Comité militar 5+5 retoma el diálogo mientras la ONU busca nuevo líder libio

Túnez, 10 nov (EFE).- El comité militar 5+5, que sienta a la mesa a representantes castrenses de los dos gobiernos rivales en Libia, retomó hoy la negociación sobre el alto el fuego en la ciudad costera de Sirte, lugar que marca la ahora congelada línea del frente y que da acceso al golfo homónimo, corazón de la estratégica industria petrolera.

El reinicio del diálogo militar, que se prolongará hasta el viernes, coincidió este martes con la segunda jornada de la cuarta ronda de negociaciones impulsada por la ONU, que se celebra en Túnez con el objetivo de formar un nuevo Gobierno de unidad nacional que estabilice el país, mejore las condiciones de vida y allane el camino a unas futuras elecciones legislativas.

Fuentes próximas a la reunión aseguraron a Efe que el acuerdo para la creación de esa nueva autoridad ya está cerrado y que lo que se discute en el interior de un lujoso hotel en la playa norte de la capital tunecina es el nombre de su posible líder y el calendario futuro.

El lunes, en el discurso de inauguración, la jefa de la misión especial de la ONU para Libia (UNSMIL), Stephanie Williams, advirtió de que la prioridad debe ser 'salir de este diálogo con nuevas instituciones unificadas que pongan fin esta absurda e ineficiente división. Instituciones que garanticen la seguridad, el suministro de productos básicos y permitan vivir con dignidad'.

'El nuevo Gobierno tendrá como misión establecer las condiciones necesarias para que las elecciones puedan celebrarse. Pero debe también buscar la forma de lanzar un programa de reconciliación nacional, combatir la corrupción y restablecer los servicios públicos. Y las mujeres deben formar parte del corazón de ese Gobierno', recalcó la diplomática estadounidense.

INTERFERENCIAS RUSA Y TURCA

Las negociaciones políticas en Libia marchan en paralelo con las conversaciones militares, que este martes se retomaron en el Centro de Convenciones de Uagadugu, un pabellón de dimensiones faraónicas que el dictador libio Muamar el Gadafi ordenó construir en su ciudad natal y que quedó prácticamente destruido durante la guerra de 2015-2016 contra el yihadista Estado Islámico.

El objetivo es consolidar aún más el alto el fuego logrado a finales de octubre en la reunión de Ginebra e implantar el resto de condiciones, entre ellas la salida de los miles de mercenarios extranjeros que combaten en el país y la suspensión de todos los acuerdos militares y económicos suscritos con otros Estados hasta la formación del nuevo Gobierno de transición.

Condiciones estas últimas que no aceptan ni Turquía, principal apoyo del gabinete reconocido en Trípoli, ni Rusia, sostén esencial del Ejecutivo tutelado por el mariscal Jalifa Hafter, junto a otros Estados como Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Jordania o Francia.

Según fuentes de seguridad locales, al tiempo que la reunión arrancaba, soldados de fortuna del Grupo Wagner, propiedad de Yevgueni Prighozin, un oligarca íntimo amigo del presidente ruso, Vladímir Putin, comenzaban a reforzar sus posiciones en una base próxima a Sirte.

Además del Grupo Wagner, Hafter cuenta con el apoyo logístico y militar de otras Compañías Militares de Seguridad Privada (PSMC) rusas, como Moran Group, sudanesas y chadianas, además de mercenarios sirios reclutados entre las milicias afines al presidente Bachar al Asad.

Turquía, único país que ha desplazado unidades de su propio Ejército a Libia, también ha contratado a varios miles de mercenarios sirios entre los grupos salafistas de oposición a Damasco.

El diario turco 'Yeni Safak' aseguró hoy que las fuerzas armadas de su país prosiguen con los acuerdos de cooperación para la formación del futuro Ejército regular libio suscritos con el Gobierno en Trípoli. EFE

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