Los penaltis dan al Shakhter la Supercopa de los 'olvidados'
Santiago Aparicio
Redacción deportes, 2 mar (EFE).- El mayor acierto desde el punto de penalti proporcionó al Shakhter Soligorsk su primer título de la Supercopa de Bielorrusia, cuyo fútbol quedó arrinconado después de acaparar casi todo el protagonismo deportivo durante el período más duro de la pandemia.
El fútbol bielorruso está donde solía hace un año. Sin embargo, hubo un tiempo, cuando toda actividad echó el cierre por la irrupción y la rápida propagación del coronavirus, que la Premier de este país invadió durante algunos meses muchos ratos de las vidas de los aficionados al deporte.
El tiempo era eterno y los días transitaban lentos. El fútbol que habitualmente acapara horas del ocio y capitaliza el entretenimiento bajó la persiana como todo. Sin partidos, sin entrenamientos, sin polémica y sin rumores; sin noticias ni desmentidos, sin lesiones ni recuperaciones. Sin fichajes ni traspasos.
La imaginación se desató para cubrir el vacío y todo quedó en casa, en cada casa. Y las calles sin poner. Sin retransmisiones en directo se desempolvaron los archivos, se rescataron los recuerdos y se multiplicaron los aniversarios.
Saturados de todo ello, hastiados de la vuelta al pasado y de un futuro que no llegaba, el aficionado se topó, como un respiro, con el fútbol en Bielorrusia, donde nada paraba. Una competición sin apenas repercusión emergió como alivio para el seguidor. El balón rodaba en la Vysshaya Liga, la máxima división de aquél fútbol.
Sus resultados progresaban en las páginas de los diarios y sus encuentros eran retransmitidos en vivo por algunas webs. Todo valía para pasar las horas, para tomar partido.
El regreso paulatino a la nueva normalidad, la puesta en marcha de las grandes ligas, las habituales, las de siempre, volvió a arrinconar al balompié bielorruso cuando sus equipos ya empezaban más que a sonar.
El seguidor, familiarizado solo con equipos como el BATE, el Dinamo Minsk o el Dinamo Brest, al que propulsó hacia el escaparate Diego Armando Maradona cuando asumió la condición de presidente, instaló en su memoria nombres como el Belshina o el Zhodino, o el Islocho o el Slavia Mozyr.
Aquella liga, la del coronavirus, la del confinamiento, la ganó el Shakhter Soligorsk. Fue su segundo título liguero y que le llevó a disputar en el estadio Torpedo de Minsk el trofeo de la Supercopa que ganó al BATE Borisov, campeón de la Copa.
Es la primera Supercopa del equipo que entrena el ucraniano Roman Grygorchuk después de un encuentro sin goles en ciento veinte minutos, prórroga incluida.
El desenlace llegó en el lanzamiento de penaltis. Tampoco fue fácil la resolución desde los once metros. En la tanda de cinco el Shekhter marcó cuatro. Falló Egor Filipenko. El BATE también marró uno, ejecutado por Maksim Skavysh.
En el desempate no marcó Evgeni Yablonski y acertó Aleksandr Gutor, que dio el título al Shakhter. El primero de su historia, el del coronavirus. EFE
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