Corredores de autobuses incorporan anuncios que modifican la imagen de sus unidades
Operadores aseguran que es legal la colocación de esa publicidad
Tres de los cuatro corredores de autobuses gestionados por operadores privados en el Gran Santo Domingo exhiben publicidad comercial que cubre buena parte de sus unidades. Los anuncios reducen la presencia de los colores que distinguen las rutas y generan opiniones encontradas entre los pasajeros sobre la visibilidad y la facilidad para reconocer el servicio.
Esta modalidad se observa en algunas unidades de los corredores de las avenidas Winston Churchill, José Núñez de Cáceres y Charles de Gaulle. En el de la avenida Independencia, en cambio, no se aprecia este tipo de recubrimiento.
Los anuncios, impresos en material microperforado, ocupan extensas superficies de los laterales, incluidas las ventanas, y en algunos casos abarcan, casi toda la carrocería. Su colocación plantea preguntas sobre los permisos concedidos y las condiciones que deben cumplir para preservar la identificación de los autobuses y la visibilidad de los pasajeros.
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El artículo 66 de la Ley 63-17, de Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial, establece en su párrafo que los vehículos mostrarán los aditamentos o la publicidad que autorice el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant).
Esta disposición implica que la colocación de anuncios comerciales debe contar con la autorización correspondiente. Sin embargo, el hecho de que la ley contemple la publicidad no significa que cualquier modalidad de colocación, incluido el recubrimiento casi total de un autobús, quede automáticamente permitida.
Para determinar si las unidades cumplen las normas, es necesario conocer las autorizaciones otorgadas y las condiciones técnicas aplicables.
El artículo 158 de la misma legislación también contempla sanciones por colocar publicidad o propaganda en las vías públicas sin la autorización correspondiente, según las competencias establecidas en la normativa.
Se desdibujan los colores de los corredores
Uno de los aspectos más visibles de esta práctica es la pérdida parcial de la identidad cromática o linea gráfica de los autobuses que distingue a cada corredor.
Los autobuses de la ruta José Núñez de Cáceres tienen asignados los colores verde y blanco; los de la Independencia, rojo y blanco; los de la Churchill, azul y blanco, y los de la Charles de Gaulle, amarillo y blanco.
Cuando la publicidad cubre extensas superficies de los vehículos, esos colores quedan relegados a espacios reducidos, principalmente en la parte delantera, donde se conserva la identificación del corredor.
En algunas unidades, los anuncios comerciales ocupan prácticamente todos los laterales, por lo que la imagen que perciben los usuarios en las paradas y durante la circulación está dominada por las marcas publicitarias, en lugar de los colores institucionales del servicio.
La situación abre el debate sobre el equilibrio entre la explotación comercial de los autobuses y la conservación de una identidad visual uniforme que facilite a los pasajeros reconocer las rutas.
Operadores defienden la publicidad
Luis Rosado, gerente del corredor José Núñez de Cáceres, defendió la colocación de publicidad en los autobuses y afirmó que esa práctica cuenta con autorización del Intrant.
Explicó que se utiliza material conocido como one-way vision, que permite observar desde el interior hacia el exterior, mientras dificulta que las personas desde afuera vean con claridad el interior de las unidades.
Según Rosado, esa característica también contribuye a la seguridad de los pasajeros, porque limita la posibilidad de que personas desde la vía pública observen a quienes viajan dentro de los autobuses.
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Reacciones de usuarios
Aunque el gerente del corredor Núñez de Cáceres aseguró que el material permite mirar desde adentro hacia afuera, la colocación de publicidad sobre las ventanas plantea preguntas acerca de las condiciones reales de visibilidad para quienes viajan en los autobuses.
Algunos pasajeros como Vitalina Germosén consideran que los anuncios pueden reducir la visibilidad hacia el exterior, especialmente cuando cubren una parte considerable de las superficies acristaladas.
“Cuando llueve o de noche hay menos visibilidad, pero lo peor es que cuando viene la guagua uno no sabe si la que uno esta esperando con todos esos letreros”, indicó.
En cambio, para Alfredo Medina, la publicidad no es estorbo. “no se ve tan claro como antes, pero se ve, que es lo importante”, sostuvo. Otros pasajeros se mostraron indiferentes y rehusaron opinar.
La efectividad de los materiales perforados depende de sus características y de las condiciones de iluminación. Por eso, la utilización de publicidad de tipo one-way vision no elimina la necesidad de verificar qué materiales se emplean, dónde están colocados y si cumplen los requisitos técnicos aplicables a los vehículos de transporte público.
El Intrant tiene la responsabilidad de regular
La Ley 63-17 atribuye al Intrant la facultad de autorizar los aditamentos y la publicidad que exhiban los vehículos de transporte público. La entidad dispone, además, de un servicio para tramitar autorizaciones de publicidad exterior en vehículos de transporte público y privado.
Por esa razón, la principal cuestión pendiente es establecer si los autobuses que circulan con publicidad que cubre casi toda su carrocería cuentan con permisos específicos para esa modalidad y si cumplen las condiciones establecidas por la institución.
También es necesario precisar cuáles son los límites para colocar anuncios sobre las ventanas, qué áreas deben permanecer libres para garantizar la identificación del corredor y si existen disposiciones particulares sobre la conservación de los colores institucionales.
El artículo 66 establece la exigencia de autorización, pero no describe por sí solo todas las condiciones técnicas que podrían aplicarse al recubrimiento integral de los autobuses. Por tanto, no basta con afirmar que la publicidad está permitida en términos generales para concluir que cualquier diseño o superficie cubierta cumple la normativa.
Un equilibrio entre publicidad e identidad
La incorporación de anuncios comerciales en los autobuses de los corredores plantea un desafío para la organización visual del transporte público.
Mientras los operadores pueden encontrar en la publicidad una oportunidad de obtener ingresos adicionales, los usuarios necesitan unidades que puedan reconocer con facilidad y que mantengan condiciones adecuadas de visibilidad.
Hasta que se conozcan las autorizaciones y las especificaciones técnicas aplicables, la legalidad de cada modalidad de recubrimiento deberá evaluarse a partir de los permisos y las normas correspondientes, sin asumir que el forrado casi total está prohibido o permitido de manera automática.