Burundi elige nuevo presidente tras una campaña violenta y en plena pandemia
Por Christian Bigirimana
Buyumbura, 19 may (EFE).- Tras una campaña violenta y en plena pandemia del coronavirus, algo más de cinco millones de votantes están mañana llamados a las urnas en Burundi para elegir al sucesor del presidente Pierre Nkurunziza, quien accedió al poder en 2005.
Nkurunziza ha dirigido el pequeño país de África del Este con un creciente autoritarismo desde el final de la guerra civil (1993-2005), que enfrentó a hutus (el 85 % de la población) y tutsis y causó unos 300.000 muertos.
El presidente optó en 2015 a un tercer mandato prohibido por la Constitución, lo que desató una ola de protestas con cientos de muertos y medio millón de desplazados, según la ONU, además de un intento fallido de golpe de Estado en mayo de ese año.
Nkurunziza aseguró que no concurriría a los comicios, pero sus intenciones estaban poco claras por la promulgación de una nueva Constitución en 2018, que eliminaba el límite de mandatos y allanaba el camino para que pudiera seguir en el poder hasta 2034.
El pasado diciembre, confirmó finalmente que no optaría a un cuarto mandato al frente del Consejo Nacional por la Defensa de la Democracia (CNDD-FDD) y, poco después, presentó a Évariste Ndayishimiye, hasta entonces secretario general del partido oficialista, como su candidato.
NDAYISHIMIYE, CANDIDATO FAVORITO
Según los observadores, Ndayishimiye parte como favorito para ganar los primeros comicios presidenciales realmente competitivos desde 1993 que se celebran este miércoles, en los que los burundeses también eligen diputados nacionales y concejales municipales.
'Cada uno de ustedes me ha confiado sus deseos y siempre podrán contar conmigo. Seré su humilde servidor', dijo el candidato oficialista este sábado en el mitin de cierre de campaña en un barrio de Buyumbura, capital económica de Burundi.
Ndayishimiye ha prometido mejorar la sanidad y la educación, así como potenciar las construcción de infraestructuras y el desarrollo agrícola en este país de unos once millones de habitantes en el que el 73 % de la población vive en la pobreza, según el Banco Mundial.
El principal adversario del aspirante oficialista es Agathon Rwasa, líder del principal partido de la oposición, el Congreso Nacional por la Libertad (CNL).
'La victoria del CNL en las elecciones de 2020 es una oportunidad para luchar contra la injusticia y los excluidos', señaló ayer Rwasa, de 56 años y antiguo jefe de una milicia hutu, en el acto de cierre de campaña de su partido en Gitega, capital del país.
El CNL ha acusado a la Comisión Electoral Nacional Independiente (CENI) de no publicar el censo de votantes y de colocar a simpatizantes del partido oficialista en colegios electorales, advirtiendo de la posibilidad de manipular los resultados.
VIOLENTA CAMPAÑA ELECTORAL
La campaña electoral, que empezó el pasado 27 de abril con tono pacífico, se ha ido degradando y 'se ha caracterizado por un aumento de la intolerancia política y numerosos actos de violencia y violaciones de los derechos humanos', según señaló la semana pasada la Comisión de Investigación de la ONU para Burundi.
Entre el 27 de abril y el 10 de mayo, la Liga Burundesa de Derechos Humanos (Iteka), afiliada a la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), asegura haber documentado la muerte de doce personas, la tortura de seis, el secuestro de cuatro que siguen desaparecidas y el arresto arbitrario de casi noventa.
'Estos actos fueron presuntamente cometidos principalmente por agentes de policía y de inteligencia y miembros de la Imbonerakure, la milicia del partido gobernante', denunció ayer Iteca, al precisar que la mayoría de las víctimas son miembros del CNL.
En comunicado conjunto, la Unión Africana (UA) y la ONU instaron el pasado domingo a las autoridades de Burundi a 'proporcionar un entorno seguro que permita a los burundeses ejercer sus derechos políticos y civiles en tolerancia, paz y aceptación mutua'.
SIN OBSERVADORES INTERNACIONALES POR LA COVID-19
Los comicios -al igual que la campaña, marcada por mítines multitudinarios- tienen lugar sin apenas precauciones sanitarias pese a la amenaza de la COVID-19, que en el país ha causado, hasta la fecha, 42 casos y un fallecimiento.
Ndayishimiye ha llegado a decir que sus compatriotas no deben preocuparse por el coronavirus porque 'Dios ama Burundi'.
Además, los esfuerzos contra la pandemia sufrieron un notable revés la semana pasada, cuando el Gobierno burundés declaró como persona 'non grata' al representante en este país de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Walter Kazadi Mulombo, y a otros tres expertos del organismo, a quienes ordenó abandonar el país.
El coronavirus también ha impedido el despliegue de observadores internacionales, ya que el Gobierno decretó a comienzos de mayo que cualquier supervisor electoral extranjero tendría que guardar quince días de cuarentena al ingresar en el país, lo que en la práctica significa que saldrían de ese aislamiento después de la votación.
En ese contexto, unos 14.700 colegios electorales repartidos por todo el país abrirán sus puertas a las 06:00 hora local (04.00 GMT) y cerrarán a las 16:00 hora local (14:00 GMT), si bien la CENI no descarta retrasar la clausura si lo aconsejan las circunstancias.
El presidente de Burundi será elegido para un mandato de cinco años por mayoría absoluta de los votos emitidos y, en caso de que nadie obtenga ese resultado, los dos candidatos más votados disputarán una segunda vuelta en un plazo de quince días. EFE
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(Recursos de archivo en www.lafototeca.com Cód: 4315677, 7831186, 10334021, 7666732)
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