Oposición propone reformar gastos del presupuesto de Nicaragua ante COVID-19

Managua, 9 abr (EFE).- La opositora Unidad Nacional Azul y Blanco propuso este jueves al Gobierno de Nicaragua reformar los gastos corrientes y de capital del Presupuesto General de la República, para enfrentar la pandemia del COVID-19, así como el impacto económico que dejará a su paso.

La propuesta consiste básicamente en reasignar parte de los más de 64.000 millones de córdobas (1.876,2 millones de dólares) de gastos de capital y sobre 17.000 millones de córdobas (498,3 millones de dólares) de gastos de capital, comprar equipos hospitalarios y de protección del personal sanitario, así como proteger a la población económicamente más vulnerable.

El objetivo de la Unidad es que el Estado de Nicaragua, el segundo país más pobre de Latinoamérica, sea capaz de mitigar el impacto del COVID-19, dado que hasta ahora el Gobierno se niega a tomar medidas de prevención.

Para eso, la Unidad propuso reducir los gastos en instituciones que no son indispensables en una emergencia, como el Consejo Nacional de Deportes, la Asamblea Nacional, el Poder Judicial, la Autoridad del Gran Canal, la Contraloría o la Cinemateca Nacional, entre otras.

En una conferencia de prensa virtual, el dirigente opositor Félix Maradiaga señaló que la propuesta no solamente es viable en el aspecto económico, sino también en el político, ya que “es totalmente compatible con las acciones de represión del régimen de Daniel Ortega”, a quien la disidencia acusa de utilizar el coronavirus SARS-coV-2 como un “distractor” de las violaciones de derechos humanos en Nicaragua.

El exdiputado Enrique Sáenz, afirmó que la propuesta garantiza un impacto en el corto plazo, que a la vez busca evitar el quiebre de empresas grandes y pequeñas, para mitigar el desempleo.

FLEXIVILIDAD FINANCIERA

Dicha propuesta incluye bajar las cuotas del seguro social para empresas y empleados, flexibilizar los adelantos de vacaciones, reducir jornadas laborales, fomentar el trabajo en casa, flexibilizar pagos de créditos, bajar las tarifas de telecomunicaciones y electricidad, así como adecuar el costo de los combustibles a los precios internacionales para aliviar gastos.

También propone eliminar el Impuesto al Valor Agregado de la canasta básica, una moratoria de tres meses del pago de servicios básicos, crear un fondo de emergencia para aliviar el impacto económico posterior a la pandemia, y compensar la reducción de ingresos del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social para entregar de manera puntual las pensiones.

Finalmente insta al Gobierno a buscar acceso a los fondos de emergencia internacional, garantizando “absoluta transparencia”, lo que implica publicar cada detalle de los gastos, además, ampliar la canasta de la merienda escolar y su cobertura al núcleo familiar y maestros.

“Es un llamado a la dictadura a que asuma estas medidas económicas, para poder mitigar los daños que pueda ocasionar el coronavirus en Nicaragua, está en manos de Daniel Ortega implementar estas medidas, si no, será responsable de lo que aquí pueda suceder”, indicó el dirigente estudiantil Ariel Sotelo.

Actualmente el Gobierno de Nicaragua, que se ha negado a implementar otras propuestas similares, reporta únicamente siete casos de COVID-19, de los cuales uno falleció, mientras que cuatro se encuentran internados en un centro médico y dos fueron dados de alta.

Las autoridades sostienen que todos los casos son “importados” y no hay transmisión local comunitaria, por lo que se niegan a establecer restricciones o tomar medidas de prevención social. EFE

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