GV. - Global y variable
Renuencia para intervenir
El gobierno de los Estados Unidos será accionista de nueve bancos, incluyendo todos los más grandes, y luego se añadirán otros.
Que esta medida va en contra del liberalismo que predomina en los círculos empresariales y políticos de ese país, se pone de manifiesto en la forma ambivalente y dubitativa con que la decisión se anunció, y se planea implementar, a diferencia de lo ocurrido en Europa, en especial en Inglaterra.
En primer lugar, se consideró necesario condicionar la opinión pública a favor de la medida, para lo cual el Departamento del Tesoro, en medio de la crisis, declaró en una inusual rueda de prensa nocturna, que más bancos iban a caer en el futuro próximo. En Europa no se tuvo que hacer una declaración de ese tipo.
En segundo lugar, el gobierno anunció que no buscaría puestos en los directorios de los bancos ni intervendría en su administración.
En Inglaterra el gobierno controlará varios bancos, ya algunos ejecutivos han renunciado, y no se pagarán dividendos a los accionistas privados hasta que el Estado no recupere su inversión.
En tercer lugar, el gobierno estadounidense no quiso revelar (para no crear desconfianza) cuáles bancos realmente necesitaban la inversión, y para ocultar esa información, hicieron que todos los bancos grandes, aún los que no querían, aceptasen recibir los fondos.
En Inglaterra sólo los que la solicitaron la recibieron, pagando con su prestigio sus imprudencias pasadas.
Esta manifiesta timidez en las decisiones de política económica explica por qué las autoridades de EE.UU. perdieron muchos meses bajando la tasa de interés de descuento, cuando era evidente que esa medida indirecta no estaba funcionando.
Ahora, luego de graves daños y grandes pérdidas, decidieron tomar medidas directas, pero con cortapisas, como si estuvieran convencidos de que están haciendo algo indebido.
gvolmar@diariolibre.com
En primer lugar, se consideró necesario condicionar la opinión pública a favor de la medida, para lo cual el Departamento del Tesoro, en medio de la crisis, declaró en una inusual rueda de prensa nocturna, que más bancos iban a caer en el futuro próximo. En Europa no se tuvo que hacer una declaración de ese tipo.
En segundo lugar, el gobierno anunció que no buscaría puestos en los directorios de los bancos ni intervendría en su administración.
En Inglaterra el gobierno controlará varios bancos, ya algunos ejecutivos han renunciado, y no se pagarán dividendos a los accionistas privados hasta que el Estado no recupere su inversión.
En tercer lugar, el gobierno estadounidense no quiso revelar (para no crear desconfianza) cuáles bancos realmente necesitaban la inversión, y para ocultar esa información, hicieron que todos los bancos grandes, aún los que no querían, aceptasen recibir los fondos.
En Inglaterra sólo los que la solicitaron la recibieron, pagando con su prestigio sus imprudencias pasadas.
Esta manifiesta timidez en las decisiones de política económica explica por qué las autoridades de EE.UU. perdieron muchos meses bajando la tasa de interés de descuento, cuando era evidente que esa medida indirecta no estaba funcionando.
Ahora, luego de graves daños y grandes pérdidas, decidieron tomar medidas directas, pero con cortapisas, como si estuvieran convencidos de que están haciendo algo indebido.
gvolmar@diariolibre.com