El ultranacionalista Orbán pierde a su gran aliado en la Casa Blanca
Budapest/Zagreb, 19 ene (EFE).- El entusiasmo y la colaboración ofrecida por la mayoría de los líderes de la Unión Europea (UE) al presidente electo de EEUU, Joe Biden, contrasta con la fría reacción de los primeros ministros populistas de Hungría, Viktor Orbán, y Eslovenia, Janez Jansa, que con la marcha de Donald Trump pierden a un gran aliado y referente.
Orbán fue ya en las elecciones de 2016 el único líder de la Unión Europea que apoyó abiertamente a Trump y calificó su victoria de 'una buena noticia' que demostraba que 'la democracia sigue viva'.
CRISTIANISMO Y MIGRACIÓN
Para Orbán, Trump ha sido claramente un ejemplo a seguir y en varias ocasiones señaló que coincide con él en la defensa de los valores nacionales y cristianos, así como en el rechazo a la inmigración.
En mayo de 2019 Orbán estuvo de visita en Washington donde Trump elogió las políticas migratorias y de defensa del cristianismo de su huésped.
'Viktor Orbán es un líder enormemente respetado, respetado en toda Europa. Un poco controvertido, probablemente, como yo, pero no pasa nada. Usted está haciendo un gran trabajo y está manteniendo seguro a su país', dijo Trump.
Orbán, por su parte, aseguró estar 'orgulloso' de poder coincidir con Estados Unidos en esos temas.
'En 2019, en Washington, se reunieron dos líderes con inclinaciones autócratas que encontraron sintonía', explica a Efe Dominik Istrate, analista del Instituto Political Capital en Budapest.
En las elecciones de 2020 Orbán volvió a ser uno de los pocos líderes europeos en apoyar abiertamente a Trump sobre su rival y luego ganador, Joe Biden.
FIN DE LA SINTONÍA
'En las relaciones bilaterales (entre Hungría y Estados Unidos) habrá probablemente un cambio brusco' con la nueva administración de Biden, vaticina Istrate, agregando que Biden ya ha adelantado que se enfrentará hasta con sus aliados transatlánticos si se vulnera el estado de Derecho o si incrementa la influencia rusa.
En la región hay varios países, como Hungría, Polonia o Eslovenia que podrían verse afectados por esa política.
En el caso de que el nuevo Gobierno estadounidense dé un ejemplo de esta tolerancia cero, 'Hungría, donde la influencia rusa y china ha aumentado mucho desde 2016, será probablemente el primero' que sufra las consecuencias, asegura Istrate.
Con todo, el analista opina que ese choque entre Washington y Budapest no será inmediato y que, cuando se produzca, puede venir incluso de la mano de Orbán como parte de una estrategia electoral para intentar la reelección el año que viene.
'En los primeros meses Orbán no buscará los conflictos, pero acercándonos a las elecciones generales de 2022 aumentará la posibilidad de confrontaciones generadas por el Gobierno húngaro', que en sus campañas electorales siempre busca un enemigo externo, explica el experto.
EL CASO ESLOVENO
Mientras, el primer ministro esloveno, Janez Jansa, es otro gran admirador de Trump, tanto que fue el único estadista europeo en apresurarse a afirmar que el republicano había ganado las elecciones de noviembre, cuando aún no había terminado el recuento, que acabó por darle la victoria a Biden.
'Está bastante claro que el pueblo americano ha elegido a Donald Trump y a Mike Pence por otros cuatro años', escribió Jansa en un mensaje de Twitter el 4 de noviembre, en el que felicitó al Partido Republicano por 'su gran resultado a lo largo y ancho de EEUU'.
Igual que Trump, Jansa está obsesionado con la existencia de un 'Estado profundo' en su país, integrado por una supuesta red comunista que trata de destruirlo y que controla los principales medios de comunicación, por lo que su medio preferido es la red social Twitter, la misma de la que Trump ha sido expulsada por incitar el violento asalto del Capitolio el pasado 6 de enero.
Jansa también emplea Parler, una red social muy utilizada por los conservadores y la extrema derecha en EEUU.EFE