Israel rechaza peticiones palestinas de presencia internacional en Jerusalén
Cinco palestinos muertos en una nueva jornada con disturbios y ataques
NACIONES UNIDAS. Israel se opuso hoy frontalmente a una petición de Palestina para desplegar en Jerusalén Este una fuerza internacional que se encargue de gestionar el acceso a la Explanada de las Mezquitas y de evitar la violencia como la que se ha visto allí en las últimas semanas.
“Déjenme dejarlo claro. Israel no aceptará ninguna presencia internacional en el Monte del Templo”, dijo usando el término judío para esa zona Danny Danon, el embajador israelí ante la ONU.
Según Danon, “cualquier intervención de ese tipo violaría el statu quo de décadas” y sería contraproducente.
El Gobierno de Israel expresó de este modo su total rechazo a la idea durante una reunión de urgencia convocada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para analizar la escalada de violencia en Oriente Medio.
Palestina defendió la necesidad de que la comunidad internacional intervenga para detener la “agresión” israelí “contra el indefenso pueblo palestino y contra sus templos”, según dijo su representante ante la ONU, Riyad Mansur.
En concreto, Mansur planteó la posibilidad de desplegar en Jerusalén Este una “presencia internacional” para garantizar precisamente el respeto de ese statu quo, que permite a los musulmanes acudir a rezar a la Explanada y a los judíos visitarla, pero no orar.
Según las autoridades palestinas, ya no se puede confiar en Israel para mantener ese arreglo, por lo que de la tarea se debería encargar a una fuerza internacional.
El Gobierno israelí, mientras tanto, acusa al presidente palestino, Mahmud Abás, y a otros líderes de “mentir” sobre la situación en ese área con el fin de “incitar” a la violencia.
El recinto sagrado aloja la Mezquita de Al Aqsa, tercer lugar más sagrado para el islam, y es conocido como Monte del Templo para el judaísmo, que lo considera su primer sitio santo por marcar el emplazamiento de los antiguos templos de Jerusalén.
El punto se ha convertido en las últimas semanas en el epicentro de las tensiones entre judíos y musulmanes, que hoy dejaron un balance de cinco palestinos muertos, un centenar de heridos y un soldado israelí apuñalado.
Además, durante la madrugada, un grupo de palestinos prendió fuego a la Tumba del Patriarca José, en Naplusa (Cisjordania), un ataque que fue condenado enérgicamente por la ONU.
“Este incidente representa un episodio especialmente preocupante dada su dimensión religiosa”, dijo ante el Consejo el subsecretario general para Asuntos Políticos de la organización, Tayé-Brook Zerihoun.
Naciones Unidas llamó a todas las partes a proteger los lugares sagrados y a rechazar a los “extremistas que persiguen una agenda política” tratando de transformar un conflicto nacional en uno religioso.
“Si tienen éxito en estos intentos las consecuencias pueden ser catastróficas para israelíes y palestinos, con serias repercusiones en la región”, señaló Zerihoun.
Los miembros del Consejo coincidieron a la hora de señalar la peligrosidad del actual brote de violencia y estudiarán un borrador de declaración presentado por Francia para hacer un llamamiento a la calma y garantizar el mantenimiento del statu quo en la Explanada de las Mezquitas.
La ONU, mientras, insistió en que la actual crisis no se puede resolver a través de medidas de seguridad y consideró que la ocupación israelí y las cada vez menores perspectivas de un Estado palestino han contribuido a la situación.
“Han transformado el enfado palestino en pura rabia”, aseguró Zerihoun, señalando que a ello también contribuyen la crisis económica en Palestina, las pocas perspectivas de futuro para los jóvenes y la continuidad de la política israelí de asentamientos.
España, que este mes preside el Consejo de Seguridad y que ha convocado para la próxima semana una reunión ministerial sobre Oriente Medio, defendió que ante la actual “espiral de violencia” la comunidad internacional no puede limitarse a examinar los detonantes inmediatos, sino que debe “abordar sus causas subyacentes” y lograr la cooperación de las partes.
Cinco palestinos muertos
En tanto que los disturbios y ataques continuaron hoy en Israel y Palestina en una jornada que se inició con un incendio provocado en la Tumba del Patriarca José, en Nablus (Cisjordania), y que acabó con cinco palestinos muertos, un centenar heridos y un soldado israelí herido en un apuñalamiento.
Durante la madrugada, un amplio grupo de palestinos atacó la Tumba de José con cócteles molotov y bombas incendiarias, provocando un incendio que dañó severamente el complejo antes de ser controlado por las autoridades palestinas.
El ataque ha sido condenado por la ONU y la comunidad internacional y, también por el presidente palestino, Mahmud Abás, que anunció un comité para investigar los hechos y lo calificó de “acto irresponsable” que no refleja sus principios “ni los del islam”.
La violencia contra ese lugar, venerado por judíos, cristianos y musulmanes, se enmarca en la nueva crisis que vive la región y en el hecho de que, una vez al mes, autobuses con religiosos judíos entran a visitarlo por la noche protegidos por fuerzas de seguridad.
Muchos palestinos consideran estas visitas, coordinadas entre Israel y la Autoridad Nacional Palestina (ANP), una provocación y una violación de su territorio, puesto que la tumba está situada en el Área A de Cisjordania, la única donde los palestinos tienen control tanto administrativo como de seguridad.
El director general del Ministerio de Exteriores de Israel, Dore Gold, condenó el ataque que, aseguró “recuerda a las acciones de los elementos islamistas más extremistas desde Afganistán a Libia” e indicó que la tumba ha sido incendiada “solo por ser un lugar donde rezan judíos”.
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