “Árboles de Santo Domingo”, que reseña las distintas especies de árboles existentes en la ciudad.
Es una guía sobre las especies que son recomendadas para plantar en las calles y hábitat, pero también las que deben ser sustituidas por los daños que causan a la salud de las personas y al medio ambiente.
El ingeniero agrónomo Moisés Montero Gómez, encargado de diseño y mantenimiento de jardines del Jardín Botánico Nacional y el ambientalista Domingo Contreras, exsecretario general de la Alcaldía del Distrito Nacional, coinciden en que Santo Domingo necesita un verdadero plan técnico de arbolado urbano.
“El árbol urbano no puede sembrarse por sembrar. Hay que pensar en el tamaño de la raíz, la resistencia a la sequía, la sombra, el aporte a la fauna y el espacio disponible”, sostiene Montero Gómez.
Otro elemento a tomar en cuenta es la caducidad de los árboles, algunos terminaron su ciclo de vida y deben ser reemplazados porque está podridos y pueden causar un accidente o porque sus escasas ramas están enfermas y su follaje no ofrece sombra como antes.
Las especies más problemáticas
Entre los árboles más cuestionados por los especialistas figura la acacia amarilla, considerada una especie quebradiza y poco estable estructuralmente. También mencionan el laurel o ficus, utilizado durante años por su amplia sombra, pero problemático cuando no recibe mantenimiento. “Sus raíces dañan aceras, tuberías y sistemas eléctricos”, indica Montero Gómez.
Otra especie señalada es la jabilla extranjera, debido a la gran cantidad de hojas que desprende en determinadas épocas del año. De igual modo, critica la expansión de la leucaena o leucocéfala, considerada una de las especies invasoras más agresivas del país.
Explica que sus semillas son fácilmente arrastradas por el agua y desplazan especies autóctonas. Sus semillas son fácilmente arrastradas por el agua y desplazan especies autóctonas. “El problema es que eliminan el árbol, pero dejan las semillas y vuelve a crecer en todas partes”, afirma.
No obstante, advierte que en parques y estacionamientos deben evitarse árboles con frutos demasiado grandes o resbaladizos, ya que pueden provocar accidentes o daños a vehículos.
Por su lado, Domingo Contreras entiende que muchas de estas especies deben ser sustituidas progresivamente por árboles nativos y mejor adaptados a la ciudad. Dentro de las más dañinas resalta la casuarina o el pino de Australia.
“Donde está el hospital Santo Socorro, en Cristo Rey, que es un centro para enfermedades respiratorias en los niños. ¿Qué pasa ahí? Ahí hay mucha casuarina, lo que no debe haber porque es muy tóxico para el sistema respiratorio”.
“Al principio de la década de los años 80 y 90 hubo lo que es una arborización en la ciudad, pero se conocía muy poco de las especies autóctonas y entonces sembraron muchas plantas introducidas, lo cual ha sido hoy en día un dolor de cabeza que viven los ciudadanos”, dijo Contreras.
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Árboles recomendados para la ciudad
Montero Gómez explica que las especies ideales para Santo Domingo deben soportar altas temperaturas, contaminación, poca disponibilidad de agua y, al mismo tiempo, no destruir aceras ni sistemas de tuberías.
Entre las especies arbustivas recomendadas menciona el arreiján, el caimoní, la guáyiga, la campanita criolla y la avellana criolla. Esta última podría convertirse en un sustituto ideal del flamboyán debido a que florece gran parte del año y posee gran valor ornamental.
Para árboles de mayor tamaño y sombra recomienda el gri gri, el roble rosado, el palo de burro, el Juan Primero, la mara y la caoba. “La caoba no es quebradiza, soporta contaminación y tiene valor ornamental y económico”, afirma Montero Gómez.
Explica además que, cuando se siembra correctamente y en espacios adecuados, sus raíces crecen hacia abajo y no afectan las aceras. “Una caoba puede durar cientos de años y alcanzar gran valor económico”, sostiene.
Menos cemento y más áreas verdes
En opinión de Montero Gómez, uno de los principales problemas de Santo Domingo es el exceso de superficies pavimentadas y la reducción constante de áreas verdes. “Tenemos una ecología de cemento”, lamenta el ingeniero.
“El verde ayuda a la tranquilidad. La gente vive estresada viendo solamente edificios y cemento”, expresa.
Tanto Moisés Montero como Domingo Contreras coinciden en que el país posee capacidad técnica para desarrollar un verdadero plan de arbolado urbano.
Por ello insisten en que la ciudad necesita sembrar más árboles adecuados y eliminar progresivamente las especies que causan daños o afectan el equilibrio ambiental.