Entre presiones y diferencias, la nueva Constitución siria sigue en un limbo

Isaac J. Martín

Beirut, 24 ago (EFE).- Tras nueve meses de parálisis entre desacuerdos y la pandemia del COVID-19, este lunes se reanudan en Ginebra las conversaciones entre el Gobierno y la oposición siria auspiciadas por la ONU, para redactar una nueva Constitución, con diferencias latentes entre las partes y pocas esperanzas de avance.

El enviado de Naciones Unidas para Siria, Geir Pedersen, anticipó hace unos días que esta va a ser una semana con 'ansiedad' en las reuniones entre los bandos del conflicto sirio, con diferencias de posiciones y de opinión, pero también habrá una oportunidad de crear confianza.

Por lo pronto, los 45 miembros del Comité Constitucional han tenido que pasar una prueba de coronavirus en su lugar de partida y otra a su llegada a Suiza, de acuerdo a lo acordado con el país anfitrión, para poder sentarse desde este lunes en la misma sala de la sede de la ONU en Ginebra que en octubre del año pasado acogió a los 150 miembros del pleno del Comité Constitucional.

DIFERENCIAS

Ibrahim al Jibawi, miembro de la oposición, aseguró a Efe que la delegación del régimen sirio 'está vacía', es muy dependiente de Irán y Rusia y siguen separándoles 'una amplia diferencia' sobre el contenido de la Carta Magna con la que se busca poner fin a la guerra, que ha entrado en su noveno año.

Después de iniciar a finales de octubre la primera ronda de consultas en Ginebra, en la que se acordó presentar los temas que se tratarían posteriormente, en la segunda ronda en noviembre se estancaron por completo las negociaciones y Pedersen afirmó entonces que no veía motivo para fijar otra fecha para la que sería la tercera ronda.

Sin embargo, el mediador ha conseguido que el comité formado por 15 representantes del Gobierno de Bachar Al Asad, los quince de la opositora Comisión Negociadora Siria y otros quince representantes de la sociedad civil viajen por una semana a Suiza para esta tercera ronda de negociaciones en medio de la pandemia.

De los 150 constituyentes del comité se eligió a 45 que, en principio, tienen la responsabilidad de redactar la nueva Constitución, el paso previo a la celebración de elecciones conforme a lo establecido por el Consejo de Seguridad de la ONU, y que vuelven a sentarse tomando las medidas de distanciamiento social adaptadas según los protocolos de higiene por el coronavirus.

Uno de los principales puntos de disputa entre las partes es la agenda de trabajo, en la que el Gobierno de Bachar al Asad quiere incluir los llamados 'pilares nacionales' y la definición del 'terrorismo', según comentó a Efe en diciembre Mais al Kridi, una de las representantes de la sociedad civil siria en el Comité Constitucional.

El debate sobre la definición de 'terrorismo' que quedará marcado en la Constitución es un tema complicado, ya que algunos grupos opositores, que están respaldados por Turquía, son considerados 'terroristas' por Damasco.

Según al Jibawi, los 'pilares nacionales' son 'problemas fabricados por el régimen' sirio con la intención de encontrar 'obstáculos'.

ALTOS Y BAJOS

Pedersen comentó el pasado viernes en una rueda de prensa que ya habían pasado nueves meses desde la última reunión en la que se sabia que iba a haber 'altos y bajos'.

'Lo que hemos aprendido es la gran importancia de respetar el acuerdo negociado, los términos de referencia y las reglas de procedimiento, como la base de las reuniones que tendremos', dijo.

'Esperamos poder avanzar en los próximos meses', avanzó Pedersen en la rueda de prensa.

Pedersen planea reunirse informalmente y por separado con los copresidentes del Comité Constitucional: Ahmad Kuzbari, por parte del Gobierno; y Hadi al Bahra, por la oposición.

Sin embargo, Al Jibawi lamentó que quien dice 'no a Al Asad', en alusión a las propuestas del Gobierno, sea considerado 'un traidor' por la otra parte.EFE

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