Haddon: En 'El delfín' robo a un ladrón de historias como Shakespeare

Jose Oliva

Barcelona (España), 16 nov (EFE).- Autor del multipremiado y superventas 'El curioso incidente del perro a medianoche', el escritor británico Mark Haddon da ahora una vuelta de tuerca a una tragedia de Shakespeare en su nueva novela 'El delfín', con la que asegura haber robado a un 'ladrón' como el dramaturgo inglés.

En 1607, Shakespeare escribió 'Pericles, príncipe de Tiro', una de sus tragedias menos conocidas y peor consideradas, a cuatro manos con el mediocre dramaturgo George Wilkins, un hombre de cuestionable moral, regente de una posada que funcionaba como burdel y, sobre todo, célebre por su violencia y misoginia.

Haddon señala en una entrevista con Efe que 'una de las cosas maravillosas de Shakespeare es que te permite robar las historias, porque él también lo hacía constantemente', y cuando leía 'Pericles', el autor quiso escribir una historia, pero 'teniendo en cuenta que 'Pericles' se basa en muchos textos previos, que se remontan a mucho tiempo atrás'.

Para el escritor británico, 'puesto que Shakespeare es un ladrón de historias', él mismo se permitió 'robar la historia y cambiarla para convertirla en algo propio'.

Justifica la elección de esta obra menor del bardo, que 'sólo tiene dos versos que vale la pena citar', por que hay en la historia narrada 'enormes huecos' y uno de ellos tiene que ver con la innombrada hija del rey Antíoco, quien tras enviudar mantendrá relaciones incestuosas con ella.

Se cree que Wilkins escribió los dos primeros actos de la obra, que narraba la huida de Pericles, príncipe de Tiro, tras comunicar al mundo el incesto del rey Antíoco de Siria con su hija, la princesa Ariadna.

Sobre la historia de Ariadna, recuerda Haddon, se sabe que 'la dejan en una isla donde muere por un rayo pero poco más' y lo mismo sucede con Pericles y su periplo por el Mediterráneo, otra historia llena de huecos. 'Todas esas lagunas son una inspiración para el escritor'.

Haddon depura toda la misoginia del texto original para 'convertir a las mujeres en sujetos activos, con voluntad propia y esa fue otra de las grandes motivaciones al escribir la novela', pues el autor siente que para escribir tiene que haber 'una historia que necesita ser contada, en este caso la de la princesa joven y sin nombre'.

'El delfín' (Salamandra) transforma la obra shakesperiana y convierte al rey Antíoco en Philippe, un multimillonario, cuya mujer embarazada muere en un accidente de avioneta, pero la bebé sobrevive y es bautizada como Angelica, que sufrirá abusos sexuales por parte de su padre desde los 6 años.

Padre e hija viven en la mansión Antioquía con el mínimo contacto exterior, y Angelica se refugia en los libros, como estos últimos meses muchos han encontrado alivio durante el confinamiento por la pandemia.

Reconoce Haddon que 'es fácil pensar que los libros son una solución para todos los problemas, que los libros son el centro del mundo con una especie de superpoder, pero no son una llave de oro para todos; y Angelica encuentra alivio en los libros como Sherezade en 'Las mil y una noches''.

Haddon lanza el mensaje de que la historia en minúsculas se repite a lo largo del tiempo: 'El abuso sexual sigue ocurriendo, en algún lugar de tu calle, o en una familia que conoces, pero hay un cambio, se miran estas cosas con otros ojos, cambia la ley, y gente que antes no tenía voluntad, sí quiere actuar ahora'.

La aparición de Darius (el Pericles de Haddon), un joven que descubrirá el malsano secreto de Philippe, es en la novela el inicio de una aventura por el espacio y el tiempo que transitará desde la crisis de valores contemporánea hasta la fiera y mitológica Grecia antigua, pasando por el hediondo Londres isabelino de Shakespeare y Wilkins.

Reconoce Haddon que, aunque quería traer la historia de la princesa y el rey abusivo al mundo actual, no quería perderse 'la oportunidad de jugar con piratas, naufragios y toda la aventura, y viajar de una base temporal a otra, sin que sea como en el mundo de la ciencia ficción'.

Con la novela, el escritor puede hacer lo que quiera, 'meterse en la cabeza de la gente, viajar de un lugar a otro, de un tiempo a otro' y fue así como se sitúa en el Londres del siglo XVII, donde tiene un cameo el propio Shakespeare.

'Shakespeare no tiene casi carácter, me he concentrado en su aspecto físico y lo que hace, y prefiero meterme en la mente de Wilkins, porque nadie sabe exactamente cómo era Shakespeare', apunta Haddon, que prefirió centrarse en Wilkins y en la ciudad, 'en las vistas, en los olores, y de ese modo el lector tiene la impresión de conocer al bardo'.

Y añade: 'Los huecos en la vida de Shakespeare son peligrosísimos, los han rellenado los académicos, los escritores, los teóricos de la conspiración chiflados, pero yo prefiero buscar otros huecos, los vacíos, en los que no haya nadie peleándose'.

Preocupado por haberse marcado con 'El delfín' un listón demasiado alto, Haddon no sabe cómo será su próxima novela y mientras llega 'esa historia que necesite ser contada', seguirá escribiendo cuentos.

El escritor trabaja a largo plazo y dice que es difícil saber qué pasará dentro de cuatro años: 'Los grandes acontecimientos actuales son peligrosos para los novelistas; si te concentras en el mundo actual puede que cuando salga la novela ese mundo ya haya pasado de moda'.

Pone como ejemplo que 'hace un par de años parecía que el Brexit era una gran historia y se escribían novelas sobre el Brexit, y de repente la pandemia ha hecho que casi no nos enteremos'. EFE.

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