La Policía de Birmania detiene a casi un centenar de rohinyás en una redada

Rangún (Birmania), 7 ene (EFE).- Las autoridades de Birmania (Myanmar) detuvieron este miércoles a 99 miembros de la perseguida minoría rohinyá en una redada en Rangún, la principal ciudad del país, entre ellos cuatro traficantes de personas, según confirmó hoy la Policía del país asiático.

La redada se produjo en dos casas situadas en las afueras de la antigua capital birmana y resultó en la detención de 73 mujeres y 26 hombres de este grupo étnico al que el Gobierno arrebató la ciudadanía hace tres decenios, informó a Efe Tin Maung Lwin, capitán de la comisaría de Policía encargada de las detenciones.

'Dijeron que estaban aquí de paso para ir a Malasia en busca de trabajo. En realidad no los arrestamos, simplemente los detuvimos y estamos esperando órdenes de nuestros superiores para proceder', señaló Tin Maung Lwin.

Por el momento, los rohingyás, que procedían de varios distritos del estado de Arakan (en el oeste del país), han sido puestos bajo cuarentena para evitar contagios de la covid-19 en un campus universitario habilitado a tal efecto, explicó el capitán de la Policía a Efe.

Los rohinyá, etnia predominantemente musulmana y oriunda de Arakan, son considerados erróneamente inmigrantes ilegales procedentes de Bangladés, pese a haber vivido durante generaciones en Birmania, país de mayoría budista y cuyo Gobierno restringe su libertad de movimientos desde que les arrebató la ciudadanía a principios de la década los años noventa del siglo pasado.

Como consecuencia de su condición de apátridas, los rohinyás son detenidos de forma rutinaria si son capturados fuera de su estado o incluso de sus pueblos.

Entre 2012 y mayo de 2015, unos 170.000 rohinyás según cifras de la ONU, se pusieron en manos de redes de tráfico de personas para huir de la represión que sufren en Birmania, en su mayoría con destino a Malasia.

Las autoridades malasias y tailandesas lograron a mediados de 2015 desmantelar dichas redes, por lo que la emigración de rohinyás se vio reducida al mínimo.

En aquel momento, se calculaba que vivían en el estado de Rakáin más de un millón de rohinyás, muchos de ellos confinados en campos de desplazados tras sucesivas olas de violencia sectaria en 2012 entre ellos y la etnia mayoritaria en Arakan, los rakáin, predominantemente budistas.

En agosto de 2017, el ejército birmano lanzó una campaña militar contra la población rohinyá en el norte de Arakan, por la que el Gobierno birmano se enfrenta a una acusación de genocidio ante la Corte Internacional de Justicia en La Haya.

El brutal operativo militar motivó el éxodo de más de 725.000 refugiados a la vecina Bangladesh, donde continúan hacinados, junto a otros rohinyás que huyeron en anteriores oleadas de violencia, en el mayor complejo de campos de refugiados del mundo.

Mientras tanto, Arakan se ha convertido en los dos últimos años en el escenario de una encarnizada guerra entre las Fuerzas Armadas birmanas y la guerrilla etnonacionalista rakáin del Ejército de Arakan. EFE

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