El futuro del consumo de drogas se visualiza en Lisboa
Lisboa, 23 oct (EFE).- Las principales tendencias y previsiones sobre el consumo de drogas, desde el cannabis al tabaco, se exploran a partir de hoy en Lisboa en un cónclave internacional que avisa de la importancia de la globalización y advierte que hay que asumir por fin que las personas se seguirán drogando a pesar de los riesgos.
El 'Lisbon Addictions 2019' reúne a más de 1.300 expertos de 80 países durante tres días en la capital portuguesa, que acoge la tercera Conferencia Europea sobre comportamientos adictivos y dependencias.
El mayor cónclave del viejo continente sobre el tema ha arrancado abordando las novedades sobre las tendencias de consumo, cada vez más influenciadas por la digitalización, internet y el Big Data.
Son elementos que figuran en el proyecto FuturiZe, el más innovador de los apartados porque visualiza el futuro, que ha detallado el español Antoni Gual, jefe de la Unidad de Conductas Adictivas del Hospital de Barcelona.
Ha señalado cinco elemento en su presentación que serán vitales en poco tiempo: la digitalización, la innovación en la comunicación -donde se pone atención a la darknet, el contenido oculto de internet- el Big Data, la neurociencia y las 'drogas seguras', es decir, asumir que 'la gente se droga' y buscar que lo hagan 'de la forma más segura posible'.
Así lo expone a Efe Gual, para quien esta es 'una de las líneas en las que se debería trabajar más', junto con la innovación en la comunicación, la darknet.
'Es obvio que tanto las drogas ilegales como legales, alcohol y tabaco, están usando estas nuevas formas de comunicación para promocionar el consumo, y ahí nuestra regulación no es suficientemente exigente', dice sobre ese internet paralelo, en el que 'están encontrando un ámbito de actuación sin límites'.
'Regulación' es una palabra repetida en los pasillos del Centro de Congresos de Lisboa, un tema no exento de polémicas en lo referido a la permisividad de algunos consumos -sobre todo el cannabis-, lo que, a juicio de Gual, se 'simplifica' muchas veces.
'Sabemos que la criminalización es muy mala, porque tiene unos efectos secundarios tremendos y no resuelve el problema. Sabemos que la liberación es incluso peor, porque dejar un producto que genera adicción en el campo del libre mercado lo único que hace es incrementar exponencialmente los consumos', apunta.
Frente a eso, 'la única alternativa razonable no es la legalización, sino la regulación, que es un concepto muy distinto. Regular significa que las drogas, las que hoy son legales y las que hoy son ilegales reciben una regulación estricta en base a su peligrosidad'.
Considera que la regulación 'es una necesidad y acabará sucediendo', aunque teme que tarde, entre otras cosas, porque 'nuestros gobernantes no tienen el coraje político de asumir eso y el lobby de las industrias, de las drogas legales e ilegales, todavía son muy capaces de frenar cualquier iniciativa'.
Además de no olvidar la otra gran barrera: prejuicios y aceptación social, que pone gran atención al aumento del consumo de sustancias como la heroína, pero infravalora los efectos del alcohol.
'Hay que contextualizar. Con esas sustancias (heroína) estamos hablando de una prevalencia inferior al 1 % en la población general. Es decir, si ha subido un pelín, sigue siendo muy minoritario. Los problemas de drogas reales en nuestra población son con el alcohol, cuando más del 80 % de la población bebe', afirma.
También 'con el tabaco, cuando más del 30% fuma, con el cannabis, cuando más del 20 % está consumiendo, y con los tranquilizantes, con las benzodiazepinas, que alrededor del 10 % de nuestra población las usa'. EFE