Boko Haram desaparecería en 2022 si hubiera presión militar, según informe
Yamena, 21 abr (EFE).- El grupo yihadista nigeriano Boko Haram podría dejar de existir en 2022 si hubiera un compromiso por parte de los países de la cuenca del lago Chad y una 'presión militar' hasta 2021, según un informe publicado hoy por el Centro de Estudios por el Desarrollo y la Prevención del Extremismo (CEDPE) de Chad.
Boko Haram desaparecería en 2022 'si los países miembros de la cuenca del Lago Chad, con el apoyo serio de la comunidad internacional, en particular las fuerzas militares (francesas) de Barkhane, aúnan sus esfuerzos y participan en un proceso de diálogo y cooperación', sostiene el informe, basado en investigaciones sobre el terreno y datos sobre la lucha contra la organización islamista.
Según el estudio, el grupo yihadista, que hasta 2016 contaba con 14.520 miembros (de los cuales 6.926 eran mujeres), estaría conformado en 2020 por unos 6.500 miembros (26 % mujeres), de los que podría perder una tercera parte si Camerún, Chad, Níger y Nigeria lanzaran juntos una ofensiva militar a gran escala.
Además, 'la presión militar obligaría a 2.350 personas a retirarse y rendirse a las autoridades de la cuenca del Lago Chad, lo que debilitaría enormemente a Boko Haram', calcula el informe.
Entre las debilidades del grupo, el CEDPE señala la pérdida de vidas humanas, de material, de gran parte del territorio bajo su control, del dominio de sus rutas de suministro, la retirada de un número importante de sus miembros (4.142, entre 2016 y 2019) y las divisiones internas (actualmente tres facciones).
Para el centro de estudios, sería necesario que tras 'el compromiso militar concertado' se iniciara 'un proceso de reintegración socioprofesional de unas 10.000 personas desvinculadas' del grupo terrorista y se estableciera un plan 'para el desarrollo socioeconómico de esta región descuidada desde hace tiempo'.
'A partir de 2017, el grupo se ha aprovechado del 'cada uno por su lado' de los países de la cuenca del Lago Chad, de la falta de una estrategia activa de desarrollo, pero también de la no reinserción de las personas desvinculadas', advierte, al apuntar que aunque Nigeria, Camerún y Níger han creado centros de reinserción, el número de personas en ellos es 'insignificante'.
Según estos expertos, 'la guerra contra el extremismo debe librarse tanto desde arriba como desde abajo' y, mientras los 'militares asumen sus responsabilidades sobre el terreno', se debe idear otra estrategia 'empezando a proteger' a la población.
El pasado día 9, el portavoz del Ejército chadiano, el coronel Azem Bermendoa Agouna, aseguró que habían matado a 1.000 miembros de Boko Haram durante una operación antiterrorista iniciada el 31 de marzo en represalia por un ataque en el que fallecieron 116 soldados chadianos, el más mortífero hasta la fecha en este país.
Boko Haram es una organización originaria de Nigeria que opera en los países vecinos fronterizos con la cuenca del Lago Chad: Chad, Camerún, Níger y Nigeria, y que fue creada en 2002 en Maiduguri (noreste de Nigeria) por el líder espiritual Mohameh Yusuf para denunciar el abandono del norte del país por las autoridades.
En aquel momento efectuaba ataques contra la Policía nigeriana, al representar al Estado, pero desde que Yusuf fue abatido por agentes en 2009 el grupo se radicalizó.
Desde entonces, el noreste de Nigeria está sumido en un estado de violencia provocado por Boko Haram, que busca imponer un Estado de corte islámico en Nigeria, país de mayoría musulmana en el norte y predominantemente cristiano en el sur.
Durante su sangrienta campaña, el grupo ha asesinado a unas 27.000 personas y ha causado más de 3,2 millones de desplazados internos, principalmente en Nigeria (2.579.141), pero también en Camerún (297.380), Chad (208.382) y Níger (129.603), según las últimas cifras de los gobiernos y Naciones Unidas. EFE