ONU critica reticencia de 57 países a repatriar sus mujeres y niños en Siria
Ginebra, 8 feb (EFE).- Una veintena de relatores y expertos de la ONU pidieron hoy a 57 países, entre ellos España, que repatríen a sus mujeres y niños aún encerrados en campos de refugiados como Al Hol y Roj, en el noreste de Siria, y les criticaron por aducir razones de seguridad y sanitarias para no hacerlo.
A través de cartas oficiales enviadas a estos gobiernos, que incluyen también Francia, China, Alemania, Rusia, Estados Unidos o Reino Unido, los expertos de Naciones Unidas denuncian el deterioro de la situación humanitaria en esos campos, donde el 80 por ciento de los internados son mujeres y niños.
'No son campos de refugiados, sino centros donde la gente está detenida sin libertad para salir y vive en condiciones inhumanas, que podrían compararse a las de Guantánamo', destacó en una rueda de prensa para presentar la petición la relatora de la ONU para derechos humanos y lucha antiterrorista, Fionnuala Ní Aoláin.
La irlandesa destacó que 'nadie ha sido procesado en ellos' y que aunque casi la mitad de esas personas proceden de la vecina IraK, lo que dificulta su repatriación por razones de seguridad, hasta un 15 por ciento (más de 9.000) provienen de terceros países.
Aunque en la lista de 57 países 'hay algunos que están haciendo esfuerzos por repatriar', señaló Ní Aoláin citando ejemplos como Rusia o Kazajistán, lo cierto es que 'en muchos casos se trata de una lista de la vergüenza', por la falta de voluntad política para que regresen esos ciudadanos a sus lugares de origen.
La relatora explicó que muchos gobiernos argumentan razones de seguridad, por la vinculación de algunos internos a grupos como el Estado Islámico, lo cual en su opinión es especialmente injusto en el caso de los niños, 'condenados por pertenecer a una familia'.
Según Ní Aoláin, muchos de los países de la lista asumen, en su opinión de forma equivocada, que Siria reunirá pronto condiciones para poder juzgar a los sospechosos.
'Si hay sospechas de delito, los países pueden procesar a los repatriados', defendió, añadiendo que la prioridad debe ser rehabilitar a estas personas en sus sociedades y advirtiendo de que condenar a algunos de estos detenidos a una vida indigna puede ser el caldo de cultivo para problemas de seguridad futuros.
Ní Aoláin agregó que algunos gobiernos usan la pandemia de COVID-19 como excusa para retrasar las repatriaciones y criticó los intentos de algunos ejecutivos por cancelar la ciudadanía de estos detenidos para evitar responsabilizarse de ellos, 'algo que va en contra de la ley internacional'.
La misiva a los gobiernos pide 'una acción colectiva, sostenible e inmediata para evitar un daño irreparable', ya que 'miles de los detenidos en esos campos son sometidos a violencia, explotación, abusos y privaciones en condiciones que podrían constituir torturas o tratos inhumanos'.
Los expertos denunciaron que el pasado año se llevó a cabo en esos campos un proceso de recogida de datos al parecer dirigido a buscar presuntas vinculaciones con voluntarios del Estado Islámico (EI), en el que mujeres y niños en muchas veces fueron interrogados por datos personales sin su consentimiento. EFE