Agencias ONU y ONG llaman a renovar la ayuda a Siria a través de Turquía
Noemí Jabois
Beirut, 9 jul (EFE).- Agencias de Naciones Unidas, ONGs locales e internacionales e incluso actores políticos del norte de Siria han urgido al Consejo de Seguridad de la ONU a que renueve en su votación de mañana la entrada de ayuda del organismo a esta zona fuera del control de Damasco y donde millones de personas dependen de la asistencia humanitaria.
En 2014, cuando se recrudeció el conflicto iniciado en 2011, el Consejo de Seguridad aprobó la utilización de dos pasos fronterizos con Turquía, uno con Irak y otro con Jordania para el envío de ayuda a Siria sin pasar por las manos del Gobierno del presidente sirio, Bachar al Asad.
Sin embargo, en los últimos años los vetos de China y Rusia, aliadas de Al Asad, obligaron a cerrar tres de ellos y la permanencia del cuarto, Bab al Hawa, que une Turquía con la provincia noroccidental siria de Idlib, el último bastión opositor del país, depende de esa votación en el órgano de Naciones Unidas.
El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha alertado de que si se cerrara el paso fronterizo 3,4 millones de personas perderían una 'ayuda salvavidas', sobre todo para los desplazados.
UN ENGRANAJE QUE DEPENDE DE LA ONU
Tras una década de guerra y en plena pandemia, el final del mecanismo de la ONU supondría también un fuerte revés a la actividad de ONGs locales e internacionales que colaboran con las agencias de Naciones Unidas o que utilizan sus canales para asistir a la población local.
Kutaiba Sayed, fundador de la ONG Violet, que opera en Idlib, reconoció a Efe que sin la ONU dejaría de funcionar el 'mecanismo de coordinación' actual y ya no sería posible la importación de materiales desde Turquía a través de sus sistemas.
'Tendrá un gran impacto en las organizaciones humanitarias y en las vidas de la gente de estas áreas en todos los sectores, desde la salud, educación, alimentación y materiales para el invierno', afirmó, al recordar que buena parte de la población de la provincia vive en campamentos de desplazados.
Por su parte, el jefe de Médicos Sin Fronteras España (MSF) para Siria, Francisco Otero, explicó a Efe que actualmente utilizan el canal de la OMS para hacer llegar parte de sus suministros desde los centros de distribución de su organización humanitaria en Francia y Bélgica.
El cierre de Bab al Hawa les obligaría a abastecerse a través de 'canales mercantiles normales', como en el mercado turco, lo que supondría un incremento del coste de las medicinas y materiales médicos al no poder tratar directamente con los proveedores como parte del engranaje de MSF.
'Nuestros presupuestos se verían mermados por ese coste adicional, que tendría un impacto sobre el volumen operacional que llevamos a cabo', dijo el jefe de misión de esta ONG, que cuenta con 8 hospitales, 12 centros de salud y 14 clínicas móviles en el noroeste de Siria, donde el conflicto continúa con baja intensidad.
Además, algunos productos no están disponibles en estos mercados, donde a veces existen restricciones legales y es difícil controlar el buen funcionamiento de la cadena de frío durante el traslado de vacunas y medicinas, o garantizar su calidad, agregó.
Otero destacó que una salida de las agencias de Naciones Unidas pondría más presión sobre el resto de organizaciones: 'Va a recaer poco a poco hasta que eso se vaya acomodando en organizaciones como MSF, que tenemos una capacidad de acción porque tenemos nuestros fondos propios pero que no vamos a ser capaces de absorber todo ese volumen de trabajo suplementario'.
TERRITORIOS REBELDES
Así las cosas, Nasr al Hariri, presidente de la principal alianza opositora en el exilio, la Coalición Nacional Siria (CNFROS), envió la semana pasada una carta a más de una decena de países para demandar la puesta en marcha no solo de los cuatro pasos fronterizos habilitados en 2014, sino también de otro adicional.
Dos de esos cruces daban acceso al noroeste y dos al noreste, ambos territorios que aún a día de hoy escapan al control de Damasco. El noreste gobernado de facto por los kurdos se quedó sin puertas directas de entrada tras el cierre del paso de Al Yarubiyah en enero de 2020.
'Llamamos a la comunidad internacional y a la ONU a separar la situación humanitaria de los intereses políticos de algunos países, y contribuir a salvar a nuestra asediada gente apoyando los esfuerzos para reabrir Al Yarubiyah', ha pedido la autoproclamada administración autónoma kurda. EFE
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