Los dos millones de votantes excluidos en las elecciones de Birmania
Mratt Kyaw Thu y Carlos Sardiña Galache
Rangún (Birmania)/Bangkok, 6 nov (EFE).- Birmania celebra este domingo sus primeras elecciones organizadas por el Gobierno de la premio nobel de la paz Aung San Suu Kyi, pero unos dos millones de birmanos, casi todos ellos miembros de minorías étnicas, no podrán votar como consecuencia de conflictos armados o la exclusión de los rohinyás.
La gran mayoría de los excluidos viven en el estado de Arakán (o Rakáin, en el oeste del país), escenario desde hace dos años de una encarnizada guerra entre las Fuerzas Armadas birmanas y la guerrilla etnonacionalista del Ejército de Arakan (AA, siglas en inglés) y donde se concentra la perseguida población rohinyá.
CANCELACIONES EN ZONAS CONFLICTIVAS
Las autoridades anunciaron en octubre que se suspenderían los comicios en 13 (9 de manera total y 4 parcial) de los 17 distritos electorales del conflictivo estado y otra decena en el vecino Chin, todas ellas zonas en las que opera el AA, organización armada que lucha por la autonomía de la etnia rakáin, mayoritaria en Arakán y predominantemente budista.
Además, los comicios han sido suspendidos en otras 27 circunscripciones de los estados de Kachín, Karen y Mon, así como en la región de Bago, por las tensiones con otras guerrillas étnicas que operan en zonas de la periferia del país.
Las cancelaciones por razones de seguridad suponen la exclusión de 1,5 millones de votantes, de un electorado total de 38 millones, y ponen de relieve la incapacidad del Gobierno de Aung San Suu Kyi para resolver una serie de conflictos que en algunos casos se remontan a la independencia de Birmania del Imperio británico en 1948.
LA FALTA DE REPRESENTACIÓN DE LOS RAKÁIN
'Estas elecciones no significan nada para mí. No tenemos ninguna esperanza en ellas y lo único que podemos hacer es prepararnos para el futuro porque va a ser muy duro', señala a Efe Khine Lynn Kyaw, residente en el municipio arakanés de Rathaedaung, donde el Gobierno ha cancelado las elecciones.
La suspensión supondrá que el Partido Nacional de Arakán (PNA), sumamente popular entre los rakáin, no podrá repetir la victoria que obtuvo en los comicios de 2015, en los que fue la única formación etnonacionalista de todo el país que ganó la mayoría de los votos en su propio estado.
'Arakán es uno de los estados menos desarrollados del país y hay numerosos casos de violaciones de los derechos humanos aquí debido a la guerra. Por todo ello, es crucial que la población este representada para que el Gobierno sepa qué está sucediendo, pero ahora hemos perdido esa oportunidad', señala a Efe Oo Tun Win, diputado del PNA.
La falta de representación política para los rakáin, entre los que está extendida la noción de que el Gobierno birmano dominado por la mayoría bamar es un invasor, podría hacer que empeorase el conflicto entre el Ejército y el AA, que a mediados de octubre secuestró a tres candidatos de la Liga Nacional de la Democracia (LND), el partido gobernante de Suu Kyi, durante la campaña electoral.
LOS EXCLUIDOS DE LA NACIÓN BIRMANA
Además, los grandes excluidos de las elecciones son en torno a medio millón de otros habitantes de Arakan: los rohinyás, a los que en su mayor parte el Gobierno arrebató la ciudadanía a principios de los noventa y ha sometido durante décadas a un régimen de discriminación por considerarlos inmigrantes ilegales procedentes de Bangladés, a pesar de haber vivido en el país por generaciones.
Los rohinyás, predominantemente musulmanes en un país de mayoría budista, ya no pudieron votar en las elecciones de 2015, y en esta ocasión tampoco podrán hacerlo, mientras que las autoridades rechazaron las candidaturas de cinco de ellos, miembros del Partido para la Democracia y los Derechos Humanos (PDDH).
'Es un caso de segregación racial, ya que no se ha rechazado a candidatos musulmanes de otras regiones y estados... Ya no tengo ninguna esperanza en este Gobierno. El único recurso que nos queda es apelar a países extranjeros para que nos ayuden', denunciaba a Efe Aye Win, uno de los miembros del PDDH cuya candidatura fue desestimada.
Los rohinyás fueron víctimas hace tres años de una brutal campaña militar en la que miles fueron masacrados y que expulsó a más de 700.000 de ellos a Bangladés, donde permanecen en el complejo de campos de refugiados más grande del mundo.
Por aquella campaña, Birmania se enfrenta a una acusación de genocidio en la Corte Internacional de Justicia en La Haya, cuya defensa fue encabezada el pasado mes de diciembre por la misma Aung San Suu Kyi, lo que suscitó fuertes críticas en todo el mundo, pero no hizo mella en su popularidad en Birmania, donde los rohinyás apenas cuentan con apoyos. EFE
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